viernes, 31 de diciembre de 2010

FIN DE AÑO ¿FIN DE ZAPATERO?

Acaba uno de los años más funestos para el futuro de España como nación y para el futuro de nuestros hijos, a los que más les vale ir pensando en emigrar a algún país occidental si quieren tener una vida decente y son grandes sobresaltos. Este 31 de diciembre casi toda la prensa dedica unas líneas a analizar el año que finaliza, y ofrece columnas de opinión donde nos recuerdan los graves errores del gobierno y profetizan posibles situaciones venideras que agravarán las consecuencias de las subidas de los impuestos y los precios de los servicios básicos.

En República.es, Pablo Sebastián critica con dureza a Zapatero y el PSOE, y reclama lo que muchos ciudadanos comunes exigen diariamente en los foros de internet, el único lugar libre de expresión que nos queda a los contribuyentes antes de que los políticos establezcan la censura y el control de este medio. Esa exigencia es la refundación democrática. Dice Sebastián:
El nefasto 2010 ha llegado a su final, pero las secuelas de este desastre que pone punto final a siete años de desvarío e incompetencia del presidente Zapatero y sus gobiernos del PSOE se dejarán sentir a lo largo de 2011 que ahora comienza bajo el síndrome no solo del final del “zapaterismo” sino también del régimen de la transición. El que ha dejado a la intemperie y en la peor evidencia las grandes carencias democráticas del modelo político y partitocrático español, nuestras viejas estructuras económicas y sociales, y finalmente el propio modelo de Estado, duramente zarandeado por las temerarias e insolidarias aventuras confederales –”la España plural”- de Zapatero y del Partido Socialista, como se vio en la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el estatuto catalán donde se restableció en contra de Zapatero y del PSOE la primacía incontestable de España como la única nación del Estado.
Y a no olvidar otros demenciales disparates del “zapaterismo” y del PSOE como lo fueron la negociación “política” con ETA, fracasada a finales de 2006 –que algunos pretenden reanudar a cambio de una supuesta tregua indefinida de la banda-, o la demencial reapertura del debate de la Guerra Civil española, setenta años después de la tremenda contienda fratricida.
Por supuesto, la auto destrucción política y electoral del PSOE, cuyas siglas de Partido Socialista Obrero Español no se corresponden en nada con su penosa realidad, visto el giro a la derecha que les ha impuesto la crisis de las finanzas y la economía por la incompetencia de Zapatero a la hora de reconocer la gravedad de la situación y su tardanza en la respuesta. Lo que ha provocado la ruptura de las relaciones del PSOE con su base social, a la vez que ha pretendido la ruptura de la solidaridad interregional por causa del estatuto catalán, desdiciendo su pretendido progresismo. El mismo que ha quedado en la peor evidencia tras las revelaciones de Wikileaks sobre la política exterior española, y aquí incluidas las relaciones con Marruecos. Y a no perder de vista el broche del “estado de alarma” que adorna estos días de la Navidad.
No existe en la historia de España –ni puede que lo haya nunca más- un presidente más tonto –políticamente hablando-, ni más temerario e incapaz que José Luís Rodríguez Zapatero. Su calificación de la nación española como “discutida y discutible” lo explica todo, y el tiempo y las esperadas citas electorales que se aproximan así lo certificarán con una gran derrota del PSOE, similar a la que acaban de sufrir en el territorio catalán, donde el PSC-PSOE está en vías de ruptura o de disolución. Puede, incluso, que este presidente no termine su mandato en la Moncloa si en el PSOE queda algún instinto de supervivencia política porque de lo contrario Zapatero arrastrará a todo su partido a un suicidio colectivo que se iniciará en las elecciones municipales y autonómicas del próximo mes de mayo.
