miércoles, 13 de enero de 2016
LOS MUSULMANES IMPLANTARON UN "RÉGIMEN PERVERSO" EN AL ANDALUS PARA "HUMILLAR" A LOS CRISTIANOS
domingo, 24 de mayo de 2015
LAS CAMELLAS DE ARABIA NO OFENDEN A NADIE, O LA RENDICIÓN DE LOS VALORES EUROPEOS
ARTURO PEREZ REVERTE en XL SEMANAL
jueves, 13 de diciembre de 2012
NORUEGA PROHIBE LA FINANCIACIÓN SAUDÍ DE MEZQUITAS ¿Y ESPAÑA?
jueves, 15 de noviembre de 2012
LA INVASIÓN MUSULMANA DE EUROPA. LA CULTURA EUROPEA EN TRANCE DE DESAPARICIÓN
Navidad, no; Ramadán, sí
La 'sharia', en el corazón de Dinamarca
Sin árbol de Navidad en Bruselas
Una polémica muy actual
domingo, 8 de julio de 2012
LAS CAVERNAS PROGRES ESPAÑOLAS

La teoría de las causas
En la denuncia contra Estados democráticos que tienen que soportar grupos terroristas como los antedichos, el progresismo siempre contará con los cuentistas de Amnistía Internacional, organización de militantes que han apoyado una y otra vez las falsas denuncias de los terroristas de ETA contra los cuerpos policiales españoles y que no ha sido capaz de elevar ni una sola palabra contra los muertos colaterales de la guerra de Libia, ese conflicto que debe ser considerado una guerra progresista ya que no ha sido declarada por Bush, aunque tenga prácticamente las mismas características que la invasión de Irak. Según los Paul Krugman del mundo, la fuerza militar de Israel contra Hezbolá fortalecía a Hezbolá, pero las bombas aliadas contra Gadafi, en cambio, no fortalecían a Gadafi, sino la democracia y la libertad.
Wendy Doniger, feminista de la Universidad de Chicago, llegó a decir que la mayor "hipocresía" de Sarah Palin "es su pretensión de que es una mujer". La ex candidata a la vicepresidencia y ex gobernadora de Alaska, que debe todo lo que ha conseguido a su esfuerzo, no vale nada, a ojos progresistas, en comparación a Hillary Clinton, que debe todo lo que es al apellido de su marido, a quien perdonó la humillación pública de su infidelidad.
domingo, 13 de marzo de 2011
Los rebeldes del norte de África prefieren el Corán a la democracia
El estudio del Pew Research sólo añade tres países más que se parecen a los que han sufrido las revueltas o han empezado a experimentarlas. Jordania y Paquistán arrojan resultados muy parecidos a los de Egipto, mientras que en Nigeria los musulmanes que apoyan ese tipo de violaciones de los derechos humanos son una mayoría que apenas supera el 50% de la población.
Aunque no existen datos precisos sobre todos los lugares en los que se han producido las revueltas, la principal excepción a esta colisión entre el islam y los derechos individuales podría ser Túnez. Es posible igualmente que la población de Bahréin sea más tolerante, pero debemos recordar que no deja de ser un emirato donde se produce un apartheid religioso: los suníes imponen su ley a los chiíes aunque sean una clara minoría.Los últimos treinta años han visto crecer exponencialmente la islamización de la sociedad en buena parte de Oriente Medio y el norte de África. Según las propias estadísticas del Gobierno egipcio el número de mezquitas por habitante se multiplicó por ocho entre 1986 y 2005 en todo el país.
Olivier Roy, quizás el experto mundial que mejor conoce el islam político junto con Gilles Kepel, cree que hay que distinguir entre el conservadurismo religioso de la gente por un lado y que quieran que esos valores se conviertan en los pilares del Estado por otro. Según el artículo que publicó en Le Monde, la islamización de la sociedad ha desatado una corriente individualista que asume la confesión y las prácticas de cada uno como algo enteramente privado.
El planteamiento de Roy acierta al dibujar la realidad de que muchos musulmanes rechazan los regímenes teocráticos que tienen línea directa con Dios y las comunicaciones rotas con el pueblo. Sin embargo, exagera al proyectar sobre ellos la privacidad de la religión que existe en occidente: Los musulmanes egipcios (85%), nigerianos (82%), jordanos (76%) y paquistaníes (69%) consideran que la influencia del islam en la política es francamente positiva y dejan abierta la puerta a que el Estado se ponga al servicio de determinadas prácticas incompatibles con los derechos humanos.
