miércoles, 14 de noviembre de 2012

LA CORRUPCIÓN DE CONVERGENCIA Y UNIÓN, SEGUNDA PARTE


Los documentos del «caso Palau» que está desvelando ABC y que ponen al descubierto la financiación irregular de Convergencia Democrática de Cataluña, coronan una larga lista de escándalos de corrupción que afectan de lleno al partido de Artur Mas y Jordi Pujol, y también a CiU. Desde que en 1984 saltara el «caso Banca Catalana», más de 20 episodios han salpicado a la coalición nacionalista y se han traducido en dimisiones, imputaciones, detenciones o simples conexiones con asuntos de financiación irregular, pagos opacos o tráfico de influencias. Y en estos casos no se incluye la corrupción sistemática durante los gobiernos de CiU que Pascual Maragall denunció en el Parlamento catalán, un 3% de comisiones en toda la obra pública que se realizaba en Cataluña.

Estos son algunos de los casos más significativos que ponen en entredicho la forma de hacer política de Convergencia i Unió y los instrumentos que utilizó para financiarse.

«Caso Palau»
Más de 30 millones en comisiones
El titular del Juzgado de Instrucción número 30 de Barcelona, Josep María Pijuán, cree que existen «indicios» de que CDC podría haberse financiado con hasta 6 millones de euros de forma irregular, a través de dos vías. Estos pagos se realizarían de forma directa o indirecta a través de la Fundación Trias Fargas, vinculada a CDC. La primera vía consistiría en «entregas opacas de dinero efectivo», unos dos millones de euros, realizadas entre 2002 y 2007 por el expresidente del Palau, Félix Millet, y por su mano derecha, Jordi Montull. La segunda, de casi un millón de euros, era canalizada a través de una desviación de fondos desde la Fundación del Palau. La última novedad de este caso se conoció ayer, cuando un anónimo que se identifica como exalto cargo de una empresa que trabaja en Cataluña envió una carta al juez que instruye el caso, en la que asegura que pagó comisiones de entre el 3 y el 5 por ciento a CDC a cambio de adjudicaciones de contratos públicos. Según denuncia el anónimo, desde su empresa efectuó varios pagos a la Fundación Trias Fargas, que después iban a parar a CDC, pero sus superiores entregaban comisiones aún mayores a los «jefes políticos». «Cuando la cuantía del contrato era de varios millones de euros, la comisión se pagaba solo a esos jefes políticos con salida y entrada en el extranjero, muchos en Suiza. El remitente aconseja en su carta al juez que busque en el BOE «los contratos con las empresas y administraciones sospechosas, dirigidas por CDC» y añade que «si llevo razón, los números les delatarán, a todos, empresas y administraciones corruptas».

«Caso ITV»
Oriol Pujol favorecía adjudicaciones
La Agencia Tributaria señaló al secretario general de CDC, Oriol Pujol, como el encargado de «aportar influencia política y de procurar realizar los movimientos oportunos» para impulsar una trama dedicada a favorecer la obtención de adjudicaciones de estaciones de Inspección Técnica de Vehículos (ITV) en Cataluña. Además, se consideró «colaborador necesario» al que fuera director general de Consumo y Seguridad Industrial de la Generalitat entre 1994 y 2004, Josep Tous. Los responsables recibían dinero de ciertas empresas para favorecer su futura adjudicación y anular el reciente proceso que había realizado el tripartito en 2010. El caso sigue abierto y en marzo se produjeron numerosas detenciones de ex altos cargos y personas afines a la formación nacionalista.

Instituto Catalán de Salud
Pagos continuados
El presidente del Instituto Catalán de la Salud (ICS), Josep Prat Domènech, se vio obligado a presentar su dimisión a finales de junio, después de que le afectaran varios casos sospechosos. El más grave fue el presunto pago continuado e injustificado, por parte de Prat, al exdirector del Servicio Catalán de Salud, Carlos Manté, entre 2007 y 2011.

«Caso Crespo»
Negocio de 2,4 millones
La Sindicatura de Cuentas archivó en 2006 un caso que se había destapado a raíz de una auditoría al Centro Médicos Selva Maresme y que se tradujo en supuestos cobros irregulares del exalcalde de Lloret y actual diputado de CiU, Xavier Crespo. Con este caso también se puso de manifiesto un negocio de 2,4 millones de euros obtenidos a costa de dinero público de la Corporación de Salud de la Selva y el Maresme, que benefició durante cinco años a médicos, gestores y concejales. La auditoría estudió las cuentas entre 2000 y 2005 en un escándalo que puso de manifiesto el cobro por atención sanitaria a turistas de la Costa Brava.

