jueves, 13 de diciembre de 2012

UN GOBIERNO COBARDE EN UN PAÍS QUE SE HUNDE


Una cosa es hacer gala de «talante dialogante», que parece haberse convertido en la máxima virtud política en estos tiempos de relativismo, y otra muy distinta permitir que impere el «todo vale». Porque cuando impera el «todo vale» y quien tiene la obligación democrática de ejercer la autoridad abdica de esa responsabilidad, se crea un marco confuso en el que puede ocurrir cualquier cosa.
Escenas como la que se ha producido en el Congreso con varios diputados de ERC desafiando abiertamente la legalidad al exhibir carteles prohibidos mientras su portavoz declaraba su determinación de ignorar cualquier ley de Educación que apruebe el Parlamento, son sencillamente intolerables. Un Gobierno que carezca de complejos y sea consciente de lo que significa administrar la voluntad ciudadana manifestada libremente en las urnas no puede consentir estas muestras de insumisión al Estado de Derecho. No puede callar ante ellas. Una Nación digna de ese nombre tiene que manifestar, a través de sus dirigentes, una voluntad clara de ser y persistir en la defensa de unos valores comunes, empezando por el acatamiento de las normas de juego aprobadas por la mayoría, sin perjuicio de los derechos que asistan a la minoría discrepante. Porque una cosa es practicar la tolerancia, indispensable en una sociedad en la que deben convivir distintas ideologías, y otra muy distinta es otorgar impunidad a quienes infringen de manera sistemática el marco legal. Ceder o callar ante ellos no es demostrar «cintura política», sino debilidad o cobardía. Y esa actitud blanda, empeñada en restar importancia a cualquier conflicto esperando a que el tiempo lo resuelva por sí mismo, está calando hondo en todas las esferas de la vida pública española, con la Comunidad de Madrid como epicentro de una ofensiva brutal de la cual el Ejecutivo no parece querer darse por enterado.
..... Pero ni se recurre a la Ley, si es que ésta ampara a la mayoría víctima de tanto exceso, ni se utilizan los 185 escaños del PP para aprobar otra que ponga coto a este despropósito. Es la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, quien debe asumir una querella criminal, presentada por IU, en la que se la acusa de prevaricar y atentar contra la Constitución por tratar de detener algunas marchas ilegales. El orden, la cordura, la voluntad democrática son sacrificados en el altar del apaciguamiento, como si no supiéramos todos a dónde conduce esa doctrina.…
Isabel San Sebastián en ABC
.... Cuando se deja de obedecer a la ley se obedece al dinero o al poderoso o al más fuerte y matón. Y las gentes callan por miedo cuando no se aplica la ley. Callan los intimidados por bandas de sindicalistas en las huelgas y callan los temerosos de represalias del nacionalismo oficial en Cataluña o el País Vasco. Callan quienes ven que los corruptos medran y los ciudadanos honrados son sometidos a política confiscatoria por el Gobierno. Y callan quienes queriendo defender una política de principios, ven cómo el poder sólo se dedica a administrarse a sí mismo y olvida principios, objetivos y promesas. La democracia se muere cuando se deja de aplicar la ley. Los enemigos de la democracia se mueven mucho mejor sin ella que los demócratas leales a la Constitución. Hablamos de los arrabales de Europa, en donde nos metió de golpe un presidente socialista de pensamiento putrefacto que acabó por pudrirlo todo. Todo, parece que hasta la voluntad y la capacidad de reacción de su sucesor. 
... Pero hoy, España, la otrora orgullosa nación más antigua de Europa ...  A los corruptos los tenemos y a los totalitarios también. A los delincuentes económicos y a los ideológicos, que son los que quieren aplastar o aterrorizar al prójimo y al discrepante. Son los que quieren sembrar el miedo. Están en ofensiva todas las fuerzas totalitarias, la corrupción es una de ellas, siempre aliada a las demás. Y la mayoría de los españoles, frente a la procacidad del delito y los abusos totalitarios, calla. Los únicos gritos que se escuchan son los del miedo al cambio, de defensa de lo obsoleto o imposible. Hay miedo. Al futuro y al matón. Y el Gobierno, lejos de dar ejemplo de coraje y demostrar con política que tiene razón, que puede dar el golpe de timón liberador que nos saque del camino de la podredumbre, se esconde agazapado como un ratón.
Hermann Terstch en ABC

No hay comentarios: