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martes, 24 de agosto de 2010

MARRUECOS Y LOS COOPERANTES

El Gobierno socialista de Zapatero ha presentado los acontecimientos del día de ayer como dos grandes éxitos de su diplomacia, pero la realidad es muy distinta. Y como resumen de los sucedido bien vale la pena este artículo de Marcello en República.es que finaliza así:
Menuda jornada político/diplomática para España. Pagando a los de Al Qaeda y con los pantalones en los tobillos ante el monarca marroquí que nos manda toda clase de mensajes de amor y amistad con la misma facilidad con la que hace unos meses, en plena presidencia española de la Unión Europea, reclamaba para Marruecos Ceuta y Melilla y acusaba a España de colonialismo ancestral. ¿A que no dice el comunicado que Marruecos nunca más reclamará Ceuta y Melilla, y que aceptará la resolución de la ONU sobre el Sáhara? Por supuesto que no, eso se le quedó a Rubalcaba en el tintero, aunque ya sabemos que al mejor escribano se le escapa un chapón.
Y de acompañamiento este editorial de ABC igualmente acertado del que extraemos estas palabras:
Pérez Rubalcaba no paró un minuto en al ciudad autónoma, donde las funcionarias policiales han sido objeto de eslóganes humillantes y vejatorios por parte de agitadores marroquíes. Política de luz de gas a la opinión pública española para que acepte que lo que ha sido una nueva intentona de desestabilización de la ciudad autónoma española a cargo del ultranacionalismo marroquí se quede en un percance pasajero, irrelevante y, por supuesto, exagerado por la oposición.
Volvemos a Pablo Sebastián y su artículo sobre las responsabilidad individual de todas esas ONG's que en plan coronel tapioca se meten en la boca del lobo sin tener en cuenta los peligros que les acechan, y las que presumen por esos mundos de su pertenencia a una determinada comunidad autónoma, rechazando sus miembros su condición de españoles, pero que después van corriendo a pedir ayuda al gobierno español una vez que han decidido de motu proprio acudir a una zona sin las más mínimas condiciones de seguridad.

La primera parte de esa opinión es compartida también por el editorial de El País, no así la segunda ni la responsabilidad del gobierno al financiar las actividades terroristas con los rescates que está pagando, tema que obvio descaradamente. Según el editorial:
Las organizaciones humanitarias se enfrentan a un dilema que afecta al núcleo mismo de su actividad, pero que no pueden ni ignorar ni resolver a través del simple voluntarismo. Continuar con las caravanas ignorando el riesgo que corren sus miembros puede convertirse en una trampa para los destinatarios de la ayuda. Los terroristas siempre obtienen de los secuestros, y con independencia de cuál sea el desenlace, beneficios de toda índole que tarde o temprano esperan utilizar contra las poblaciones que las caravanas se proponen socorrer. Para ser eficaz, la labor de las organizaciones humanitarias solo se puede desarrollar en unas mínimas condiciones que corresponde establecer a la política. En estos momentos, esas condiciones no existen en el Magreb
El Gobierno se equivoca pagando rescates para salvar a unas ONG's que se equivocan acudiendo como turistas humanitarios para entregar cuatro raciones de ayuda que no sacarán de la pobreza a los destinatarios, y parte de la prensa se equivoca al defender estas actuaciones con lo que ya tenemos el círculo vicioso, la pijota que se muerde la cola, para seguir manteniendo estos chiringuitos humanitario subvencionados que tanto bien hacen a los resultados electorales de algunos partidos.

RECOMENDACIONES: LA CRISIS DEL ESTADO MODERNO Y LOS COOPERANTES EN EL EXTERIOR

Hoy traemos una recomendación a La Pandereta Nacional, un breve artículo publicado en Open Democracy y escrito por David Marquand sobre la Crisis del Estado Moderno, muy ilustrativo cuando en España seguimos discutiendo si somos un país, una nación o una banda de políticos dirigiendo a más de 45 millones de personas en un territorio más o menos común.