Los estallidos revolucionarios de unos rebeldes que se sublevan contra sus tiranos reclamando
la soberanía popular ofrecen la impresión de que efectivamente son democráticos. El apoyo o al menos la complicidad silenciosa de la mayoría de la población en muchos casos también confirman esa primera sensación. Cuando los vemos arrodillados con pancartas pacifistas o prenderse fuego ante los cuerpos de seguridad o los tanques del sátrapa, nuestras dudas se evaporan definitivamente.Sin embargo, el protagonismo que esperan del islam en sus instituciones y su defensa de los castigos tal y como los establece el Corán demuestran que no persiguen la democracia, sino descabezar a sus dictadores y hacer que el poder vuelva a la mayoría.
lunes, 17 de enero de 2011
LA ISLAMOFOBIA EN ESPAÑA. LECCIONES DE DEMOCRACIA DESDE EL PAÍS.
1. El islam es una amenaza para Europa, afirman. Según este aserto, no hay que descuidarse. España aún convive con la primera generación de inmigrantes musulmanes, pero nos resistimos a aprender la lección. Nos faltan recursos intelectuales y valor político para hacer frente a la amenaza islámica.
2. Occidente es superior al islam. La grandeza civilizacional de Occidente frente al islam es dogma de fe. La civilización islámica, si algún día fue grande, se fue por el desagüe de la historia.
3. El islam no ha tenido Reforma ni Ilustración, ni puede tenerlas. Es arcaico, no evoluciona, su doctrina se clausuró con la tríada Corán/Mahoma/charía. Lo islámico es refractario a la historia, a la disidencia y a la cultura.
4. El islam es incompatible con la democracia. Niega la libertad individual, la pluralidad y los matices. Es un sistema totalitario. Regula hasta el más mínimo detalle de la vida. Posterga al individuo en favor de la comunidad. Los musulmanes no saben gestionarse.
5. El islam atenta contra la dignidad de la mujer. La considera inferior, la aparta de la vida pública y la recluye tras el velo. Las musulmanas aceptan gustosas esta sumisión.
6. Los musulmanes son, intrínsecamente, unos radicales. La inmigración musulmana es un semillero de delincuencia y salafismo.
7. De todos los inmigrantes, los musulmanes son los más reacios a la integración: ¡ni los chinos ni los negros ponen tantos reparos!
8. La culpa es del laicismo. El laicismo anticatólico beneficia al islam. Se carga contra la Iglesia y se contemporiza con el islam. El relativismo cultural y la multiculturalidad son una plaga.
9. La culpa es del buenismo, que alimenta los vicios de los musulmanes y les da alas. El buenismo les anima al proselitismo y a la reivindicación del derecho a la diferencia.
10. Cataluña es la cabeza de puente de la islamización de España. Cataluña ampara a los musulmanes contra España. Se les quiere dar el derecho al voto para que voten contra España. Que el inmigrante musulmán no sea hispanohablante, es útil en el combate contra el castellano. Los musulmanes son manipulables...
miércoles, 3 de noviembre de 2010
NUEVO CASO DE VIOLENCIA ISLAMISTA EN ESPAÑA, Y ASESINATOS EN IRAQ
Afirma Albiac que el Corán, porque así está escrito en éste, ordena terminantemente dar muerte a quienes se empecinan en negar la luminosa verdad transmitida por Alá a su Profeta: «Matad a los politeístas, allá donde los encontréis» (IX,5). No hay nada a lo que pueda, en rigor, llamarse cultura islámica. Hay una religión. Excluyente. Quienes quieran ser por ella destruidos, ahí tienen la «Alianza de Civilizaciones». ..... No todas las creencias son iguales. Ni todas las religiones. Que un no creyente puede nacer y vivir con normalidad en ciertas sociedades. Y no en otras.
