martes, 31 de agosto de 2010

EMIGRACIÓN EN EUROPA Y EN ESPAÑA

Siguen las manifestaciones y declaraciones a favor y en contra de las medidas del Gobierno francés para regular le emigración ilegal en su país y el control de la criminalidad protagonizada por los sectores marginales de la sociedad francesa.

El Ministro de Inmigración francés Eric Besson ha hecho público un plan para modificar la legislación migratoria que permitiría expulsar a los emigrantes que se dedican a la mendicidad agresiva y a la delincuencia habitual como medio de vida. Francia está teniendo que defenderse de las acusaciones de violar uno de los principios de organización y funcionamiento de la Unión Europea, la libertad de funcionamiento y establecimiento de los ciudadanos de la Unión, por las expulsiones de gitanos rumanos y búlgaros. Pero esta modificación de la ley afectará a todos los emigrantes, no sólo a los balcánicos, y hay que recordar que existen zonas de las ciudades francesas donde la delincuencia está controlada directamente por bandas de delincuentes inmigrantes.

Y esa situación es una de las razones por las que la extrema derecha de Le Pen consigue tan buenos resultados en las provincias francesas del sureste. Y esa es una de las razones por las que en muchos países europeos crece el racismo y el poder de los partidos de extrema derecha como en Dinamarca, Holanda, Francia, e incluso en Gran Bretaña, donde se está produciendo un fenómeno poco conocido hasta la fecha.

Por otra parte, y en lo que respecta a la emigración de origen musulmán, no es solo en Francia donde se producen polémicas políticas y sociales. Un político socialdmócrata alemán, el ex consejero de Hacienda de la capital alemana y hoy directivo del Banco Central alemán, el Bundesbank, Thilo Sarrazin, ha desatado una fuerte controversia con los estereotipos que aborda su libro «Alemania se disuelve». Según ABC, En él predice la eutanasia de su país, autoproducida por un estado que atiende de oficio a cuantos no logran incorporarse al sistema social, y un exceso de solicitantes por la inmigración de una cultura que no desea participar.

Además de esta afirmación, Sarrazin ha declarado en el libro y en sus entrevistas que la emigración musulmana es una
una capa inmigrante no integrable, que en su opinión «no hace nada por el bienestar de sus hijos y produce en masa muchachitas con el pañuelo islámico».

el político del SPD apuntala con montañas de datos y estadísticas, fiscales y educacionales, la supuesta incapacidad musulmana para incorporarse al estilo de vida occidental;

no tiene porqué «aceptar a quien vive de las ayudas de un estado que rechaza, no se interesa suficientemente en la educación de sus hijos y produce constantemente nuevas niñas con "hiyab"». En el libro abunda en que «los inmigrantes musulmanes, en todos los países europeos, le cuestan a la sociedad más de lo que aportan debido a su escasa actividad laboral y a los beneficios sociales que reciben».
Como no podía ser de otra manera, los integrantes de todo el espectro político de Alemania, un país que sigue viviendo bajo un tremendo complejo de racismo y un insuperable sentimiento de culpa por el genocidio del III Reich, han salido en tromba a criticar a Sarrazin y a pedir su dimisión de su puesto actual así como la expulsión del partido. No obstante, las declaraciones de Sarrazin serían compartidas en Europa, y en España, por un alto porcentaje de la población. No es necesario realizar encuestas de opinión, que siempre ofrecen resultados diferentes a las conversaciones que se escuchan en los bares donde la gente se expresa con verdadera libertad.

Nuestros políticos e intelectuales, ciegos a las preocupaciones de la población, se niegan a enfrentarse a esta sensación y prefiere ponerse la venda en lugar de enfrentarse a los desafíos que plantea una emigración musulmana que no desea integrarse y que sí desea acabar con el modo de vida occidental.

Es evidente que ante el bajo índice de natalidad de algunos países europeos, especialmente bajo en el caso español (un 25% de los nacimientos en España tiene como protagonistas a inmigrantes), la inmigración se hace necesaria, pero debe ser regulada de manera estricta, haciendo una selección del tipo de emigración que necesitamos, por estudios, cultura, preparación profesional. Australia lleva haciéndolo así decenas de años y aún así tiene problemas, pero infinitamente menos difíciles que los que enfrentamos los países europeos.


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