Entre las afirmaciones de Marquand hay que destacar la realizada en el primer párrafo: "Arbitrary and unaccountable corporate power is arguably a greater threat to personal freedom and democratic politics today than the overmighty centralised state. One reason is that corporate power knows no frontiers - certainly not national frontiers, and not even the frontiers of the supra-national European Union".

Continua el autor declarando que "The imbalance between states and corporations is, of course, both a consequence and a cause of 'globalisation' - or of what I prefer to call the untaming of capitalism ..... The truth, I think, is that the so-called Westphalian nation-state - the nation states that emerged at the start of the modern era, and that the founders of the EU thought would be the building blocks of their Union - is now little more than an empty shell, all over the European continent. Everywhere from Catalonia to Flanders, and from Lombardy to Scotland, ancient, pre-modern ethnic communities have come out from under the carapaces of the classical nation states ..... In Europe, at least, the crucial question is how to combine the manifest revival of the patchwork quilt of the pre-modern era with the post-modern realities of globalisation and Europeanisation ....".

Una de las consecuencias de la Paz de Westfalia fue la creación de los estados nación que han perdurado en la historia europea hasta nuestros días, y que con la creación de la Unión Europea están cediendo cuotas de soberanía a un ente supranacional, y según el autor no es sólo la creación de esta superestructura política la que pone en riesgo la superviviencia de estos estados nación, también la existencia de poderes económicos multinacionales que se escapan al control de los gobiernos.

Y en ese escenario irrumpen los políticos nacionalistas dispuestos a crear pequeños estados donde afirman ser capaces de controlar más directamente las estructuras de poder locales, aunque si una organización administrativa con el tamaño y el poder político y económico de la Unión Europea es incapaz de hacerlo, menos aún lo harán pequeños gobiernos de modestos países, que lo que provocarán será la asunción del poder más directamente aún por parte de esas grandes corporaciones económicas y comerciales.

La segunda recomendación es un artículo de Project Syndicate titulado La bondad de los extraños sobre las causas que llevan a los ciudadanos de los países occidentales a entregar su tiempo y recursos, y en ocasiones la vida, a aliviar problemas en zonas de este planeta para ellos remotas, y a sus habitantes para ellos desconocidos.

Destacamos la siguiente afirmación del autor: "Según las conclusiones de un estudio reciente de quince poblaciones diversas, publicado en la revista Science, las sociedades que tratan a los extraños anónimos con mayor equidad son las que tienen economía de mercado".

Aunque todo el artículo es interesante sobresale esta otra declaración: "Las modalidades de donación caritativa a países extranjeros tienen más que ver a menudo con el relieve público en los noticiarios que con las consideraciones reales sobre dónde se necesitan más los fondos y las conclusiones de experimentos de laboratorio muestran que hay quienes seguirán castigando, aun cuando sepan perfectamente que con ello la situación empeorará. No resulta difícil ver las consecuencias que eso tiene en el mundo real ... La ampliación de la moralidad humana es un avance maravilloso para la Humanidad, pero, si estuviera atemperada por la fría racionalidad, sería incluso mejor".

Tras la liberación de los cooperantes catalanes que se encontraban secuestrados en el Sahel, no está de más preguntarse si no se trata de aventureros tipo Coronel Tapioca que ponen en riesgo sus vidas y los recursos entregados bondadosamente por ciudadanos anónimos, o de personas dispuestas a saciar su ansia de hacer el bien y lograr un poco de justicia.

En todo caso, deberíamos empezar a considerar si este tipo de organizaciones humanitarias no tienen tanto trabajo que realizar cerca de sus casas, donde siguen existiendo personas necesitadas de apoyo económico y moral, cuyo número ha aumentado apreciablemente debido a la actual crisis económica, como en los lugares más alejados y extraños del mundo. La caridad empieza por el vecino más cercano, por el menos afortunado de los que nos rodean. Ignorar sus necesidades y arriesgar la vida y los recursos propios y ajenos para solucionar problemas en tierras más lejanas no parece muy racional como afirma el artículo.