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domingo, 2 de febrero de 2014

"ES LA POLÍTICA, IDIOTAS DEL PP, LA POLÍTICA"

Ahora que se está celebrando la convención nacional del PP es bueno recordar porqué están perdiendo votos "a espuertas" entre sus seguidores.


LAS VÍCTIMAS

SI «la política es el arte de lo posible», según Bismark, ¿qué es gobernar? Pues convertir ese arte en realidad. Algo que el Canciller de Hierro practicó con pericia, forjando la moderna Alemania y adelantándose a los socialistas en el Estado social. Cualquier medio vale para no fracasar. Últimamente, debido al auge de los medios audiovisuales, lo más socorrido es el líder «carismático». Rajoy, que sabe perfectamente que no es un seductor, ha elegido el camino opuesto: fijarse el objetivo principal, concentrar en él todos los esfuerzos y olvidarse de lo demás, convencido de que, resuelto el gran problema, el resto se resolverá por añadidura. Si Clinton dijo aquello de «¡es la economía, idiota, la economía!», Rajoy no lo dice, porque se calla todo, pero lo hace.

Parece que está teniendo éxito, que estamos saliendo del pozo, que los números empiezan a cuadrar. Pero está visto que la plena felicidad no es de este mundo y, justo cuando parece haber vencido a sus rivales, surgen problemas entre sus seguidores. Las víctimas del terrorismo, el colectivo más golpeado en la Transición, se sienten no ya olvidadas, sino traicionadas por el Gobierno. Un Gobierno que no es del PNV, del que solo esperan agravios, ni del PSOE, que hace tiempo coquetea con el nacionalismo, sino del PP, el partido que consideraban suyo. Pero verle no mover un dedo cuando un juez mandó a casa a Bolinaga por razones harto discutibles e inclinar la cabeza cuando el Tribunal de Estrasburgo anulaba la doctrina Parot ha hecho pensar a algunas víctimas que ya no es su partido. Tras ellas, se han ido señalados militantes.

Pienso que ha habido un grave error por parte del Gobierno. No se gobierna solo a base de números y resultados. Requiere también corazón, cariño, calor humano. Habría bastado para evitar el infortunado desencuentro. Las víctimas del terrorismo son la esencia, por no decir el alma, del PP. Representan los valores que dignifican y cohesionan el partido, al haber dado lo máximo que puede darse en este mundo, la vida, por su causa. Pero, además, a las víctimas hay que escucharlas no por compasión ni por deferencia, sino porque tienen razón. Tienen razón por conocer mejor que nadie tanto a quienes han asesinado sin pestañear a sus padres, hermanos e hijos como a quienes de una manera u otra estaban tras ellos. Saben también que son gentes de las que no se puede uno fiar, que no se han arrepentido ni entregado las armas, y que si ya no matan es porque no pueden o porque esperan poder alcanzar sus objetivos de forma más cómoda. Pero que volverían a matar, robar y extorsionar de no alcanzarlos, ya que no han renunciado a lo que llaman su «causa» y son sus delitos.

Por eso no puede pactarse con ellos, porque los terroristas siguen siendo lobos, y sus valedores, lobos con piel de cordero. Porque la paz que predican es una falsa paz. Es «su» paz. La paz de los cementerios, de los zulos, de la humillación diaria. Algo que el PP no puede aceptar si quiere hacer honor a su nombre y seguir siendo el partido del pueblo español.

José María Carrascal en ABC


EL PROYECTO

CUMPLIR el déficit no es un proyecto político. Gran parte de la tensión interna que vive la derecha española se debe a un error de (minus) valoración sobre el grado de exigencia moral de su electorado. Concentrado en la emergencia económica, el Gobierno ha preterido la cohesión ideológica que sostenía el modelo de partido creado por Aznar y lo ha situado al borde del colapso o de la fractura. El aznarista tampoco era un patrón dogmático; se trataba de una especie de coalición de tendencias –liberales, democristianas, moderadas y conservadoras– aglutinadas en torno a un programa reformista y un núcleo de identidad común basado en una fuerte conciencia nacional de España. 

Las víctimas del terrorismo personificaban la solidez de ese concepto unitario al resistir hasta el martirio el embate de la violencia rupturista. Su potente papel simbólico del patriotismo constitucional ha quedado en entredicho por desidia, torpeza o descuido del marianismo en un momento de especial delicadeza, cuando la desaparición de la amenaza criminal exigía sumo cuidado en la preservación del sentido del sufrimiento y de la idea misma de justicia histórica.

Esta presión sobre las junturas del PP es la evidencia de una crisis de proyecto. El de Aznar, que tenía la legitimidad fundacional, se desgasta, se diluye y se resquebraja, y el de Rajoy no acaba de aflorar bajo su esfuerzo pragmático de estabilización de la economía, que pese a su éxito objetivo se halla aún en una fase inicial, fuera del alcance de las devastadas clases medias que representan el principal bastión sociológico del centro-derecha. Para cohesionar una mayoría social se necesita algo más que el mero ejercicio pragmático del poder: es preciso trazar un horizonte, un esquema doctrinal, un lazo sentimental, y respetarlo. Este Gobierno ha ofrecido una sensación –más aparente que real, pero muy extendida– de debilidad ante los desafíos a la idea de España, que es su elemento de convicción más potente, y al desdecirse de su propio programa ha olvidado que un partido-contenedor de amplio espectro requiere de al menos un emblema ideológico que le otorgue consistencia.

Para coser los desgarros abiertos en el liderazgo marianista es menester un esfuerzo de recomposición política que vaya más allá del enunciado de reformas concretas como las que el PP va a anunciar en su convención de este fin de semana. Hace falta un ejercicio proactivo de acercamiento y amparo a sus grupos básicos de apoyo. Una defensa de los principios que activaron la confianza de los grandes sectores de la sociedad española: la libertad, la convivencia, la ley, la ética pública, la iniciativa individual y la fe en una nación de ciudadanos iguales. Identificar la regeneración con unos puntos de déficit equivale a confundir los proyectos con los objetivos, los deberes con los compromisos y la esencia con las circunstancias.