«Caso Pretoria»
Un fraude de 44,7 millones
La operación Pretoria se remonta a finales de 2009 y hubo un total de 20 imputados, entre ellos los ex altos cargos de la Generalitat en la etapa de CiU, Lluís Prenafeta y Macià Alavedra, a los que el juez Baltasar Garzón dejó en libertad después de que pagasen una fianza de un millón de euros. Esta presunta trama de corrupción defraudó un total de 44.754.000 euros a los ayuntamientos de Santa Coloma de Gramanet, Badalona y San Andreu de Llavaneres. El principal implicado en la trama de corrupción y presunto cerebro de la red fue Luis García, un ex diputado del PSC al que se le imputaron los delitos de blanqueo de capitales, asociación ilícita, tráfico de influencias, fraude en subvenciones y falsedad documental. Al considerársele como cerebro, durante el Tripartito se desvió la atención del caso Pretoria hacia el PSC, si bien se revelaron numerosas escuchas de los implicados con cargos de CiU (ante la inminente victoria electoral de CiU en 2012).

«Caso Parc Central»
Compraventa de terrenos
El «Caso Parc Central» se refiere a la compraventa de unos terrenos donde posteriormente se construyó un gran centro comercial de la sociedad vasca Eroski, bautizado como Parc Central. En la operación, presuntamente ilegal, está imputado Ángel Fernández, ex concejal de Urbanismo y mano derecha del ex alcalde de Tarragona, Joan Miquel Nadal (CiU). Además, Fernández estuvo implicado en otro caso de corrupción urbanística denominado Terres Cavades, que le obligó a dimitir de su cargo municipal. Los tentáculos del escándalo del Parc Central alcanzan a Isidoro Prenafeta Pastor, primo de Lluís Prenafeta, que fuera secretario general de la Presidencia de la Generalitat durante los primeros mandatos de Jordi Pujol e implicado en el caso Pretoria. Prenafeta es presidente de Tipel, una sociedad familiar dedicada al tratamiento y venta de pieles en la que trabajó como economista el actual presidente de la Generalitat, Artur Mas. Este caso se remonta a finales de la década de los 90 y a principios de septiembre el Juzgado de Primera Instancia número 6 de Tarragona finalizó la instrucción del sumario tras una década y media de indagaciones. El caso tiene nueve imputados entre políticos y empresarios.

Casinos de Cataluña
Tres mil millones para CDC
En 1989, el ex director financiero de Casinos de Cataluña, entidad que monopoliza el juego en la Generalitat, denunció el pago de 3.000 millones de pesetas a empresas vinculadas a CDC. El caso fue archivado.

Jordi Planasdemunt
Seis mil millones en pagarés falsos
En el año 1994, el que fuera consejero de Economía y Finanzas de la Generalitat (1982-1983) y también director del Instituto Catalán de Finanzas, Jordi Planasdemunt, fue condenado a siete años de prisión por su implicación en un fraude de 35 millones de euros (unos 6.000 millones de pesetas) mediante pagarés falsos.

«Caso Pallarois»
Nueve millones en subvenciones
Al ex dirigente de Uniò Democràtica de Catalunya, Fidel Pallerols, el principal implicado en este escándalo, se le acusó de haber recibido nueve millones de euros en subvenciones del departamento de Trabajo y del Fondo Social Europeo entre 1994 y 1999 para cursos de formación, de los que presuntamente desvió 600.000 euros a la formación democristiana para su financiación. También dimitió el entonces consejero de Trabajo, Ignasi Farreres (UDC). Este caso se remonta a mediados de los noventa, y todavía continúa investigándose.

ABC

Por otra parte, en Cataluña se ha vivido un «entroncamiento» de distintas sociedades -sobre todo constructoras- con el sector público autonómico, a nivel comunitario, local o de diputación provincial. 

Una serie de empresas han donado durante años dinero a la Fundación Trías Fargas, de Convergencia Democrática de Cataluña, y esas empresas se han beneficiado después de permisos, licencias y adjudicaciones. Este ha sido uno de los medios de financiación del partido de Artur Mas y Jordi Pujol, al menos entre 2002 y 2008, junto con la mordida del 2,5 por ciento canalizada a través de los gestores del Palau de la Música. Las donaciones están recogidas en el sumario del «caso Palau» que persigue el desvío de fondos de esta institución, cifrado en 35,1 millones de euros en una auditoría de Deloitte.

El informe policial elaborado en mayo por la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) y los redactados previamente por la Agencia Tributaria sostienen que la labor que se realizó desde la Fundación Trias Fargas está ineludiblemente vinculada con CDC, a la que «habría servido como plataforma de aterrizaje y posterior desvío de muchos de estos fondos». La afirmación se basa en las fuentes de financiación de dicha fundación, recogidas en los ingresos y en las partidas de gastos.

Pensamiento político
La Fundación Trias Fargas, que tras estallar el «caso Palau», en 2009, se rebautizó como Fundación Catdem (de catalanista y demócrata), es un plataforma de pensamiento político de obvia afinidad a CDC. Ramón Trias Fargas fue el primer presidente de Convergencia, ocupó varias consejerías en los gobiernos de Pujol y fue candidato a la Alcaldía de Barcelona por CiU.

La Policía contabilizó las cuotas de afiliados y usuarios, las subvenciones de organismos oficiales y las donaciones de particulares entre los años 2002 y 2008 (ver cuadro) y llegó a varias conclusiones; la más importante es que las donaciones particulares alcanzaron en este periodo el 64,9 por ciento del total, más de 6,5 millones de euros. Además de las partidas del Orfeo Catalá, es decir, del Palau, cuyos fondos procedían en buena medida a su vez de Ferrovial, figuran una amalgama de sociedades.