El último caso de esta violencia islamista y su objetivo de imponer unas tradiciones religiosas y sociales ajenas a España y a su democracia, que es además un ataque a los derechos fundamentales de los ciudadanos residentes en este país, lo hemos encontrado nuevamente en Cataluña. El imán Mohamed Benbrahim ha sido condenado a un año de cárcel —que no cumplirá al no tener antecedentes— por coacciones graves, el presidente de la asociación cultural islámica del municipio, Abderramán el Osri, a 9 meses de cárcel, mientras que la hija del imán, Hafssa Benbrahim también ha sido condenada por amenazas y coacciones a la mediadora cultural de Cunit (Tarragona), Fátima Ghailar, por no ponerse velo como las demás mujeres musulmanas y por llevar una vida de mujer occidental, por ejemplo al conducir su propio coche
Y mientras nuestro gobierno sin abrir la boca para protestar por ninguno de los dos casos.
sábado, 23 de octubre de 2010
LA PRESIÓN ISLAMISTA EN ESPAÑA. EL IMAM SALAFISTA DE LÉRIDA
Según El Confidencial Digital, el iman salafista de Lérida está internacionalizando un conflicto que no se trata de otra cuestión que del cumplimiento de las ordenanzas municipales sobre la capacidad de aforo de la mezquita local, sobrepasado en varias veces por la asistencia de musulmanes lo que, como en cualquier otro local público, obligó a la clausura administrativa del templo.Por ello el iman se ha puesto en contacto con el rey de Marruecos y con representantes de varios gobiernos musulmanes para informarles sobre su nuevo proyecto, la construcción de una mezquita para más de mil fieles. Su intención es conseguir declaraciones institucionales favorables y financiación para poder llevarlo a cabo.
Según la noticia, los últimos movimientos de Abdelwahab Houzi están siendo vigilados por la Policía ya que está ‘fichado’ por ser uno de los líderes salafistas más peligrosos de España, y que habría creado una "policía religiosa" responsable de garantizar el cumplimiento de los preceptos coránicos en la vida diaria de los musulmanes de la localidad.Entre los signos exteriores de su radicalismo religioso encontramos su negativa a dar la mano a una mujer, a reunirse con concejalas o la petición a las musulmanas para que vistan el burka o el niqab.Debemos suponer que en aplicación de Alianza de Civilizaciones el gobierno permitirá la presencia y las actividades de individuos que hacen proselitismo de las corrientes más radicales del islamismo, como el citado iman, y no va a adoptar ninguna medida restrictiva de sus acciones.
Cada vez que en una pequeña ciudad o un pueblo se permite la libre actuación de individuos como éste, se sientan las bases para el nacimiento y crecimiento de partidos de extrema derecha. Por ello, permitiendo la libre actuación de este tipo de individuos, en nombre de la libertad religiosa o de la libertad individual, abrimos la puerta al surgimiento de dos riesgos que son un grave peligro para la superviviencia de la sociedad moderna liberal y del Estado de Derecho tal y como los conocemos actualmente.
Por una parte, un integrismo religioso que se niega a diferenciar entre política y religión, que pretende acabar con los avances y las libertades conseguidas en lo que se refiere al género femenino, y que pretende subvertir el orden constitucional para convertirnos en un Estado religioso.
Por otro, una extrema derecha que nacería como reacción a las existencia y actividades de esos grupos integristas religiosos, y cuyo fin último, según demuestra la historia, es acabar también con el Estado de Derecho.
Hace un mes se difundió la noticia de que la policía estaba investigando a veinte imanes musulmanes salafistas y que podría expulsar a dos de ellos, pero parece ser que la noticia no era más que un "aviso" policial a un par de estos imanes a través de los medios de comunicación ya que coincidió en el tiempo con las protestas organizadas por el propio Houzi. Sin embargo, no se ha procedido a adoptar ninguna medida verdaderamente ejemplarizante para evitar el proselitismo de estos integristas.
Según la noticia, la Policía les acusa de promover discursos que incitan a la Yihad y de establecer conductas extremas para las mujeres (les obligan a llevar el niqab, les prohiben salir solas a la calle y trabajar para lo que ellos denominan "infieles", y de que acudan a clases de formación).
Las zonas más conflictivas ahora mismo en España son Cataluña, con Tarragona y Gerona a la cabeza, Ceuta, Melilla y el País Vasco. Según este informe policial actualmente 20 imanes salafistas en España están bajo sospecha, son marroquíes salafistas que "generan conflictividad social" por la aplicación rigurosa que quieren hacer de la Sharía, principalmente entre los fieles moderados que no se rigen por las más rígidas normas del Corán. Según se recoge textualmente los servicios de información del Estado consideran que el movimiento salafista es ahora mismo "una amenaza de desestabilización social", y su objetivo es la instauración de un Califato único, capitaneado por un califa que aplicará rigurosamente la Sharía.