Ignacio Camacho en ABC


EL PLAN

ISABEL SAN SEBASTIÁN, ABC 26.01.2014

AUNQUE no desvela su contenido («no sería prudente que el presidente del Gobierno adelantara acontecimientos») Mariano Rajoy tiene un plan para frenar, in extremis, el proyecto independentista cuyo implacable acontecer ha llevado al Parlamento de Cataluña a fijar solemnemente, en el próximo 9 de noviembre, la fecha para la celebración de un referéndum de autodeterminación al que llaman «consulta».

El presidente tiene un plan, que no concreta, merced al cual piensa impedir que los separatistas catalanes se fumen un puro con la Constitución y usurpen al pueblo español la soberanía que por Derecho le pertenece. Algo es algo, pero no basta. A estas alturas del desafío, cuando la escalada ha llegado al punto de que las instituciones autonómicas ignoran sentencias firmes en materia lingüística y derrochan el dinero público en campañas de propaganda a favor de la sedición, anunciar un plan abstracto y garantizar un compromiso que se asumió al jurar el cargo es tanto como quedarse de brazos cruzados esperando a ver qué pasa. Incluso la alianza que se intuye con el PSOE a estos efectos resulta insuficiente y tardía. La buena intención se presupone; la determinación está por demostrar. Y mientras no quede probada por encima de toda duda razonable, como acreditado ha quedado el empeño de los separatistas en romper España, no les llegará un mensaje que les lleve a perder la esperanza.

Hasta la fecha ha sucedido justo lo contrario. La política de hechos consumados practicada por el nacionalismo ha supuesto para su causa una apuesta siempre ganadora. Exigiendo lo imposible han obtenido lo impensable, sin arriesgarse a perder. Cada amenaza rupturista ha encontrado comprensión y recompensa en forma de nuevas competencias, nuevas transferencias y mejor financiación, a costa de quienes nunca han dejado de ser leales. La estrategia del chantaje les ha dado excelentes resultados. ¿Por qué iban a renunciar a ella?

Lo sorprendente, lo realmente novedoso, sería que por una vez se invirtieran los términos de la ecuación y ese «plan» de La Moncloa contemplara la posibilidad de imponer el pago de un precio político a estos apóstoles del «derecho a decidir» que decidieron por su cuenta y riesgo romper las reglas del juego, quebrando así no sólo la convivencia, sino la confianza de los inversores en nuestro país. Que la jugada les saliera cara. Si por ventura fuese así, el artículo 155 de la Carta Magna indica el camino a seguir: «Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general».

Las agencias internacionales de calificación identifican el «problema catalán» como el máximo factor de riesgo para la economía española. El «Parlament» ha traspasado con creces los límites de la legalidad. Cataluña está quebrada y consume buena parte del fondo de rescate que pagamos con nuestros impuestos. ¿Qué más tiene que pasar para que el «plan» se materialice?

Es demasiado tarde para enviar ministros a hacer discursos patrióticos o desgranar cifras reales. El Estado perdió esa batalla hace años, cuando renunció a librarla. A estas alturas no hay más «plan» válido que la protección efectiva del interés general, con los instrumentos que hagan falta. Todo lo demás es nada.


CON SUS VIDAS EN NUESTRAS MANOS

Si la historia la escriben los vencedores, los terroristas habrán vencido al escribir nuestra historia. Y el pasado de España se agolpará en nuestra boca con el sabor a ceniza de todo un tiempo en vano. Y el pasado de España temblará en nuestros ojos con el sabor a pérdida de las lágrimas secas.

«Que se libre a mis restos de una sacrílega autopsia; que se ahorren de buscar en mi helado cerebro y en mi apagado corazón el misterio de mi ser. La muerte no revela los secretos de la vida». Chateaubriand iniciaba sus Memorias con esta advertencia: lo que quedara de su cuerpo sin espíritu de nada podía servir para explicar el significado de su existencia. Pero si la materia inerte nada nos dice ya del alma, de la conciencia de vivir, las circunstancias de la muerte pueden dar cuenta de nuestra condición de hombres, de nuestra sustancia de seres únicos alzando su integridad sobre la tierra y la historia.

Líbrennos nuestra inteligencia y nuestro sentido del ridículo del fervor romántico que idealiza la muerte heroica en una desquiciada fe de vida. Líbrennos nuestra lucidez humanista y nuestro culto a la razón de confundir la arrogante exhibición de la autenticidad con la humilde búsqueda de lo verdadero. Nada tenemos que ver con quienes, acostumbrados a convertir la vida en la pieza descartable de ideologías extremistas, han posado sobre nuestro tiempo el orden deforme de un firmamento inmoral. Sólo sentimos repugnancia de quienes han creído que el futuro había de edificarse sobre los escombros de la muerte, sobre el sacrificio de los inocentes y sobre los escenarios donde la sangre oficia el sucio ritual de los verdugos y de las víctimas.

Desde la convicción de la dignidad intrínseca de la vida, de su finalidad en sí misma, de la negativa a aceptar su validez relativa, algunas ocasiones nos obligan a hacer una pausa en nuestro camino. Pocos días atrás, en una localidad del norte de Pakistán, un adolescente de catorce años, Aitzaz Hasan Bangash, detuvo a un terrorista talibán que pretendía detonar una carga explosiva en el interior de su escuela. Sólo pudo hacerlo abrazándose a él y provocando un estallido prematuro, que permitió evitar la masacre que iba a producirse entre los estudiantes reunidos en aquel momento en una asamblea. Bangash había tratado de disuadir al terrorista gritándole y arrojándole piedras, pero al final no tuvo más recurso que entregar su propia vida. La donación de una existencia tan joven aún, el sacrificio temprano nada tuvo que ver con la decisión de morir ni con el deseo de matar. Por el contrario, fue una prueba de respeto al ser humano, una forma de afirmar el privilegio de vivir. Fue uno de esos actos en los que la humanidad entera justifica su existencia en el mundo, su necesidad de tomar una opción moral, la exigente, irrevocable y preciosa condición de nuestra libertad.