Las donaciones particulares alcanzaron el 64,9 por ciento del total
Los investigadores destacaron los casos más llamativos en los que se logró identificar dichas empresas y las dividió por sectores de actividad: constructoras nacionales y catalanas fueron los donantes más generosos. El documento habla de cuatro tipos de «patrocinadores», tal y como aparecen en una cuenta llamada «726 Donacions y Llegats» de la Fundación Trías Fargas. 

  1. Uno: constructoras de ámbito nacional dedicadas tradicionalmente y en buena medida a obra pública como ACS (que también aparece como Dragados), que habría donado 250.000 euros, según la información que figura en esa cuenta, y Fomento de Construcciones y Contratas (FCC), a quien se le atribuyen 159.000 euros. 
  2. El segundo sector se ciñe a empresas de construcción con implantación autonómica: Rehac SA, Copisa, Tamisa, Bruesa Construcciones, Nova Lloret, Grupo Excover y Construcciones PRH, quienes donaron respectivamente 46.000 euros, 170.000 euros, 230.000 euros, 90.000 euros, 100.000 euros, 120.000 euros y 48.000. Hay más empresas que no se especifican. 
  3. El tercer grupo se refiere a empresas dedicadas a servicios medioambientales, de suministro de agua, mantenimiento y explotación de aguas residuales: Cespa, Sorea y Searsa, quienes aportaron 60.000 euros, 255.000 euros y160.000 euros. En ese mismo grupo se incluye a Abertis, sociedad que explota autopistas, telecomunicaciones y aeropuertos que dio 150.000 euros, según las cuentas. 
  4. En último lugar aparece el Grupo Ferrer Internacional, de farmacia, alimentación y química que donó 150.000 euros.

El análisis policial revela que las cuotas de afiliados, los seguidores, solo aportaron a la Fundación un dos por ciento en seis años, poco más de 200.000 euros. «La partida de donaciones y legados de particulares es a nuestro entender la más trascendente porque sufre una evolución espectacular en sus emolumentos llegando a incrementarse en más de un 400 por ciento», destacan los investigadores.

«Entroncamiento»
No en vano, las empresas pasaron de regalar menos de 400.000 euros anuales al «brazo» de Convergencia en 2002 a casi 1,4 millones de euros en 2008. Los especialistas que se encargaron de este informe no fían ese río de dinero a la generosidad de los donantes, sino que mencionan expresamente el ya citado «entroncamiento» con los sectores públicos catalanes y como de ahí se derivaron permisos, licencias y adjudicaciones.

Tanto en los informes de los peritos de la Agencia Tributaria como en el del administrador judicial se llega a las mismas conclusiones que luego detalló la Policía. La conexión de las posiciones financieras de la Fundación Trías con el partido de Artur Mas, «al que está de variopintas formas ligado».


viernes, 9 de noviembre de 2012

MÁS HÉROES CASI OLVIDADOS: EL GRAN CAPITÁN


Gonzalo Fernández de Córdoba, «Gran Capitán». El eco de sus proezas aún retumban en los manuales de historia militar. En Europa y allende los mares, donde los «herederos» de sus Tercios fraguaron el Imperio de aquella joven España. Cuando muchos nombran tan alegremente a Sun Tzu, Clausewitz, Napoleón, Patton o Schawrzkopf, olvidan que fue este genio militar español quien cambiaría para siempre el «arte de la guerra»: de la pesadez medieval (caballería pesada) a la agilidad moderna (infantería).

Reconquista de Granada, victoria sin igual frente al francés en Nápoles, conquista de un nuevo Reino para sus «Señores», virrey, precursor de una nueva estrategia militar fundamentada en la infantería y visionario de un Ejército español cuyas reformas impulsaron un cambio de mentalidad que posteriormente derivó en la creación de los populares tercios españoles que acabarían dominando buena parte del mundo e invictos desde 1503 hasta el desastre de Rocroi en 1643.

Sin embargo, y a pesar de sus proezas, este cordobés nunca dejó de ser un oficial cercano a sus hombres, con sentido del honor para con el contrario, estoico y, ante todo, súbdito leal hacia unos Reyes Católicos que iniciaban en sus hombros la aventura de una nueva nación. Aunque no fueron pocas las desaveniencias acaecidas con sus «Señores», llegando a ser apartado de la «res publica» y «res militaris» de la siempre desagradecida España.

Como bien explica Fernando Martínez Laínez, periodista y coautor del libro «El Gran Capitán» (Ed. Edaf), Gonzalo Fernández de Córdoba (1453-1515) se inició pronto en la carrera militar, pues estaba destinado a dedicarse a guerrear al ser el segundo hijo de una familia noble, cobrando su nombre más poder entre los militares. Pronto se asoció su nombre a la valentía. «Una de las primeras batallas en las que intervino fue la de Albuera, cuando combatió a las huestes del rey de Portugal que habían invadido Extremadura». «Hacia 1497, tras una breve estancia en la Corte, los Reyes Católicos le nombran "adalid de la Frontera", un grado que equivalía a capitán», explica Laínez.