En Reus, en Tarragona, los servicios de inteligencia han detectado a un grupo de musulmanes de origen berebere y de ideología salafista wahabita que se dedica a controlar a aquellos musulmanes que no visten al estilo árabe o que se alejan de los dictados propios del Corán.
En Gerona líderes salafistas radicales de una de las cuatro mezquitas de esa localidad están instando a los inmigrantes de religión musulmana, un 40% de la población, a que desprecie las costumbres occidentales, y se guíen por la Sharía.
lunes, 13 de septiembre de 2010
¿HAY MUSULMANES MODERADOS? PARECE QUE ALGUNO SÍ

Que el Islam no es una religión que impulsa la violencia es algo que estamos acostumbrados a escuchar, pero raramente esta afirmación viene seguida de otras declaraciones por parte de destacados musulmanes que vayan dirigidas a los creyentes de esa religión donde se establezca las distancias entre el Corán y los extremistas. Sería muy beneficioso para poder cambiar la imagen que la mayoría de los occidentales tenemos sobre esa religión, y también lo sería para que los creyentes no contemplaran las acciones terroristas como un paso más en la lucha por la defensa de su religión, cuyo último objetivo verdadero es ganar un espacio propio en su cielo particular. Tawfik Hamid en Wall Street Journal ha escrito una pequeña columna que va en ese sentido y que reproduzco íntegra a continuación:
"By TAWFIK HAMIDMe gustaría disponer de declaraciones similares de líderes espirituales e intelectuales musulmanes que se hayan realizado en España. Si alguien está dispuesto a proporcionarlas le estaría agradecido.
It's unclear whether or not the Rev. Terry Jones will go ahead with his highly publicized Quran burning this evening in Florida. But Muslims can play a major role in preventing a violent response to any burnings of their holy book.
Islamic scholars can emphasize that the Quran clearly teaches that no one can be punished on account of the actions of others (surra 6, verse 164). In other words, it is against the value system of the Quran to punish Americans or Christians because of the acts of a small minority.
In addition, leading Islamic authorities should issue a powerful fatwa against those who might respond to Quran burning with violence against non-Muslims. The fatwa must clearly state that those who react by carrying out violent acts against non-Muslims are apostates. It should also say that those who attack non-Muslims to seek revenge will not be buried with Muslims and will go to hell forever.
These are the kind of words—unfortunately—that resonate with Islamic radicals. Fatwas that simply condemn violent acts as 'un-Islamic' are too weak to produce any significant effect.
The best example for Muslims to follow in this case is what the Quran says about Prophet Ibrahim (Abraham) when his father threatened to stone him to death for refusing to follow the pagan beliefs common in their society. The response of Abraham—who the Quran calls "the role model of all prophets"—was not revenge, but rather an offering of peace (19:46-47). "Dost thou hate my gods, O Ibrahim? If thou forbear not, I will indeed stone thee: Now get away from me for a long while!" says the father. To this, Abraham replies: "Peace be upon thee! I shall ask my Sustainer to forgive thee. For behold, He has always been kind unto me."
The more Muslims follow this model, the more they can bring peace to the world. And the more tolerance Muslims show for values like freedom of expression, the less others will think of burning the Quran.
If the Muslim world followed the authoritative guide of Quranic verse 41:34—"Nor can goodness and evil be equal. Respond to evil with doing good deeds to the evil doer. Then will he, between whom and thyself was hatred, become as though he was thy friend and intimate!"—there would not be a so-called clash of civilizations.
Mr. Hamid, a former member of the Islamic radical group Jamma Islamiya, is an Islamic reformer and a senior fellow at the Potomac Institute for Policy Studies".
martes, 7 de septiembre de 2010
EL ISLAMISMO RADICAL Y LOS INTELECTUALES DE IZQUIERDA

El libro se titula "The Flight of the Intellectuals", escrito por Paul Berman, en el que partiendo de un largo artículo suyo publicado en The New Republic hace tres años titulado Who's afraid of Tariq Ramadan?, nos ofrece algunas conclusiones sobre la ingenuidad o la complicidad de los intelectuales occidentales de izquierda (los que en el mundo anglosajón califican como intelectuales liberales) con y ante nuevas versiones del Islam, defendidas por gente como Ramadan, que no son más que las versiones más tradicionalistas disfrazadas de modernidad y moderación para poder ser aplicadas lentamente en Occidente sin levantar mayores suspicacias entre la población.
