Tras el espectáculo del vídeo orgásmico de Montserrat Nebrera, el superorgásmico Montilla, la actriz porno y el despelote del transexual de Laporta, los continuos insultos de los radicales de ERC, el vídeo de Convergencia que denuncia que España roba a los catalanes, el videojuego de Alicia Croft y la prepotencia de Mas (el que dice de sí mismo que ser guapo le ha perjudicado), no encontramos más que políticos sin ideas, sin planes reales de mejora de la calidad de vida de sus ciudadanos, y un empobrecimiento desenfrenado de la cultura política fomentado con la finalidad de no hablar de los problemas reales sociales y económicos ya que ninguno de ellos tiene la más mínima idea de cómo solucionarlo.
Al margen de esta situación, vuelve a ser sorprendente la hipocresía de estos políticos que ponen el grito en el cielo cada vez que consideran que alguien ofende al sexo femenino, pero que al mismo tiempo utilizan a las mujeres de la forma más baja y frívola posible, denigrante cuanto menos, para atraer al electorado como si el voto fuera la solución a los problemas sexuales de los ciudadanos.
Por cierto, económicamente, la independencia de Cataluña es una magnífica oportunidad para el resto de España. Mediten sobre ello [impuestos de sociedades y valor añadido, aranceles aduaneros, deslocalizaciones empresariales, sedes sociales, etc.] y verán que es así.
Para acabar, según las últimas encuestas sobre tendencias de voto y participación electoral sólo un 50% de los ciudadanos con derecho a voto tiene previsto acudir a las urnas. Es decir, teniendo en cuenta la fidelidad de voto y la movilización de los catalanes independentistas, que acudirán en masa a las elecciones, ese 50% que se abstendrá se supone que puede tener una cierta tendencia nacional, un sentido de España que sólo defienden el PP Ciudadanos y UPyD, pero permiten que los independentistas les representen y afirmen con rotundidad que todos los catalanes son independentistas o nacionalistas.
Si ese 50% de ciudadanos catalanes prefiere ignorar la situación, dar de lado a los únicos partidos que pueden defender una vuelta a la cordura, deberán asumir las consecuencias de su decisión. Son tan responsables de esa deriva independentista y de la "voladura de puentes" como lo son ERC, CiU y el PSC.