La Reconquista de Granada
Pero donde realmente comenzó a mostrar su ingenio militar fue durante la «Guerra de Granada», una campaña militar que se sucedió a partir de 1482 y en la cual los españoles pretendían expulsar a Boabdil del último estado musulmán en la Península Ibérica. «La guerra se produjo por la firme decisión de los Reyes Católicos, que querían acabar de una vez por todas con el enclave musulmán de Granada, el único territorio que quedaba para completar la unidad cristiana peninsular».

Gonzalo tomó parte en esta contienda al mando de una unidad de «lanzas» (caballería pesada con una gruesa armadura) de la casa de Aguilar, de la que su hermano era señor. «Fue una guerra larga, que duró casi diez años, y se libró a base de incursiones, asedios, golpes de mano y escaramuzas persistentes, sin grandes batallas campales», determina el escritor.

«El Gran Capitán tuvo un papel muy destacado a lo largo de toda la campaña, en especial en los ataques a Álora, la fortaleza de Setenil, Loja y el asalto al castillo de Montefrío, cercano a Granada». De hecho, algunos cronistas como Hernán Pérez afirman que, durante esta guerra. «Gonzalo era siempre el primero en atacar y el último en retirarse».

Su papel más destacado lo tuvo al final de la contienda, ya que fue una de los diplomáticos que negoció la rendición del reino nazarí de Granada e incluso actuó como espía. «Es totalmente cierto que llevó a cabo una hábil labor secreta, fomentó la división de las facciones nazaríes de Granada, negoció con Boabdil la rendición de la ciudad, y hasta acompañó al último monarca nazarí en su último viaje por España cuando este pasó a refugiarse en África», sentencia Laínez. Granada sería su principal manual de «lecciones aprendidas» para las guerras venideras. «Pronto, su valerosa actitud y dotes de mando llamaron la atención de los Reyes Católicos, que le recompensaron con la tenencia (jefatura militar) de Antequera, el señorío de Órgiva y una encomienda», prosigue Laínez.

Primera guerra de Italia
Sin embargo, parece que los grandes honores que recibió no fueron suficientes para Gonzalo, pues en 1495 se embarcó hacia otra gran campaña esta vez en Nápoles. Su misión era clara: detener el avance de los franceses, deseosos de expandirse militarmente con la toma de algunos territorios. «La primera campaña italiana se inició cuando el rey francés Carlos VIII invadió el reino de Nápoles (Reame) con una gran ejército. Al poco tiempo se retiró, pero dejando la mayor parte del Reame ocupado».

«Utilizando las tácticas aprendidas en la Guerra de Granada, Fernández de Córdoba, limpió Calabria de enemigos, conquistó la provincia de Basilicata y tras derrotar a los franceses en Atella entró triunfante en Nápoles en 1496», destaca el escritor. Fue tras el asalto a esta ciudad cuando se empezó a conocer a Gonzalo como «Gran Capitán». Tras tomar el lugar, volvió a España como un héroe.

Segunda contienda en Nápoles
A pesar de que se firmó un tratado con Francia para que cesaran las hostilidades, la paz no duró demasiado. El rey francés Luis XII había firmado un tratado con Fernando el Católico para repartirse el reino napolitano. Los franceses ocupan la mitad norte y el sur queda en poder de las tropas españolas que manda el Gran Capitán.

Pero pronto se iniciaron las discrepancias entre españoles y franceses por cuestiones fronterizas, lo que provocó que en 1502 se reiniciara la guerra después de que los franceses trataran de nuevo de tomar Reame. El «Gran Capitán» no lo dudó y se dispuso a enfrentarse a los enemigos de España. Una de las primeras batallas de esta guerra fue la de Ceriñola (Cerignola), en la que Gonzalo tendría que hacer uso de toda su experiencia militar para lograr salir victorioso.

La batalla que revolucionó la Historia
La batalla de Ceriñola sin duda cambió la historia, y es que, si hasta ese momento la fuerza de los ejércitos se medía en base a la cantidad de caballería pesada de la que disponía, tras esta lid la mentalidad militar evolucionó y comenzó a primar la infantería.

La batalla se desarrolló en un diminuto punto de la Apulia italiana situado en lo alto de una colina cubierta de viñedos y olivos. En ella, las tropas del «Gran Capitán» se defendieron de los atacantes franceses, tras verse obligados a retirarse en varios enfrentamientos.

De hecho, el «Gran Capitán» demostró antes de la batalla su mentalidad innovadora y revolucionara. Y es que, para llegar a la ciudad Ceriñola y poder preparar las defensas concienzudamente antes del ataque de los franceses, Gonzalo forzó a sus caballeros a hacer algo nunca antes visto y que suponía una afrenta a su honor. «El Gran Capitán obligó a los caballeros de su ejército a llevar infantería en la grupa de sus monturas en la marcha hacia Ceriñola, por terreno arenoso y próximo a la costa, lo que hacía muy fatigosa la marcha. Eso era algo que no se hacía nunca, pero mejoró la movilidad y la moral de la tropa y le permitió ganar tiempo. Fue una muestra más de su ingenio táctico», explica el experto.