Esta decencia limpia, este coraje humilde nos incumbe a nosotros, los españoles, con especial dureza en estos días. Porque han aparecido de nuevo los asesinos, los pistoleros, los verdugos, posando orgullosamente en el congruente espacio de un antiguo matadero de Durango. Ellos han protagonizado una de las historias más pavorosas sufridas por Europa en la segunda posguerra mundial. En los reportajes que han cubierto su insultante manifiesto, hemos podido ver el rostro de quienes también tomaron una decisión. Hemos visto la tiniebla podrida de sus ojos, la corrupción de su sonrisa descompuesta, el aliento estancado de su voz. Hemos visto a quienes son ya, para siempre, imagen de la muerte. Decidieron que el crimen formara parte de nuestra existencia, segregaron el temor en el aire de nuestras calles, diezmaron el paisaje de nuestra patria. No solo provocaron un daño irreparable en asesinatos que zanjaron vidas con derecho a ser vividas. Nos condenaron a existir en una libertad condicional, a la indignidad del dolor inútil, a la vejación de nuestro miedo a ser asesinados. Nos obligaron a incorporarnos a diario con toda nuestra muerte a cuestas, nos sometieron al cautiverio de una teogonía infame, en la que a ellos correspondía escribir nuestro destino y a nosotros sólo cabía cumplirlo con una irrenunciable dignidad.

Pero ahora, además, nos fuerzan a convivir con su monstruosa existencia. Tenemos que aguantar la obscenidad de su presencia en las instituciones. Tenemos que soportar la humillación suprema de pagarles el sueldo. Ahora pretenden que la calidad de nuestra democracia y la virtud de nuestro civismo se midan por la capacidad de negar lo que ha ocurrido. Ahora reivindican que, después de haber condenado a muerte a nuestros amigos, a nuestros familiares, a nuestros compatriotas, los condenemos al olvido. Ahora nos arrebatan también el recuerdo, intentan inventar un pasado sin víctimas ni verdugos, un tiempo sin moral, reducido a los contextos atenuantes y las circunstancias absolutorias. Si la historia la escriben los vencedores, los terroristas habrán vencido al escribir nuestra historia. Y el pasado de España se agolpará en nuestra boca con el sabor a ceniza de todo un tiempo en vano. Y el pasado de España temblará en nuestros ojos con el sabor a pérdida de las lágrimas secas.

En nuestro propio suelo, con el permiso concedido por una autoridad que desdeñan, refugiándose en la protección de un Estado que rechazan, los asesinos tratan de establecer las condiciones políticas de nuestro futuro, pero también de perfilar las dimensiones morales de nuestra existencia. La redención de su pena será la aniquilación de nuestra legítima tristeza. La relativización de su crimen será aceptar la validez relativa de sus víctimas. Ninguna nación ha puesto a prueba las bases fundacionales de su cultura de este modo. A ningún terrorista de un país occidental se le habría ocurrido que las instituciones parlamentarias, los partidos, las garantías jurídicas y la simple decencia cívica de una comunidad podrían tomarse en serio tales pretensiones. Porque no definen solamente la catadura criminal de los asesinos que las proclaman, sino que también determinan la calidad democrática de la sociedad que las atiende.

Muy lejos de aquí, un adolescente entregó su vida para que cientos de muchachos de su edad pudieran vivirla enteramente. Bangash creció en una zona del planeta en la que la vida puede llegar a valer muy poca cosa, en que cada día que pasa es un tiempo ganado a la extinción. La vida no es un hecho rutinario, no transcurre con la inercia de lugares favorecidos por el bienestar y la libertad. La vida es voluntad de existir, pero no a cualquier precio. La grandeza del acto moral es que se basa en la posibilidad de escoger algo más fácil, pero menos bueno.

Lo que nos hace hombres es esa decisión que adquiere sus rasgos más intensos en circunstancias como las que nos ha ofrecido Bangash. En presencia del verdugo, él escogió ser la víctima, no por desprecio de su propia vida, sino por el amor a todas las que salvaba. Y, probablemente, habitando un lugar de tal dureza, por puro y simple amor al milagro de vivir. En el momento de tomar tan grave decisión, en el momento de dar ejemplo, este adolescente tuvo la vida de todos los hombres en sus manos. En su cuerpo destruido, vibró lo mejor de cada uno de nosotros. En su corazón desmantelado sobrevivió nuestra esperanza. En su sangre vertida tomó impulso nuestra definitiva fe en la bondad del hombre. Como lo escribió Cernuda, en la aspereza implacable del exilio: «Recuérdalo tú y recuérdalo a otros. Uno …uno tan sólo basta como testigo irrefutable de toda la nobleza humana».

FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR, ABC 26/01/04

martes, 17 de septiembre de 2013

LA INACCIÓN Y COBARDÍA DEL PP Y LA COMPLICIDAD DEL PSOE EN FAVOR DE LA FUTURA INDEPENDENCIA DE CATALUÑA

EL Ejecutivo de Artur Mas se ha alzado abiertamente contra nuestro ordenamiento legal, aprobado libremente en democracia. La Generalitat amenaza con organizar un referéndum inconstitucional. Además, desoye sistemáticamente las sentencias del Supremo y el TC cuando no se pliegan a sus dogmas. En una Cataluña con problemas económicos agudísimos, Artur Mas ha sido incapaz de aprobar los presupuestos, el primer deber de un gobernante. Su único programa es la persecución sectaria de todo lo que tenga el mínimo poso español, en un afán de romper las amarras afectivas seculares y fomentar la independencia. 

Los sediciosos trabajan a tiempo completo contra España, la nación de la que siempre han formado parte, pues Cataluña jamás ha sido independiente. Reescriben la historia con mentiras, que se inculcan desde las escuelas, donde se fomenta la aversión a lo español. Se miente también sobre la financiación, cuando, por ejemplo, ABC acaba de recordar con datos oficiales que el Estado destina a cada catalán un 20,6% más que a un valenciano, o un 7% más que a un madrileño. La televisión autonómica, que cuesta casi trescientos millones anuales a las arcas catalanas, se ha convertido en un aparato de propaganda continua a favor de la independencia. Los medios privados son subvencionados para que se avengan a las tesis del poder separatista. El español, el idioma más hablado en Cataluña, está prohibido de facto en las escuelas y en los rótulos. La Generalitat incumple las sentencias ante la mirada abúlica del Gobierno y la pose filonacionalista del PSOE, que no acierta a embridar al PSC.