El salafismo reformista defendido y difundido por Ramadan es considerado por muchos de esos intelectuales de izquierda, españoles incluidos, como un versión amable del islamismo radical que representan los wahabistas saudíes o los terroristas islamistas. No hay que olvidar que ese salafismo reformista tiene sus orígenes en Hassan al Banna, fundador de los Hermanos Musulmanes, y abuelo materno de Ramadan.
Según Berman la principal amenaza para Occidente no procede de los islamistas violentos, sino de sus primos los autodenominados islamistas moderados que tienen capacidad para atraer hacia sus postulados a un sector izquierdista de la sociedad, en lo que sería un abrazo envenenado. Además, estos moderados rechazan la violencia de forma parcial ya que ni rechazan la dirigida contra las tropas occidentales en Iraq y Afganistán ni la ejercida contra el Estado de Israel.
Estos moderados no violentos desafían con frecuencia a los gobiernos y sociedades occidentales reclamando el respeto y el derecho a regirse por leyes y costumbres propias, todas de origen religioso, que se dirigen contra los principios básicos de la sociedades democráticas, que traicionan los pilares de la Ilustración.
De hecho, su amenaza procede en parte de que no podemos defender la democracia sin estar preparados para defender el derecho de los movimientos islamistas a participar y ganar elecciones, grupos político-religiosos que tienen una agenda que se enfrenta con el mismo concepto de democracia y de respeto de los derechos humanos que defendemos en Occidente. Son el embrión que crece en el seno de nuestro sistema político y de valores, defendidos por ese mismo sistema al que están dispuestos a devorar lentamente.
Para Berman aceptar y promover estos grupos islamistas moderados en las sociedades occidentales es una solución a corto plazo para el problema de la radicalización de las juventudes emigrantes, un cortafuegos frente al extremismo en aumento en las mezquitas de Occidente, pero es un serio problema a largo plazo ya que estos moderados pueden aceptar el sistema democrático pero no aceptarán nunca el modo de vida basado en las libertades del mundo occidental. No se puede descartar que en el futuro se conviertan en movimientos más modernos, más progresistas (en el buen uso término) a través de la participación en los procesos sociales y políticos democráticos. Pero por ahora nada asegura que esa evolución positiva sea previsible al cien por cien.
Berman considera que el nuevo término "islamofascismo", tan denostado por algunos intelectuales, es una descripción justificada y necesaria de un movimiento islamista de expansión, corriente que se inició en los años treinta (Hermanos Musulmanes, por ejemplo, fue creada en 1928), que bebió de las fuentes del fascismo alemán y que posteriormente ha ido creciendo en poder en paralelo al incremento de las fuentes de financiación de los países del Golfo gracias al petróleo.
Del libro lo más destacado que podemos extraer de lo afirmado por Berman es que muchos intelectuales de izquierda son culpables de equivocarse con su tratamiento de la radicalización del Islam. Para Berman una especie de masoquismo cultural se ha entrometido entre los principios y las prioridades tradicionales de la izquierda, por lo que esos intelectuales deberían repensar donde depositan sus lealtades. Por ejemplo, su tradicional laicismo, su pretensión de una frontal separación de la Iglesia y el Estado, se enfrenta actualmente a su apoyo a los islamistas moderados entre los cuales la religión se encuentra al frente de todo su ideario político.En la revista especializada en política internacional, Foreign Affairs, posiblemente la más importante del mundo, y de tendencia liberal (en su sentido cultural, no político), se publicó una dura crítica al libro de Berman, realizada por Marc Lynch, que nos ofrece varias razones por las que estos islamistas moderados deben ser comprendidos e incluso apoyados en su papel de moderador de las sociedades musulmanas residentes en Occidente.
La cuestión es ¿podemos mezclar el agua con el aceite? Es evidente que los gobiernos occidentales tienen que tomar una posición ante el aumento imparable de la población musulmana en sus respectivos territorios, entre la que parece observarse un lento incremento de las tendencias radicales a pesar de que sus habitantes disfrutan de libertades inimaginables en sus lugares de procedencia.
