Sólo por comparar, en las dos últimas semanas han muerto cuatro militares australianos en Afganistán, sumando ya más de veinte bajas en actos de combate o atentados. En la recepción de sus cadáveres siempre están presentes tanto el Primer Ministro como el líder de la oposición, aunque la base aérea de recepción esté en el otro extremo del país, a siete horas de vuelo.
viernes, 27 de agosto de 2010
HOMENAJE A LOS MILITARES ESPAÑOLES CAÍDOS EN OPERACIONES EN EL EXTERIOR
Sólo por comparar, en las dos últimas semanas han muerto cuatro militares australianos en Afganistán, sumando ya más de veinte bajas en actos de combate o atentados. En la recepción de sus cadáveres siempre están presentes tanto el Primer Ministro como el líder de la oposición, aunque la base aérea de recepción esté en el otro extremo del país, a siete horas de vuelo.
jueves, 26 de agosto de 2010
NUESTRA PRESENCIA EN LA GUERRA DE AFGANISTÁN
El pasado 28 de julio pusimos un post sobre nuestra participación en la guerra de Afganistán y las falsedades que debemos escuchar diariamente por parte del Gobierno socialista de Zapatero a la hora de calificar el conflicto afgano como guerra o como operación de mantenimiento de la paz y reconstrucción. Decíamos allí, "El Gobierno español y la Ministra de Defensa seguirán negando que nos encontramos en una situación de guerra abierta y afirmando que las tropas españoles se encuentran desarrollando misiones humanitarias, lo que no deja de ser una mentira más de las que se repiten diariamente desde todos los medios de comunicación afines al Partido Socialista, para dar cobertura a la estrategia política del Gabinete de Zapatero".Poco antes habíamos puesto otro post sobre el regreso y entierro casi a escondidas de los militares españoles caídos en operaciones militares en el extranjero.
Con el asesinato de dos oficiales de la Guardia Civil en Afganistán tenemos la oportunidad de comprobar nuevamente la actitud de nuestros gobernantes respecto a la presencia de las tropas españolas en Asia Central y cómo recibirán los cadáveres de los dos militares caídos en acto de servicio. La muerte hoy de estos dos agentes eleva a 92 el número de españoles fallecidos pertenecientes a la misión desplegada en Afganistán desde 2002 dentro de la Fuerza Internacional de Seguridad y Asistencia (ISAF), ocho de los fallecidos murieron en ataques armados, 79 en accidentes aéreos (62 en el Yak-42 y 17 en el helicóptero Cougar), dos en accidentes de tráfico y uno por infarto de miocardio. Esta misión es la que más vidas ha costado a España, seguida de la misión de Bosnia-Herzegovina, con 23 muertos.
No es baladí señalar que después del atentado y de la muerte del terrorista por disparos de otros militares, la población de Qala-i-Naw intentó asaltar la base para recuperar el cadáver del afgano, dando sobradas muestras del poco aprecio que tienen por la presencia de la unidad militar española en su ciudad.
Eduardo San Martín en su blog explica claramente lo absurdo de la discusión sobre la calificación de guerra o no, que sólo se produce por puro márketing electoral en el que el PSOE suele ser un maestro:
¿Cree el Gobierno que a los españoles les importan distinciones bizantinas sobre la naturaleza de una misión cuando sus compatriotas militares empiezan a caer como chinches? Lo que exigen es que alguien les informe de que, a pesar de todo y cualquiera que sea su nombre, la misión de las Fuerzas Armadas españolas en un país tan distante, inhóspito y, en apariencia, tan distante de nuestros intereses, merece la pena. Si el Gobierno volcase todos sus esfuerzos en explicar esas razones a los españoles, en lugar de aplicarlos a lavar su mala conciencia con argumentos inútiles que suenan a sarcasmo frente a los féretros de otros dos españoles muertos, tal vez habría un gran número de ciudadanos dispuestos a escucharles. Mientras, no saldrán de su estupor. Y unos cuantos, de su cabreo porque les estén tomando el pelo.
En esta batalla dialéctica el Gobierno tiene fieles escuderos en la prensa y los medios amigos que en ningún momento utilizan la palabra guerra para definir el conflicto armado que se está desarrollando allí. El diario El País no utiliza prácticamente la palabra conflicto (tiene mucho cuidado en dejar claro en un editorial que las tropas españolas están desarrollando misiones de reconstrucción mientras otras unidades militares de otros países sí están realizando operaciones bélicas) y de hecho, para Público, las tropas españolas no están allí para combatir insurgentes. Varias mentiras en la misma frase. Y El Plural, por ejemplo, publica una breve noticia donde se ofrecen los menores detalles posibles y nada de antecedentes, excepto para culpar a Aznar."Vamos a dejarnos de historias y de este lenguaje buenista y mentiroso de “misiones de paz” y otras zarandajas al uso. No podemos enviar a nuestro soldados y a nuestros guardias civiles a los combates y decirle a la opinión pública que poco menos que se dedican a repartir caramelos. No . Allí se lucha, allí hablan ante todo las armas y allí se muere. Y no por accidente, sino porque nos dispara el enemigo".