En resumen: está en marcha una operación de gran calado, sufragada con dinero público, para lograr en breve la independencia de Cataluña. Se da incluso el sarcasmo de que la Generalitat, rescatada por el Estado porque es incapaz de afrontar sus deudas y colocar sus bonos, destina parte de ese apoyo económico a financiar la demolición de España, de la que siempre ha formado parte y gracias a cuya solidaridad camina.

Ha llegado la hora de señalar que el Gobierno del PP no está actuando con la diligencia debida ante el envite del nacionalismo catalán. Mantener una agenda secreta con Mas o buscar un perfil silencioso ante un desafío mayúsculo son tácticas que reflejan una actitud acomplejada ante el separatismo. El Gobierno del PP ha renunciado a explicar a los catalanes y al resto de los españoles que la Generalitat está vulnerando flagrantemente las normas de nuestra democracia. Y lo que es peor, no obliga al infractor a cumplirlas, una desidia que pone en riesgo la propia integridad de España. El Gobierno del PP no ha hecho pedagogía. No responde políticamente a la batalla propagandística que ha entablado la Generalitat. No existe un contradiscurso que cuente la verdad frente al bulo del «España nos roba» y la mixtificación del pasado. 

Y eso en lo que atañe al gobierno del PP, porque el PSOE-PSC como partido o unión de partidos han trabajado siempre en favor de llegar a este punto, siempre en favor de la diferenciación de Cataluña y en contra de España como país y como nación. Basta recordar al inolvidable e impresentable Zaoatero, que debería haber sido juzgado por variados delitos, que asfirmaba que España como nación era un concepto discutido y discutible, o la aprobación del Estatut, y sus promesas....

La historia de la democracia española ha sido la de constantes cesiones a los nacionalismos disgregadores, error en el que han incurrido tanto PSOE como PP. Los sucesivos modelos de financiación se han diseñado al dictado del nacionalismo catalán. Zapatero, que hizo un daño incalculable a la estabilidad de este país, abrió la caja de Pandora estatutaria, dando alas al separatismo. Rajoy acaba de aprobar un déficit a la carta para Cataluña y negocia en la sombra un estatus económico específico, discriminador para el resto de los españoles. Las lecciones de la historia son concluyentes. Las concesiones no calman las ansias secesionistas, al revés. Cada renuncia es solo la antesala de una exigencia mayor, hasta llegar a la ruptura del Estado, objetivo por naturaleza de los partidos nacionalistas.

La vicepresidenta del Gobierno ha declarado que frente al envite de los insurgentes catalanes habrá «diálogo y Constitución». Pues no. Lo que debe haber es Constitución y cumplimiento de la ley, utilizando si es menester todas las herramientas que prevé la Carta Magna. Una vez que los sediciosos acaten el marco legal será cuando se pueda dialogar, no antes. La política del perfil bajo supone además dejar a su suerte a los millones de catalanes que se sienten españoles, acosados por la Generalitat, que fomenta el odio a España y a quienes se identifican con ella. ABC, en congruencia con su historia y sus principios, pide al Gobierno un cambio de rumbo y que tome las medidas necesarias para defender la unidad de España, tal y como demandan la mayoría de los españoles. De poco valdrá superar la crisis económica si lo que queda al final es una España mutilada.


jueves, 13 de diciembre de 2012

UN GOBIERNO COBARDE EN UN PAÍS QUE SE HUNDE


Una cosa es hacer gala de «talante dialogante», que parece haberse convertido en la máxima virtud política en estos tiempos de relativismo, y otra muy distinta permitir que impere el «todo vale». Porque cuando impera el «todo vale» y quien tiene la obligación democrática de ejercer la autoridad abdica de esa responsabilidad, se crea un marco confuso en el que puede ocurrir cualquier cosa.
Escenas como la que se ha producido en el Congreso con varios diputados de ERC desafiando abiertamente la legalidad al exhibir carteles prohibidos mientras su portavoz declaraba su determinación de ignorar cualquier ley de Educación que apruebe el Parlamento, son sencillamente intolerables. Un Gobierno que carezca de complejos y sea consciente de lo que significa administrar la voluntad ciudadana manifestada libremente en las urnas no puede consentir estas muestras de insumisión al Estado de Derecho. No puede callar ante ellas. Una Nación digna de ese nombre tiene que manifestar, a través de sus dirigentes, una voluntad clara de ser y persistir en la defensa de unos valores comunes, empezando por el acatamiento de las normas de juego aprobadas por la mayoría, sin perjuicio de los derechos que asistan a la minoría discrepante. Porque una cosa es practicar la tolerancia, indispensable en una sociedad en la que deben convivir distintas ideologías, y otra muy distinta es otorgar impunidad a quienes infringen de manera sistemática el marco legal. Ceder o callar ante ellos no es demostrar «cintura política», sino debilidad o cobardía. Y esa actitud blanda, empeñada en restar importancia a cualquier conflicto esperando a que el tiempo lo resuelva por sí mismo, está calando hondo en todas las esferas de la vida pública española, con la Comunidad de Madrid como epicentro de una ofensiva brutal de la cual el Ejecutivo no parece querer darse por enterado.
..... Pero ni se recurre a la Ley, si es que ésta ampara a la mayoría víctima de tanto exceso, ni se utilizan los 185 escaños del PP para aprobar otra que ponga coto a este despropósito. Es la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, quien debe asumir una querella criminal, presentada por IU, en la que se la acusa de prevaricar y atentar contra la Constitución por tratar de detener algunas marchas ilegales. El orden, la cordura, la voluntad democrática son sacrificados en el altar del apaciguamiento, como si no supiéramos todos a dónde conduce esa doctrina.…
Isabel San Sebastián en ABC
.... Cuando se deja de obedecer a la ley se obedece al dinero o al poderoso o al más fuerte y matón. Y las gentes callan por miedo cuando no se aplica la ley. Callan los intimidados por bandas de sindicalistas en las huelgas y callan los temerosos de represalias del nacionalismo oficial en Cataluña o el País Vasco. Callan quienes ven que los corruptos medran y los ciudadanos honrados son sometidos a política confiscatoria por el Gobierno. Y callan quienes queriendo defender una política de principios, ven cómo el poder sólo se dedica a administrarse a sí mismo y olvida principios, objetivos y promesas. La democracia se muere cuando se deja de aplicar la ley. Los enemigos de la democracia se mueven mucho mejor sin ella que los demócratas leales a la Constitución. Hablamos de los arrabales de Europa, en donde nos metió de golpe un presidente socialista de pensamiento putrefacto que acabó por pudrirlo todo. Todo, parece que hasta la voluntad y la capacidad de reacción de su sucesor. 
... Pero hoy, España, la otrora orgullosa nación más antigua de Europa ...  A los corruptos los tenemos y a los totalitarios también. A los delincuentes económicos y a los ideológicos, que son los que quieren aplastar o aterrorizar al prójimo y al discrepante. Son los que quieren sembrar el miedo. Están en ofensiva todas las fuerzas totalitarias, la corrupción es una de ellas, siempre aliada a las demás. Y la mayoría de los españoles, frente a la procacidad del delito y los abusos totalitarios, calla. Los únicos gritos que se escuchan son los del miedo al cambio, de defensa de lo obsoleto o imposible. Hay miedo. Al futuro y al matón. Y el Gobierno, lejos de dar ejemplo de coraje y demostrar con política que tiene razón, que puede dar el golpe de timón liberador que nos saque del camino de la podredumbre, se esconde agazapado como un ratón.
Hermann Terstch en ABC