Este acto hizo que los españoles ganaran tiempo y les permitió preparar las defensas de la ciudad, que consistieron en cavar un foso y una pared de tierra alrededor de Ceriñola, lo que les permitía aprovechar la situación elevada del enclave. Además, el «Gran Capitán» pudo establecer una estrategia que más tarde sería reconocida como un preludio de la guerra moderna.

Una reforma militar
Los franceses no se hicieron esperar y, a los pocos días, su comandante, Luis de Armagnac, dejó ver a sus tropas. «Por el lado francés, aunque varió según avanzaba la guerra, se contaban unos 1.000 hombres de armas (caballeros con armadura), 2.000 jinetes ligeros, 6.000 infantes, 2.000 piqueros suizos y 26 cañones». Por el contrario, Gonzalo tenía a sus órdenes un ejército formado principalmente por infantería: «Del lado español había solo 600 hombres de armas, 5.000 infantes y 18 cañones, más un refuerzo de 2.000 mercenarios alemanes», señala Laínez.

«En esta batalla las fuerzas estaban bastante equilibradas en cuanto a números, pero los franceses tenían mucha superioridad en caballería pesada y su artillería doblaba a la española. Por el contrario, los españoles contaban con un mayor número de arcabuceros, una fuerza que se revelaría decisiva», explica el escritor.

Para detener la fuerza arrolladora de la caballería francesa se planteó una estrategia novedosa: situar las tropas de disparo delante de las defensas. «El Gran Capitán colocó en primera línea a los arcabuceros y espingarderos (hombres armados con una escopeta de chispa muy larga), detrás a la infantería alemana y española, y más retrasada a la caballería. Él se situó en el centro del dispositivo y revisó con detalle el despliegue de toda la tropa».

Todo quedó preparado para un duro combate. Pero, antes siquiera de desenvainar una espada, el «Gran Capitán» volvió a demostrar su arrojo. Concretamente, Gonzalo se quitó el casco en los momentos previos a la batalla y, cuando uno de sus capitanes le preguntó la causa, él contestó: «Los que mandan ejército en un día como hoy no debe ocultar el rostro».

Comienza la batalla
La batalla se inició con la caballería francesa cargando orgullosa contra las tropas españolas. Hasta ese momento, una de las cosas más terribles que podía ver un enemigo de Francia era a los majestuosos jinetes en marcha con las armas en ristre. Sin embargo, fueron recibidos con una salva de fuego que hizo caer a un gran número de soldados. «Cuando se inició el fuego, las balas de los arcabuceros españoles hicieron estragos en la caballería pesada francesa, impedida de avanzar ante el foso erizado de estacas y pinchos», explica el autor. Al no poder avanzar, los jinetes, desesperados, trataron al galope de encontrar alguna fisura en las defensas del «Gran Capitán», pero su intentó fue en vano y costó la vida a Luis de Armagnac, alcanzado por varios disparos.

Tras la derrota de la caballería pesada, la infantería francesa se dispuso a avanzar, pero sufrió grandes bajas debido al fuego español. Además, justo antes de que los soldados alcanzaran la primera línea de arcabuceros y acabaran con ellos, el «Gran Capitán» ordenó retirarse a estas tropas de disparo para evitar bajas.

Después de esta estratagema, el «Gran Capitán» cargó con todos sus infantes contra las diezmadas tropas del fallecido Armagnac que, ahora, no tenían objetivos contra los que luchar al haberse retirado los arcabuceros españoles. Sin apenas dificultad, las unidades de Gonzalo dieron buena cuenta de los restos del ejército francés.

Se adelantó a Napoleón en cuatro siglos
Ni siquiera la caballería ligera francesa pudo ayudar a sus compañeros, pues fueron arrollados por los jinetes españoles. «La batalla apenas duró una hora y fue una victoria total. Además, quedó como un ejemplo de arte táctico, y de la importancia de la fortificación y elección del terreno para el buen resultado de cualquier combate», destaca Laínez.

Otro escritor, Juan Granados, autor de la novela histórica «El Gran Capitán» (Ed. Edhasa) explica que «esencialmente demostró que en adelante las batallas se ganarían con la infantería. Utilizando para ello compañías formadas por soldados distribuidos en tercios, es decir, en tres partes: arcabuceros, rodeleros —soldados con armadura muy ligera armados de espada y rodela, el típico escudo circular de origen musulmán— y piqueros, generalmente lasquenetes alemanes, enemigos acérrimos de los cuadros mercenarios suizos que solía emplear Francia. Se adelantó cuatro siglos a Napoleón, huyendo de la guerra frontal yutilizando las tácticas envolventes y las marchas forzadas de infantería».