Al menos los comunistas españoles no siguen la misma doctrina de los socialistas en este caso, según Cayo Lara: "Tras casi una década de ocupación, proseguir con la colaboración en esta misión sólo justifica los intereses estratégicos y económicos de Estados Unidos y comporta riesgos inaceptables para nuestros soldados y guardias civiles. Estamos ante una invasión con todas sus consecuencias, que ha provocado una guerra que dejará la peor de las herencias: una guerra civil". Reconocen que estamos en una guerra, pero su única oposición a la misma es porque la planeó, inició y dirigió y
dirige Estados Unidos. Nuestros comunistas nunca se sintieron especialmente afectados por la guerra de Chechenia ni la anterior guerra de Afganistán, ambas organizadas y dirigidas desde Moscú.Convergencia i Unió, cuando no está planeando insumisiones fiscales o procesos independentistas y leyes discriminatorias, tiene asomos de lucidez como el siguiente: Duran i Lleida ha pedido que se abra "de una vez por todas" el debate para valorar el papel que desempeña el ejército español y ha añadido que el Ejecutivo debe cambiar la manera de abordar este tema ya que ha asegurado que lo hace "como si el ejército hiciera de ONG en Afganistán e ignorando la existencia de una guerra que, muy posiblemente, la comunidad internacional tenga perdida". Duran ha recordado que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, "aún tiene pendiente una comparecencia" en el pleno del Congreso.
Curiosamente, cuando se habla de la presencia española en Afganistán o en Iraq, los socialistas españoles y sus medios amigos nunca recuerdan la guerra de Yugoslavia, donde aviones F-18 españoles bombardearon instalaciones civiles servias, matando a ciudadanos desarmados, sin autorización de Naciones Unidas, siguiendo simplemente las órdenes recibidas de la OTAN que arrogó para si misma, sin consultar a otras instituciones internacionales, la legitimidad para entrar en guerra con la Servia de Milosevic.
No se trata de criticar la participación en esa guerra, que fue necesaria para poner fin a los asesinatos y la limpieza étnica de los Balcanes, que se inició en un conflicto interno no en una guerra bilateral, pero la legitimidad de Occidente para intervenir en terceros países sin respaldo de Naciones Unidas o se acepta para todos los casos o para ninguno. La Coalition of the Willing tampoco contaba sólo con tres países como pretenden hacer creer los socialistas con sus declaraciones sobre las Azores, sino que era una alianza internacional con más de 40 países donde se encontraban 13 estados miembros de la actual Unión Europea, Australia, Nueva Zelanda, Japón, Turquía (la de la Alianza de Civilizaciones), y siete países iberoamericanos.
Las guerras pueden ser justas o injustas (ver la obra de Michael Walzer sobre el tema aquí y aquí), legales o ilegales, pero los criterios de calificación deben ser siempre los mismos.
jueves, 29 de julio de 2010
¿ESTAMOS EN UNA GUERRA EN AFGANISTÁN?
Peter Leahy, ex Jefe de Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa Australianas y Director del National Security Institute at the University of Canberra ha escrito un informe en el Lowy Institute titulado 'How do we know when we are at war?'
Aunque está centrado en el caso australiano, en él se pueden extraer algunas cuestiones interesantes para la situación española que han sido destacadas en el blog The Interpreter del mismo Instituto:
Nota: lamento no traducir el texto, pero siempre quedan los traductores de internet para facilitar la comprensión de este breve texto.
Today Australia (y en el mismo caso España) is at war. You wouldn’t know it if you used the old indicators of war such as a declaration of war, mobilisation or large scale conflict between states. But today our soldiers are being shot at, they see the suffering and the destruction of war, and they carry their dead and wounded comrades from the field of battle.
War has not gone away. It is now: intrastate and smaller; more frequent; of longer duration; being waged by non-state actors; and being conducted in cities and towns. In 2009 there were 17 major armed conflicts active in 16 locations around the world. Australia (España) is involved in or has been physically involved in five of these (España tiene militares desplegados en 8 misiones internacionales según el propio Ministerio de Defensa español) .