viernes, 30 de diciembre de 2011

EL NUEVO GOBIERNO

Martín Ferrand en República.com dice que: va siendo hora, y lo exige la gravedad del momento, de que la seriedad y el rigor presidan nuestra vida política. El modelo .. sin concordancia entre los dichos y los hechos, no resulta muy útil y desacredita la condición representativa de las Cámaras. 

En cuanto a esta tesis, concordancia gobierno-dichos-hechos, hay que ver si el actual gobierno es capaz de llevarla a cabo. Vamos a ver qué se puede decir de cada uno de sus miembros:

Mariano Rajoy.- ..... el nuevo presidente del Gobierno tiene más condiciones para ser el jefe del Ejecutivo que el líder de la oposición. Sus cautelas, exasperantes cuando se contemplan en quien aspira a conseguir el poder, son virtud en quien lo ostenta. Comparado con su predecesor es un titán y, visto en el conjunto de los notables de la UE, no desmerece, salvo en el uso de los idiomas europeos. Nos anuncia una reducción de 16.500 millones en los gastos del Estado para equilibrar el Presupuesto; pero, según apuntan ya las primeras señales, esa reducción tendrá que ser, más o menos, del doble. Eso, en un país de sindicatos irresponsables y de una izquierda que prefiere la calle al Congreso para hacer política suele cursar con alboroto. En ellos le tomaremos a Rajoy su verdadera medida. ....

Soraya Sáenz de Santa María.- Un descubrimiento. Comenzó siendo una mosquita muerta, una muchachita de Valladolid, y llega a la vicepresidencia del Gobierno después de haber sido la leona del Congreso. Se puede apostar por ella.

José Manuel García-Margallo.- Seriedad, conocimiento y veteranía. Tres condiciones deseables – ¿exigibles? – en un titular de Exteriores. Hace muchos años, Pío Cabanillas citaba su nombre en una “lista de los 24 políticos de la derecha con perspectivas de futuro”.

Alberto Ruiz Gallardón.- En los muchos años que llevo atento al espectáculo político, el nuevo ministro de Justicia es uno de los tres o cuatro actores mejor dotados, con más cualidades, para el ejercicio público. Quiere que le quieran y esa es su única limitación importante. Si consigue devolverle a la Justicia Española la independencia que le quitó Felipe González, contribuirá a una de las tres grandes transformaciones que, temas económicos aparte, necesita el Estado. Suponiendo que no deje a la Justicia tan arruinada como ha dejado al Ayuntamiento de Madrid.

Jorge Fernández Díaz.- Un ministro de Interior siempre anda necesitado de cariño.

Luis de Guindos.- Fue, con José María Aznar, pieza clave en el resurgir tras la catástrofe económica con la que el felipismo cerró sus días. Un buen nombre para un cargo difícil, Economía, al que acredita lo mismo que le afean sus críticos desde el PSOE: sabe ganarse la vida lejos del presupuesto.

Miguel Arias Cañete.- Otro abogado del Estado en el equipo de Rajoy. El presidente se pirra por los altos cuerpos (al menos estos no tienen, como la mayoría de los ministros del PSOE, unos estudios de Sta Pepis). Arias tiene talento, fuerza, experiencia y sentido del humor. Triunfará en la UE en su calidad de ministro de Agricultura y etc.

José Manuel Soria.- Su experiencia política es larga y ha ocupado puestos en todos los niveles de la Administración. Es hombre serio y capaz. Tiene una cartera incómoda – Energía y etc. -, pero la llevará con garbo (merece dar en los morros al PSOE después de la infame campaña que le crearon).

Ana Mato.- La partitocracia tiene sus normas y, dado quienes han sido ministras de Sanidad con el PSOE, puede pasar (no es excusa, la ex esposa del dueño del Jaguar no debería ser ministra).

Ana Pastor. La lealtad en estado puro. Al frente de Fomento, el gran Ministerio del gasto, es un acierto una persona de su rigor y entereza.

Cristóbal Montoro.- Eso creo.

Pedro Morenés.- Eduardo Serra fue ministro de Defensa con González y con Aznar. No lo fue con Zapatero y le faltaba intentarlo con Rajoy. Lo ha conseguido bajo el “pseudónimo” de Morenés. Un paracaidista que, por si acaso, se ha quedado compuesto y sin CNI.