«Triunfador absoluto, desempeñó funciones de virrey en Nápoles»
A finales de 1503 españoles y franceses volverían a medir sus fuerzas en el río Garellano -que por cierto da nombre a uno de los regimientos del Ejército con más solera y cuya sede se encuentra en Vizacaya- donde el «Gran Capitán» dio cuenta de las huestes del marqués de Saluzzo. «El sur de Italia quedó durante más de dos siglos en poder de España. El Gran Capitán, triunfador absoluto de estas guerras, desempeñó funciones de virrey en Nápoles, donde fue querido y respetado, pero pronto las envidias y maledicencias cortesanas empezaron a actuar en su contra», señala Laínez.

Pero parece que España no podía soportar a los héroes, pues Gonzalo terminaría siendo relevado de su puesto. El escritor Juan Granados sentencia: «Tal era la popularidad de Gonzalo de Córdoba entre sus hombres, que llegaron a desear proclamarle rey de Nápoles. Algo que él nunca deseó, se hubiese conformado con ser comendador de su querida orden de Santiago. Pero Fernando el Católico era suspicaz, desconfiaba de tanto éxito, el mismo rey de Francia, a quien había derrotado, le había ofrecido el generalato de su ejército. Por otra parte, sí es cierto que Gonzalo era descuidado en sus informes a su rey, tardaba en escribirle, pero nunca había pensado en suplantarle».

El monarca pidió entonces al «Gran Capitán» un registro de gastos para asegurarse de que no había malgastado fondos reales. Fernando el Católico le reclamó claridad en las cuentas de sus gastos militares en Nápoles, algo que Fernández de Córdoba consideró humillante. Como respuesta a lo que Gonzalo consideraba una gran ofensa personal, el entonces virrey dirigió a la monarquía un memorial conocido como las «Cuentas del Gran Capitán».

Unas cuentas curiosas
Irónicamente las cuentas incluían en el capítulo de gastos cantidades tales como: Doscientos mil setecientos treinta y seis ducados y nueve reales en frailes, monjas y pobres para que rogasen a Dios por la prosperidad de las armas españolas. Cien millones en picos, palas y azadones. Diez mil ducados en guantes perfumados para preservar a las tropas del mal olor de los cadáveres enemigos, cincuenta mil ducados en aguardiente para las tropas un día de combate, ciento setenta mil ducados en renovar campanas destruidas por el uso de repicar cada día por las victorias conseguidas... y lo mejor: «Cien millones por mi paciencia en escuchar ayer que el rey pedía cuentas al que le ha regalado un reino».

Esto no debió de sentar muy bien al monarca que, a sabiendas de lo que «Gran Capitán» representaba prefirió evitar el enfrentamiento directo con él, pero no perdonó la ofensa. «El monarca decidió alejar a Gonzalo de Nápoles. A partir de entonces el Gran Captán tuvo que adaptarse a una vida más sedentaria en sus posesiones de España. Es el destino de casi todos los héroes, una vez que han cumplido con su cometido en la guerra y llega la paz», finaliza Martínez Laínez. Sin embargo, lo que sí dejó este guerrero fue una reforma militar que duraría siglos.

La reforma militar
La herencia del «Gran Capitán» revolucionó la forma de combatir a nivel mundial hasta la llegada de las armas de destrucción masiva. Entr otros elementos destacables se sitúan la formación de la tropa en compañías (que luego serían la unidad fundamental de los tercios) al mando de un capitán, y el experto manejo de las armas de fuego individuales del combatiente de a pie, señala Martínez Laínez.

Por otro lado, el Ejército cambió su mentalidad y comenzó a formar nuevos soldados que, además de pelear, tuvieran la capacidad de entrenarse por sí solos, hacer trabajos de fortificación y ponerse a punto con marchas y ejercicios constantes. «Este método es una herencia de las antiguas legiones romanas y creó un soldado que poco después hizo de los tercios una maquinaria invencible en toda Europa», destaca Laínez.
Además, el «Gran Capitán» creó también un nuevo tipo de unidad, la coronelía. Es el antecedente más inmediato de los tercios. Tenía unos 6.000 hombres y era capaz de combatir en cualquier terreno. Otra de sus innovaciones fue armar con espadas cortas, rodelas y jabalinas a una parte de los soldados. «La finalidad era que se introdujeran entre las formaciones compactas enemigas, causando en ellas terribles destrozos», sentencia el escritor.

Enseñanzas que fueron adquiridas por el «Gran Capitán» en la guerra de guerrillas que supuso la reconquista de Granada, con unos Reyes Católicos que depositaron en los hombros del «Gran Capitán» sus primeros pasos militares de una nueva nación en aquella vieja Europa llamada España.

jueves, 8 de noviembre de 2012

LA CORRUPCIÓN DE CONVERGENCIA Y UNIÓN


El embargo judicial que pende sobre el inmueble que acoge la sede barcelonesa de Convergencia es la metáfora que mejor describe la incómoda y difícil situación actual del partido de la familia Pujol. Beneficiaria durante décadas del silencio complice de la sociedad catalana en lo referente al veloz enriquecimiento de sus cargos públicos y los familiares de éstos, CiU vive hoy un momento de crisis similar al del PSOE en el año 1996.