We are confused about war. The disciples of Clausewitz suggest that we are not involved in 'real' wars. Yet often what starts out as something other than a war can quickly escalate and end up looking a lot like one.
Witness Somalia, which began as a humanitarian mission. There may be a concept of
low-intensity war but there is no such thing as a low-intensity bullet. Our politicians, who misuse the rhetoric of war to declare war on terror, drugs and banks, further confuse the issue of when we really are at war.
The reluctance to accept or even talk about war has a negative impact. How do we know we are preparing for future war in the most effective way? Should we reconsider the balance between existing defence, diplomatic and security resources and budgets?
With no public debate on national objectives, end states and potential deployment duration we can’t be sure that we are using the most appropriate strategy to pursue our national interests. Without a strong narrative from government justifying a deployment public support tends to diminish over time. This introduces the risk that the military will be caught between declining public opinion and government policy.
Today an effective war strategy requires a balanced whole-of-government approach rather than a solely or even primarily military response. In counterinsurgencies and stabilisation operations an over reliance on the military is bad strategy. It used to be said that war was too important to be left to the generals. It now must be said that war is too important not to involve the civilians.
El Gobierno español y la Ministra de Defensa seguirán negando que nos encontramos en una situación de guerra abierta y afirmando que las tropas españoles se encuentran desarrollando misiones humanitarias, lo que no deja de ser una mentira más de las que se repiten diariamente desde todos los medios de comunicación afines al Partido Socialista, para dar cobertura a la estrategia política del Gabinete de Zapatero.miércoles, 23 de junio de 2010
MILITARES CAÍDOS EN EL EXTRANJERO

Acaban de morir tres nuevos soldados australianos en Afganistán, en la provincia de Kandahar, en un accidente de helicóptero en el que han resultado heridos otros siete, dos de ellos de extrema gravedad.
Son tres más de las decenas de soldados australianos que han fallecido en diversos conflictos bélicos por todo el mundo desde su independencia. Australia ha participado prácticamente en casi todas las guerras en las que en los siglos XX y XXI han participado los países occidentales. Primera y Segunda Guerra Mundial, Guerra de los Boer, Corea, Vietnam, Golfo, Irak e Irán, y sus Fuerzas de Defensa son y han sido parte de muchas fuerzas de interposición y pacificación enviadas por la ONU como Timor-Leste e Islas Salomón entre otras.

Siguiendo el modelo tradicional anglosajón, los soldados y veteranos australianos reciben anualmente un homenaje por todo el país, en este caso en el día de "Anzac Day" (en recuerdo a los miles de soldados muertos en el desembarco de Gallipoli en la Primera Guerra Mundial, casi una generación entera perdida en esa guerra). Además, existe una segunda ocasión para mostrar la gratitud de los ciudadanos el "Remembrance Day", y todas las ciudades cuentan con pequeños monumentos a sus caídos en las guerras, Veteran´s Club, Soldier´s Club, etc.
Uno de los museos más importantes del país es el War Memorial de Canberra.
En el mundo del cine australiano las películas recordando algunas de sus hazañas bélicas no son un artículo extraño y criticado, sino de éxito, como fueron Gallipoli o Kokoda.
En el mercado de los libros, los de historia sobre eventos bélicos en los que participaron los australianos ocupan una buena parte de las estanterías dedicadas a los libros de historia y son éxitos de ventas.Viene todo lo anterior a recordar las grandes diferencias que existen generalmente entre España y casi todos los países del mundo occidental, en su acepción sociopolítica más que geográfica, en todo lo que se refiere al trato a sus militares, a sus Fuerzas Armadas como institución, a sus caídos en acto de servicio.
Más de treinta años después de la desaparición de la dictadura militar, la población española va cambiando lentamente y su actitud hacia los militares de miedo y desprecio, al 50%, empieza a adoptar una similar a la de sus países vecinos de respeto y a veces incluso de admiracion.
Pero sigue existiendo un gran obstáculo para que esa disposición popular española hacia las Fuerzas Armadas acabe por ser equiparable a la de los países de nuestro entorno, nuestro propio gobierno y nuestra "progresía" cultural y política. Los mismos sectores de la sociedad que deberían ser los impulsores de este reconocimiento social son los que mienten a la población, esconden a sus caídos y en muchas ocasiones les humillan cuando reciben sus féretros con nocturnidad, sin la ceremonia debida.
Enormes diferencias de tratamiento a esos funcionarios que desempeñan su trabajo en las Fuerzas Armadas, a miembros de nuestra sociedad, que caen en el extranjero en acto de servicio, defendiendo nuestros valores, procurando la paz de otros pueblos.