José Ignacio Wert. – Ideológicamente es muy posible que sea el menos puramente PP de todo el Gabinete y eso potencia su eficacia en el Ministerio fundamental que le ha sido encomendado – Educación –, de cuya transformación profunda depende el futuro de la Nación. Los otros dos epígrafes de su cartera – Cultura y Deporte – son tan innecesarios como imprescindible el primero.

Fátima Báñez.- Un buen nombre con magníficos avales (eso habrá que verlo aún, su experiencia es cero patatero).

En su conjunto, tenemos a la vista un magnífico Gobierno; claro que, en Política, todas las teorías son provisionales. Los hechos confirman o desmienten las hipótesis; .... es un buen reparto para la función que debe representarse. Comparado con el equipo al que sustituyen, el de Zapatero, parecen extraterrestres, una raza superior. Solo tienen ante sí un grave inconveniente, el desmembramiento del PSOE. Sin una buena oposición es más difícil llegar a ser un magnífico Gobierno.


domingo, 25 de septiembre de 2011

LA ÉTICA PERIODÍSTICA DE EL PAÍS

A menos de dos meses de las elecciones, El País, consciente de que Mariano Rajoy será el próximo presidente del Gobierno salvo sorpresa mayúscula, se empeña en atacar su imagen y la del partido que lidera

El periódico le dedica este domingo 25 de septiembre una gran foto de portada debajo de la que se lee: Mirando a La Moncloa. Pero en las páginas interiores El País aprovecha para desenterrar los viejos fantasmas de Rajoy y para destacar los que considera sus defectos por encima de sus virtudes.

El candidato forjado en la supervivencia, se titula el texto firmado por el periodista José Luis Barbería., y que comienza resaltando que Rajoy "carece del carisma de otros líderes y de la popularidad de su oponente Rubalcaba", y de "estar reñido con la mercadotecnia y los medios audiovisuales". "Le ha costado tres décadas presentar sus credenciales de ´casi seguro presidente de Gobierno´", continúa un reportaje en el que se define al líder de los populares como "un superviviente nato que acostumbra a ganar por abandono, desistimiento, del contrario". Hasta mete por medio a su mujer: "Nuestro hombre ha vuelto de vacaciones con aspecto saludable y rejuvenecido, como si la emulsión ´frescura juvenil Elvira Fernández´, su mujer, 10 años más joven, le acompañara también en su despacho de la madrileña calle de Génova".

El reportaje es un compendio de dardos envenenados camuflados bajo la apariencia de una radiografía del próximo presidente del Gobierno. Hasta el hecho de que Rajoy salga a andar por las mañanas es motivo de mofa: "Hay que imaginarse al gigantón barbudo y algo desgarbado caminando velozmente a grandes zancadas como el señor de los bosques de la sierra madrileña". Como también las clases de inglés que recibe en casa cada semana: "Es dudoso que tres horas semanales en la lengua de Shakespeare le permitan ir más allá de un chapurreo básico de andar por casa". Y yo me pregunto: ¿lo intentó alguna vez Zapatero antes de ser Presidente?

Continua identificándole como "amigo del buen comer y beber" que suele mantener "largas sobremesas" y que "se pone irritable" cuando no cubre "sus mínimos de sueño". Y como un político "lacónico, socarrón, de ironía no siempre perceptible, desordenado y hasta caótico en sus cosas". Además, subraya que "su imagen de bon vivant ha perdido rotundidad" y que es "la antítesis del líder épico de personalidad arrolladora, pero forjado con un material altamente resistente a las hogueras domésticas y a las celadas".

En el reportaje le clavar la puntilla: "La pregunta, entonces, es qué grado de dependencia tiene el PP de Rajoy respecto a esa derecha bronca habituada a tocar tambores un día sí y otro también. ¿Y cuánto tardaría ese mundo radicalizado en volver a sus hábitos y fabricarse una alternativa si la política del nuevo Gobierno no colmara sus presupuestos ideológicos?". Ya está otra vez El País repartiendo carnets de buen demócrata. Si la derecha defiende sus postulados y no se pliega a la corrección política que El País nos ha señalado los últimos treinta años es poruqe está radicalizada y le gusta la bronca.

Esperemos que por nuestra salud democrática la crisis se lleve por delante a este grupo depredador cuanto antes.


sábado, 30 de abril de 2011

DESPRECIO A LA LEY, DESPRECIO AL PARO, DESPRECIO A LA VERDAD

El vicepresidente primero del Gobierno Rubalcaba ha admitido, en la rueda de prensa posterior al consejo de ministros, que la EPA de hoy es "mala, mala, mala". No obstante, ha dicho que estaba dispuesto a arriesgarse y a vaticinar que esta Encuesta de Población Activa marca un máximo y que "a partir de ahora la economía española empezará a crear empleo". Una vez más brotes verdes, una vez más el fin de la crisis, una vez más la mentira continua y sin consecuencias.

Por su parte, el ministro de Trabajo, Valeriano Gómez,ha calificado el dato de la EPA de “muy negativo”. El ministro ha añadido que “tiene que ser valorado con preocupación. Se trata de una situación grave y hay que valorarlo como se merece”. No obstante, Gómez ha destacado que “No tiene ninguna importancia si se llega o no a los cinco millones de parados. Con una tasa como la que tenemos no hay ningún Gobierno que pueda sentirse contento, ni siquiera uno presidido por Mariano Rajoy”. Y ha recordado que “ocho de cada diez despidos se han producido al amparo de una ley aprobada siendo ministro el señor Rajoy”. Parece que se le ha olvidado que hace ya siete años que gobierna el PSOE y que si esa ley era mala han tenido tiempo más que suficiente para cambiarla, pero no, ya se sabe, la culpa es de Aznar.

Y con la cercanía de las elecciones y el aumento del paro ¿en qué anda nuestro gobierno?