¿Pueden ser estos islamistas el contrapeso a los radicales o no son más que una versión edulcorada pero con la misma finalidad? No podemos saberlo, pero ante la inevitabilidad de la mezcla de razas y religiones en las ciudades europeas y americanas sería muy conveniente que estos empezaran por hacerse oír claramente en sus respectivas lugares de residencia, y los que tienen un nombre conocido a nivel internacional, como Ramadan, debería convertirse en guías de unas poblaciones desorientadas propensas a la radicalización.
jueves, 2 de septiembre de 2010
LOS MUSULMANES MODERADOS DEBEN LEVANTAR LA VOZ


En Europa los medios de comunicación y los intelectuales siempre recuerdan el error de equiparar a todos los musulmanes con los islamistas radicales, de poner en el mismo plano a la religión musulmana y a su variante más extrema practicada en muchos países, y en muchas comunidades de musulmanes residentes en Europa. Pero la realidad es que esos musulmanes moderados casi nunca hacen acto de presencia, son generalmente invisibles, no reaccionan ante las atrocidades de los musulmanes más radicales y permiten que el resto de ciudadanos identifiquemos religión con extremismo religioso.
El Wall Street Journal ha preguntado a seis personajes su opinión sobre la construcción de la mezquita de Nueva York. Uno de ellos es Anwar Ibrahim, el líder opositor malayo y del que ya hemos hablado en este blog. Otro es Bernard Lewis, el académico inglés del que también hemos hablado en el blog en referencia a un libro publicado no hace mucho. Los otros cuatro expertos son Ed Husain, Reuel Marc Gerecht, Tawfik Hamid y Akbar Ahmed.
Vamos a resumir aquí sólo la opinión de Anwar Ibrahim porque pone el acento precisamente en la necesidad de que los moderados adopten una postura pública. Su comentario se titula "la pelota está en nuestro tejado" y este es su contenido:
Skeptics and cynics alike have said that the quest for the moderate Muslim in the 21st century is akin to the search for the Holy Grail. It's not hard to understand why. Terrorist attacks, suicide bombings and the jihadist call for Muslims "to rise up against the oppression of the West" are widespread.
The radical fringe carrying out such actions has sought to dominate the discourse between Islam and the West. In order to do so, they've set out to foment anti-Americanism and anti-Semitism. They've also advocated indiscriminate violence as a political strategy. To cap their victory, this abysmal lot uses the cataclysm of 9/11 as a lesson for the so-called enemies of Islam.
These dastardly acts have not only been tragedies of untold proportions for those who have suffered or perished. They have also delivered a calamitous blow to followers of the Muslim faith.
These are the Muslims who go about their lives like ordinary people—earning their livings, raising their families, celebrating reunions and praying for security and peace. These are the Muslims who have never carried a pocketknife, let alone explosives intended to destroy buildings. These Muslims are there for us to see, if only we can lift the veil cast on them by the shadowy figures in bomb-laden jackets hell-bent on destruction.
These are mainstream Muslims—no different from the moderate Christians, Jews and those of other faiths—whose identities have been drowned by events beyond their control. The upshot is a composite picture of Muslims as inherently intolerant, antidemocratic, inward-looking and simply unable to coexist with other communities in the modern world. Some say there is only one solution: Discard your beliefs and your tradition, and embrace pluralism and modernity.
This prescription is deeply flawed. The vast majority of Muslims already see themselves as part of a civilization that is heir to a noble tradition of science, philosophy and spirituality that places paramount importance on the sanctity of human life. Holding fast to the principles of democracy, freedom and human rights, these hundreds of millions of Muslims fervently reject fanaticism in all its varied guises.
Yet Muslims must do more than just talk about their great intellectual and cultural heritage. We must be at the forefront of those who reject violence and terrorism. And our activism must not end there. The tyrants and oppressive regimes that have been the real impediment to peace and progress in the Muslim world must hear our unanimous condemnation. The ball is in our court.
Pero los musulmanes tenemos que hacer más que simplemente hablar de nuestra gran herencia cultural e intelectual. Debemos estar al frente de aquellos que rechazan la violencia y el terrorismo. Y nuestro activismo no tiene que acabar aquí. Los tiranos y sus regímenes opresivos que han sido el obstáculo real para la paz y el progreso en el mundo musulmán deben oír nuestra unánime condena. La pelota está en nuestro tejado.
Todavía estamos esperando que los líderes de las organizaciones musulmanas españolas, donde tenemos una más que numerosa colonia, eleven su voz ante hechos como los acaecidos estos días y manifiesten claramente su posición contraria a los asesinatos y los actos terroristas en cualquier parte del mundo, contra la lapidación de mujeres, contra los insultos y las condenas a las personas que piensan diferente, y también nos gustaría escuchar su firme postura a favor de la libertad religiosa y del resto de los derechos humanos.No podemos acabamos el post sin recomendar las lectura del resto de opiniones de la consulta realizada por el Wall Street Journal ya que los comentarios del resto de los participantes son igualmente interesantes.