La alternativa a este tiempo convulso, que todavía nos llevará al nivel de los cinco millones de parados mientras sobrevuela sobre nuestras cabezas el ataque final de los mercados y el obligado rescate financiero de España por los fondos de la Unión Europea, no es otra que el Partido Popular con sus luces y sus sombras y con la obligación no solo de lograr un gran pacto nacional –con lo que quede del PSOE españolista- para hacer frente a la crisis, sino de propiciar la gran reforma democrática y electoral que ahora necesita este país. Poniendo por delante y a la vez la cohesión nacional y la recuperación del orgullo nacional –que en el 2010 solo salvó la Selección de fútbol campeona del mundial-, y de nuestras señas de identidad. A ver si entre unas cosas y las otras la deteriorada imagen de España en el mundo se empieza a recuperar.
Tiene razón Rajoy cuando a los cantores y publicistas socialistas que no han parado de entonar el miserere de “el PP no arrima el hombro para salir de la crisis”, el presidente “popular” responde con un sonoro silencio o con un no. ¿Cómo va a apoyar el Partido Popular o cualquier partido español a un presidente que niega la nación española, que negocia políticamente con ETA, se arrodilla ante Marruecos y dice que la crisis económica no existe? Eso hubiera sido una temeridad y puede que un suicidio político por parte de Rajoy. Otra cosa es que el PP debía de haber presentado una moción de censura a Zapatero, un plan de choque contra la crisis y a la vez expuesto sus condiciones de cómo y con quién llevarlo a cabo en vez de sentarse a esperar el paso del cortejo fúnebre del PSOE, que ya está al llegar.
Rubalcaba,  que tampoco es el interlocutor ideal para un pacto nacional con el PP porque su trayectoria y su agresividad lo hacen cómplice del “zapaterismo” y porque además, y él lo sabe, no es de fiar.
El escenario institucional está agrietado por el sectarismo, la clase dirigente permanece enrocada en un desencuentro estéril, el Gobierno ha perdido la autoridad moral y la sociedad civil no encuentra impulso. La estructura de liderazgo ha quedado resquebrajada después de siete años de parálisis funcional y amenaza con venirse abajo por simple efecto de atrofia. Falta pujanza social, eficacia administrativa, competitividad empresarial y generosidad política. Las instituciones se han desarrollado con una hipertrofia inversamente proporcional a su capacidad de respuesta. Y el tejido de dirección pública está desgastado, descosido, raído por la inercia de una mentalidad inadaptada a este tiempo de desafíos que obliga a una profunda revisión de conceptos, de estilos y de ideas.
En el mismo sentido afirma Manuel Martín Ferrand:
Terminamos un año difícil que, para nuestra desgracia, es el prólogo de otro más difícil y, aún así, anda el Gobierno con filigranas embusteras y, lo que es más grave y definitivo, sin atreverse a coger al toro por los cuernos y enfrentarse a los problemas sin más interés que el de solucionarlos. La obsesión electoral es la más grave y dañina de las corrupciones de un Gobierno.
Antonio Pérez Henares en su blog La Marea se refiere a la situación social y a la tensión latente entre la ciudadanía:
La sociedad española se prepara ahora, con resignación y una clara falta de confianza, para afrontar situaciones aún más duras. ..... No hace falta ser adivino para vaticinar que el año 2011 la tensión social va a incrementarse mucho y es posible que vivamos serias convulsiones. Lo extraño es que no se produzcan o que aún no se hayan producido. Pero el aguante está llegando al límite y las capacidades de resistencia son cada vez menos. Ni a la familia ya se puede recurrir porque a veces toda la familia está en paro.....
No encontraremos información ni opiniones similares en la prensa amiga, esa que sostiene al socialismo zapateril en el poder desde 2004, esa que se muestra dispuesta a apoyar al gobierno en su dirección desnortada y alocada. Ellos son tan culpables de la situación, o más aún, que el propio Zapatero.  Mi más sincero desprecio para ellos al acabar este año.

Y a Zapatero, el Gran Timonel, el bobo solemne, el "Rojo", sólo cabe desearle que pase a la historia como lo que realmente ha sido, el peor dirigente de España desde el odiado Fernando VII y probablemente el peor que podremos tener en decenas de años.

Un saludo y feliz año a casi todos.


Fin del año 2010 en el Sydney Harbour

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