Hay por ahí un papel que en febrero aprobó el Consejo de Ministros y que ostenta un título largo pero descriptivo: «anteproyecto de ley Integral para la Igualdad de Trato y la No Discriminación». El documento ha sido impulsado por el Ministerio Pajín, último destino de Bibiana Aído. El anteproyecto quiere asegurar la igualdad de trato en todos los ámbitos de la vida, tanto públicos como privados. En particular, pone gran empeño en que los medios de comunicación eviten «toda forma de discriminación… en sus contenidos y su programación» (Artículo 22).

¿Cómo llevar esta exigencia a la práctica? Lo ignoramos. Pero no ignoramos que un fiscal podría entender que un diario o una cadena televisiva hostiles al Gobierno incumplen la igualdad de trato y se hacen merecedores de sanciones muy graves. A los conservadores les inquieta aún más el Artículo 16.2, el cual retira la financiación pública a los colegios que admitan solo chicas, o solo chicos. Esos colegios suelen ser religiosos. ¿Puro azar? Parece que no.

El anteproyecto refleja, por decirlo brevemente, una ignorancia pasmosa sobre cuáles son los fines de la ley en un régimen de Derecho. Y, por descontado, revela un desconocimiento singular de los límites a que debe sujetarse cualquier Gobierno en una nación civilizada. Un rasgo no infrecuente en este Gobierno es la propensión a representarse la ley como un instrumento dirigido a materializar objetivos concretos, tangibles, inmediatos. Esto es desmedido y potencialmente letal para la libertad.

Aído y Pajín son españolas normales, que no comprenden bien el Derecho ni sus límites, que no comprenden bien que las constituciones están pensadas para atar al poder, a las que no entra en cabeza que sus puntos de vista son solo eso, suyos, y no la verdad absoluta, y que confunden el BOE con un estropajo para dejar a la sociedad limpia como una patena. Aído y Pajín son como Zapatero.

Y me permito copiar como propios los comentarios de tres foreros de El Confidencial. Mientras la economía se hude y España se descose lentamente, nuestros periodistas entran al trapo de estrategia socialista y ponen en duda que exista una alternativa política a la situación actual. Así, mientras se habla de regeneración democrática y de Zapatero no se habla del paro, de la EPA, si hablamos de ETA no hablamos de la profunda crisis económica y moral de España, por no hablar de la crisis ética, un concepto ya ovidado en este país, donde al Vicepresidente y probable candidato electoral nadie le pide cuentas por llevar mintiéndonos veinte años.

Pero de verdad ¿alguién se cree que este País sectario hasta la saciedad va a levantarse mientras gobierne la izquierda?

Los sindicatos andan callados como muertos, por la cuenta que les trae, demasiado ocupados en contar los billetes que le envía ZP en forma de subvenciones para que no abran la boca. Si el Gobierno de España tuviese el color del PP, hace tiempo que el Paseo de la Castellana estaría tomado a diario por UGT y CCOO. Yo, en el único sitio que veo manifestaciones cada poco [trabajo al lado] es en la calle Diego de León frente a la sede de la CEOE.

Si gana el PP en el 2012, veremos a los sindicatos convocar una manifestación por el empleo justo al día siguiente, pero mientras tanto, todos con la boca cerrada.

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Esto es cojonudo. Resulta ahora que descartada ya la opción PSOE por incompetencia manifiesta, ahora el énfasis se centra en decir que niy hay alternativa, ahora y desde hace años. Vamos a caer en aquello en lo que el aparato de propaganda socialista lleva trabajando 7 años: no hay alternativa. Basta de hacerles el juego Sr. Zarzalejos. Aquí quien ha destruido la economía, quien ha fragmentado la sociedad, quien ha maleducado a nuestros jóvenes, quien ha pervertido el discurso político son estos tipos del PSOE con el ZP a la cabeza. ¿Acaso el PP no demostró competencia durante el periodo 96-2004? Si Rajoy lo hará mejor que ZP puede no estar asegurado, pero que el tipejo este y los suyos deben marcharse y no volver es una necesidad patriótica. ¿Acaso no es el PP quien gobierna Madrid con evidente éxito? Es comparable la gestión económica en Andalucía, Extremadura y Castilla la Mancha con las de Madrid, Castilla Leon o la Rioja? Basta ya de hacerles el juego. Probemos la alternativa, lo que tenemos hoy ya sabemos no vale ni para tomar po el 

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O sea que según Ud., el PSOE, y en concreto su líder, el inepto ZP, será muy malo, pero el que le puede sustituir es peor.

¿Y cómo puede estar tan seguro de eso?

Señor mío, comentarios como el suyo, lo que esconden en realidad, es la eterna cantinela infantil cuando ante un renuncio, extienden la culpa a todos los niños próximos.

Nadie sabe si Rajoy será buen o mal presidente, pero en cambio todos hemos comprobado cómo un tipo que prometía el oro y el moro, nos ha llevado a la más negra de las ruinas, y una vez conseguido, eso, ha tenido la desfachatez de decirnos que no nos preocupemos, que él mismo va a ser el que nos saque del atolladero, sacrificándose una vez más por todos nosotros.

Y aquí estamos todos perdiéndonos en disquisiciones sobre si el que venga detrás será mejor o peor, cuando lo verdaderamente urgente, es quitarnos de encima al incompetente que ha despilfarrado nuestro dinero de mala manera y que sigue anunciando que cada primavera habrá brotes verdes, y que se va a empezar a crear empleo en el segundo semestre de cada año.

Rubalcaba, ayer, con dos cojones: Se va a empezar a crear empleo y más empleo"

Y nosotros discutiendo cómo será Rajoy

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Rajoy puede no ser muy bueno, ni muy valiente, o sí es muy tácticista y comedido, pero es evidente que a la situación actual nos han llevado los socialistas españoles, todos ellos, no solo Zapatero, todos los que le han apoyado sin fisuras en esta deriva absurda sin la manor autocrítica, sin preguntarse hacia donde están llevando el país. Y en eso, al menos, Rajoy fue ayer muy sincero y estuvo acertado.


miércoles, 27 de octubre de 2010

LA FINA PIEL DE LOS SOCIALISTAS - III

Las declaraciones de Pérez-Reverte sobre Moratinos han desatado una cascada de réplicas por parte de las filas socialistas, muy ofendidas por el lenguaje utilizado por el escritor y por los insultos dirigidos al peor Ministro de Asuntos Exteriores de la historia de España.