Lejos de ser el partido vigoroso y sano que a Artur Mas le gustaría liderar en pleno órdago secesionista, una huida hacia adelante en toda regla, CiU asiste, paralizada por la corrupción, al luctuoso espectáculo de ver cómo la metástasis se extiende por todos sus órganos. Por vez primera la sociedad catalana señala con el dedo a los mismos altos cargos que ayer acudían impunes al liceo en sus berlinas de lujo, acompañados de mujeres enjoyadas y envisonadas hasta los dientes, pensando que nunca les descubrirían.

Asfixiados por los impuestos y tocados por los recortes, los catalanes hoy día escoltan con sus insultos a los convergentes acusados de corrupción mientras estos recorren cada vez mas frecuentemente el paseíllo hacia el juzgado y la cárcel, o comentan indignados las imágenes que atestiguan la riqueza acumulada en los años de gobierno del patriarca por la familia Pujol mientras observan las ostentosas fotos de la inauguración de la penúltima adquisicion millonaria en el extranjero de la familia del expresident.

El propio Artur Mas es beneficiario de una cuenta en Liechtenstein de más de dos millones de euros, algo difícil de explicar para la máxima institución del Estado en una región con el 30% de la población viviendo en la pobreza. Como complicado es de argüir cómo Macià Alavedra y Luis Prenafeta, hombres de máxima confianza de Pujol en CiU y el gobierno autonómico, pudiesen pagar a toda velocidad el millón de euros de fianza que les sacó de la cárcel donde entraron en 2009 por cobro de comisiones ilegales, corrupción y tráfico de influencias. O nada fácil de esclarecer sea el origen de los fondos empleados por Jordi Pujol Ferrusola para comprarse el Hotel Encanto (de cinco estrellas y en México), o la procedencia de los dineros que le permitieron hacerse con la mayoría del puerto de Rosario en Argentina.

Artur Mas es un hombre de nervios de acero pero cuya paciencia se agota a pasos agigantados. Mas, situado en un dilema, es consciente del enorme daño electoral que le hace el misterioso origen de la fortuna de la familia Pujol en el extranjero, pero también sabe que a quien fuese ayer president y hoy padre de millonarios inversores internacionales, le debe el puesto.

El cartero que hace llegar, vía telegrama, las citaciones judiciales a los altos cargos de CiU se sabe ya de memoria la ruta que separa la sede de correos en Barcelona del cuartel general de convergencia. Alavedra, Prenafeta, Millet, Montull, Torrent, Padrol, Gordo, Osácar, Pujol I, II y III... suma y sigue. Solo del Palau de la Música, Osácar recibió 500.000 euros y Torrent 1.7 millones.  La lista de cargos millonarios de CiU con las cuentas pendientes con la justicia parece no acabarse nunca. Para entender el nerviosismo de Mas ante la actual situación de CiU, recordemos lo que de CDC dijo en julio de este año, semanas antes de la manifestación de la diada, el auto judicial del caso Palau:

"Convergència Democràtica de Catalunya recibió fondos de la Asociación Orfeó Català a través de entregas opacas de dinero en efectivo". Estos pagos sumaron "2.314.495,21 euros". Las entregas fueron"realizadas en el periodo 2002-2008 por los imputados Fèlix Millet y Jordi Montull " a "Carles Torrent y Daniel Osácar en su calidad de responsables de finanzas de Convergencia Democratica de Catalunia". "CDC también fue beneficiaria de una desviación de fondos de la Fundación Privada Orfeó Català-Palau de la Música de al menos 982.583,20 euros". "El dinero llegaba a CDC bien mediante entregas opacas en efectivo, bien a través de donaciones, por un importe total de 775.000 euros".

Estas afirmaciones del juez parecen dar la razón a aquellos que afirmaban que en CiU "había quien se llevaba los millones públicos en sacas bordadas con la bandera de Cataluña" o aun peor, quienes aseguran que "CiU es el partido de las pirámides; lo que mejor se les da es hacer el egipcio". Mientras la justicia ordinaria sigue su curso, la sociedad catalana parece ya haber dictado sentencia y tiene la factura electoral preparada para hacérsela llegar a CiU el 25-N. La Democracia era esto. No todo iban a ser victorias en el Majestic, Lamborghinis, joyas, y hoteles en México.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

PACTO FISCAL DE CATALUÑA. MÁS MENTIRAS DE ESTOS SINVERGÜENZAS: Cataluña tiene un superávit de 4.357 millones respecto a España


¿Cuánto aporta Cataluña a la financiación del Estado y cuánto recibe a cambio? El último de los estudios sobre el asunto pone los puntos sobre las íes. Lo firma el profesor Ezequiel Uriel, del Instituto Valenciano de Análisis Económico (IVIE), y su conclusión es rotunda: es falso que Cataluña tenga un déficit fiscal con el resto de España equivalente a 16.409 millones de euros. Al contrario, disfrutó en 2009, último año analizado, de un superávit equivalente a 4.357 millones gracias a la ‘solidaridad’ del resto de territorios.