Por otra parte, es también muy recomendable el artículo de José María Carrascal en La Tercera de ABC sobre la difícil integración de los musulmanes en occidente o de la convivencia pacífica de dos culturas y dos religiones tan dispares. Dice Carrascal:
Estoy seguro que estas afirmaciones parecerán muy extremistas a algunos lectores del artículo, y que Carrascal podría ser considerado un taliban de Occidente en sus acusaciones al modelo de vida social y político de los musulmanes, pero hasta ahora no hay nada en la actualidad ni en la realidad diaria que rechace sus argumentos. Quizás si los islamistas moderados que citábamos más arriba empezaran a movilizarse podríamos creer que Carrascal está equivocado, pero por ahora parece que la razón está de su parte......... Estados Unidos ha vuelto a caer en el error de creer que la democracia soluciona todos los problemas de este mundo. Cuando la cosa no es tan simple. .... Cosa muy distinta es el mundo islámico. El islamismo viene enfrentándose con el cristianismo occidental desde que nació. A la rivalidad religiosa se une la social. Ambos han creado sociedades tan opuestas que hacen difícil la ósmosis. El gran error norteamericano en esta Tercera Guerra Mundial que se está librando es creer que el musulmán desea nuestro way of life. No, el musulmán desea nuestra tecnología. Como estilo de vida, prefiere el suyo. La mejor prueba es que los musulmanes que vienen a occidente conservan su estilo de vida y quieren que sus hijos los conserven.
Del mismo modo, no sienten respeto por la democracia occidental, que consideran sinónimo de corrupción y decadencia. Consideran la suya mucho más sencilla, ordenada y directa. Partiendo del Corán como Constitución y de los intérpretes del mismo, los ulemás y ayatolás, como jueces y líderes, la democracia islámica no establece diferencia entre los distintos poderes del Estado, desapareciendo por tanto la sociedad civil, base de la democracia occidental. Si le añadimos los enormes privilegios que otorga a los hombres sobre las mujeres, se entiende el poco interés de la mayoría de los musulmanes por cambiar su democracia por cualquier otra.
El último factor de esta incompatibilidad es el histórico. Estamos hablando de pueblos orgullosos, con culturas tanto o más antiguas que la nuestra y periodos de esplendor incluso superiores. Para verse luego sometidos a la humillación del colonialismo occidental y tratados como ciudadanos de segunda en sus propios países. .... Todo ello sin contar con el «caso Israel», que el Oeste incrustó entre los musulmanes, para hacerles pagar los pecados que él había cometido contra los judíos. Algo que nunca nos perdonarán...... La «liberación» del mundo islámico sólo podrá venir desde dentro de él. Tiene que surgir de su Lutero que proclame la relación directa del individuo con Dios, que separe Iglesia y Estado, y que acabe con el sometimiento de la mujer al hombre, con la excusa de protegerla. Pero ese Lutero, esa reforma, no se ha visto ni se ve. Es más, las reformas islámicas han venido siempre en sentido contrario: cuando la sociedad se relajaba, surgen los integristas, los «puros», los almohades o los talibanes, para imponer de nuevo la norma estricta del Corán........ El mundo islámico nos ve como enemigos y como invasores, por más empeño y medios que movilicemos para instaurar una sociedad como la nuestra. Algo que no podrán alcanzar mientras sigan atrapados por una ley, un orden y una forma de vida que frena su desarrollo. Pero que tampoco podremos imponérselo desde fuera. Ese es el dilema en que estamos atrapados ellos y nosotros......... La reforma del mundo islámico .... sólo podrá venir desde dentro de él y sólo hay dos vías para ello: el ejército y el «autócrata benevolente». El ejército turco, bajo Mustafá Kemal, fue el único que lanzó una laicización real del Estado, .... el ejército argelino fue quien impidió que el radicalismo islámico ocupase el poder en el suyo, tras ganar unas elecciones. .... Saddam Hussein, aparte de un brutal dictador, era un militar que encarcelaba ayatolás y se enfrentaba a un Irán regido por ellos.
....La «aproximación blanda», a la que pertenece la «alianza de civilizaciones», consiste en tratarles como amigos, y esperar que ellos se porten como tales. ....