Ya no es curioso pero sí es llamativa esta actitud indignada de los socialistas. Este pasado fin de semana el Ministro de Fomento José Blanco, el bachiller sin méritos que llegó a ministro y a personaje todopoderoso en el PSOE, insultó al líder de la oposición Mariano Rajoy, insinuando y mofándose de una supuesta homosexualidad de este hombre casado y con hijos. Sólo cuando alguna emisora de radio empezó a criticar con dureza a Blanco, acudió éste a aclarar sus declaraciones, pero mucho nos tememos que no convenció a casi nadie. Hay muchos que no necesitan convencimiento cuando hablan los oráculos socialistas.

No deja de llamar la atención también la escasa repercusión de estas declaraciones en la prensa digital, especialmente cuando se compara con la gran repercusión de la noticia sobre Reverte. Pero ya se sabe, cuando se reparten carnés de demócrata también se reparte el derecho a insultar con impunidad, y a ser insultado sin defensa.

lunes, 23 de agosto de 2010

RAJOY SIGUE MIRANDO AL FUTURO ¿Y AL PRESENTE?

Mariano Rajoy ha ofrecido una entrevista a Europa Press donde ha anunciado la presentación de ocho grandes reformas cuando llegue al Gobierno para mejorar la situación económica de España. Las reformas, según República.es (más información en El Confidencial y El País), serían en las siguientes esferas:
- una reforma fiscal con bajada de impuestos del ahorro y sociedades, y trabajar para que la “renta disponible” sea como la de Alemania o Francia;
- una reforma de la Justicia para que los asuntos no se “eternicen”;
- una laboral que será la del “empleo” y no la del “despido”;
- una política energética con un “mix” que incluya la energía nuclear;
- una reforma de la Educación con un sistema “mucho más exigente”, que reduzca el “fracaso escolar” que en la actualidad es del 30%;
- la reducción del gasto público con una “reforma administrativa” de “acuerdo con todas las CCAA”, para evitar que se reproduzca la estructura del Estado en 17 autonomías;
- fijará un límite de endeudamiento para todas las administraciones –Estado, CCAA y ayuntamientos– junto con un techo de gasto;
- y prestará “atención” al sistema financiero;
A muchos ciudadanos nos parece muy bien que Rajoy tenga un programa alternativo al del actual Gobierno socialista, si es que éste tiene alguno, que pretenda sentar unas bases más firmes para el desarrollo económico que los actuales pies de barro con que contamos.

La cuestión es ¿por qué Rajoy va a esperar a llegar al Gobierno? A los votantes de todo signo nos gustaría saber cuál es la alternativa, los ciudadanos no debemos entregar cheques en blanco a ningún candidato, tenemos que exigir a los partidos políticos que expongan sus programas políticos antes de las elecciones y que los cumplan, y si no lo hacen debemos exigirles responsabilidades. Por ello Rajoy debería ampliar la información sobre este plan y poner a nuestra disposición todos los detalles, pero ahora, no dentro de 18 meses, cuando sólo falten unas semanas para las elecciones. La capacidad de Zapatero para seguir poniendo en apuros a este país le hace merecedor de una oposición "actual" no futura. Por cierto, estupenda columna de Aurora Pavón-Pablo Sebastián sobre Zapatero, muy recomendable.

Además, tampoco estaría mal que Rajoy nos informara de qué piensa hacer su partido sobre otros temas de actualidad, sin esperar a que sea Aznar quien ofrezca la imagen de ser el líder de la oposición. La lluvia fina no cala, no está produciendo resultados y además queda demasiado tiempo hasta las elecciones generales, la oposición debe ejercer su papel ya, sin esperar a que otros vengan a sacarles de su letargo. Como muchas otras veces, Pablo Sebastián acierta en su diagnóstico.

viernes, 16 de julio de 2010

EL DEBATE DE LA MARMOTA

¿Es desastre o era debate?

Parece que son las dos cosas, un debate sobre el desastre. Según las encuestas de la prensa parece que Rajoy ha ganado por primera vez el debate, pero la tradicional discusión sobre el vencedor del mismo se queda sólo para que los comentaristas políticos rellenen espacio en sus periódicos y en sus tertulias radiofónicas.

Porque a lo que los ciudadanos se refiere, sin entrar en el concurso del ganador y teniendo en cuenta que la verdad de las cifras macroeconómicas no deja lugar a discusiones, el debate ha demostrado varias cosas:

- El gobierno socialista sigue decidido a vender el país por parcelas para poder seguir en el poder.

- El gobierno socialista sigue sin presentar un programa político y económico que tenga como finalidad sacar al país de la crisis.

- La oposición sigue dejando que sea CiU quien presente propuestas políticas. Aunque la verdad es que si Rajoy las presentara sería sólo a efectos de márketing político porque el gobierno nunca aceptaría ponerlas en práctica.

- Los nacionalistas siguen sin ver el problema general y siguen centrados en sus ombligos, sin importarles el hecho de que sin soluciones generales no las habrá parciales. Para ellos todo sigue siendo la negociación de los detalles menores y el abandono de las necesidades comunes y generales.

- España va camino de la desaparición como país gracias al impulso de los nacionalistas y a la complacencia socialista. El Presidente Zapatero sigue dejando que el concepto España-nación siga siendo un juguete en manos de los nacionalistas, sin ser capaz de presentar un proyecto propio, socialista, general y solidario.

Parece que hemos vuelto a vivir "el debate de la marmota", en el que los papeles que nuestros políticos representan cada año no varían un ápice. La oposición intentar desprestigiar y acogotar al gobierno mientras Zapatero juega a ser oposición de la oposición. Cada uno sabe representar muy bien su personaje en esta comedia, pero nada parece que cambie tras cada performance.

Menos mal que cada día, para ahuyentar un poco los nubarrones, nos queda el humor de Mingote y su inteligente sentido común, más apreciado aún que nunca por lo escaso y lo difícil que es encontrarlo entre la casta política nacional ¿o es estatal?

ABC 16 de julio de 2010