El estudio de Uriel está inspirado a partir de un trabajo más extenso realizado junto con el profesor Ramón Barberán y editado por la Fundación BBVA.  Y lo que concluye es que “la Generalitat [catalana] utiliza un método inadecuado para determinar el montante de la solidaridad interterritorial de Cataluña y da preponderancia en la difusión de resultados a un dato que no es real”. De esta forma, en el año 2009, en lugar de tener una aportación positiva a la solidaridad interterritorial de 16.409 millones de euros, la aportación de Cataluña fue negativa por un montante de 4.357 millones. Para cubrir estos gastos, sostiene Uriel, “el Estado tuvo que emitir deuda pública”.

Uriel y Barberán son dos de los mayores expertos del país en financiación autonómica. Y para Uriel, la forma en que se han difundido los saldos del estudio de la Generalitat de Cataluña “ha inducido a error”. ¿Por qué? En su opinión, porque en el enfoque de flujo monetario (una de las dos metodologías que se utilizan para conocer las balanzas fiscales) no se incluye la parte alícuota de los gastos generales de la Administración pública central que corresponden a Cataluña, ya que “sólo se computan los gastos generales que se efectúan en esta comunidad”. Por el contrario, el saldo del enfoque carga-beneficio (la otra metodología) sí refleja la aportación a la solidaridad interterritorial.

Un ejemplo muestra mejor la diferencia entre ambas metodologías. De acuerdo con el enfoque de flujo monetario, las inversiones en la línea del AVE de Madrid a Barcelona, la parte más sustancial del gasto, se asigna a la comunidad con mayor cantidad de inversión, que será Aragón, ya que es la comunidad en la que se han tendido más kilómetros de línea férrea. En el enfoque de carga-beneficio se asignaría de acuerdo con la procedencia o destino de los pasajeros: en este caso la mayor parte de la asignación correspondería a las comunidades de Madrid y Cataluña.

Diferencias sustanciales

Como sostiene Uriel, en la categoría de beneficios indivisibles es donde aparecen las “diferencias más sustanciales” al calcular la balanza fiscal de Cataluña. En esta categoría se incluyen los gastos en instituciones estatales tales como el Gobierno de la nación, Parlamento, Tribunal Supremo, Tribunal Constitucional, Defensa, embajadas, etc. Esta categoría corresponde a lo que se podría denominar gastos generales.

En el enfoque de flujo monetario, solamente se asignan a Cataluña los gastos de esta categoría que se efectúan en esa comunidad autónoma. O sea, una mínima parte de su montante global. En el caso de la política exterior, por ejemplo, resulta revelador que en los años 2008 y 2009 Cataluña, según el método de flujo monetario, contribuyera con solamente un millón de euros en cada año a los gastos de política exterior sobre un total de 864 millones de euros destinados por el Estado por ese concepto. En tono irónico, Uriel recuerda que, de acuerdo con la lógica del enfoque monetario,  “los gastos de la Embajada de España en París deberían asignarse a Francia”. Como esto podría parecer extraño, sostiene, los gastos de las embajadas se dejan sin asignarlos a nadie. Es decir, “ninguna comunidad autónoma, o sea ningún español, se hace cargo de estos gastos”, según la metodología de la Generalitat.

Por el contrario, en el enfoque de carga-beneficio los gastos de las embajadas y el resto de gastos generales se asignan de acuerdo con la población de cada territorio. En el caso concreto de la política exterior, la asignación a Cataluña en 2009, aplicando el criterio de población, sería de 137 millones de euros.

Según sus cuentas, los datos reales (sin neutralizar) mostrarían que en 2009 el saldo sería negativo para Cataluña (la solidaridad por ser una región más rica), equivalente a 791 millones de euros si se utiliza el enfoque de flujo monetario, y de 4.357 millones a su favor (recibe fondos del resto de territorios) a partir del enfoque carga-beneficio.

Ítem más. El estudio recuerda que una hipotética independencia de Cataluña llevaría aparejada al asunción de la parte alícuota del endeudamiento del Estado. A día de hoy, se sostiene, Cataluña tendría que hacerse cargo de 136.000 millones del total de la deuda pública española (alrededor del 18%, como su peso en el PIB nacional).

La conclusión del estudio es clara. Si se considera el periodo 1996-2009, la aportación media de Cataluña a la solidaridad interterritorial es del 5,1% del PIB de Cataluña, no el 7,6% que se obtiene con el enfoque de flujo monetario, ni mucho menos el 8% que se obtiene en la versión “neutralizada” que publica la Generalitat.

lunes, 5 de noviembre de 2012

¿DÓNDE LLEVA ARTUR MAS A CATALUÑA? FUERA DE EUROPA - 2


El vicepresidente de la Comisión Europea y Comisario de la Competencia, Joaquín Almunia, ha advertido este lunes que "si una parte del territorio de un Estado miembro se separase, esa parte quedaría fuera y tendría que volver a empezar" los trámites para ingresar en la Unión Europea.

Almunia ha respondido así a una pregunta formulada esta mañana en el Forum Europa en Madrid acerca de las aspiraciones independentistas del presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas.

El dirigente europeo ha advertido de que el proceso de integración en la UE está regido por el principio de unanimidad. "Para pertenecer a un club, todos los miembros de ese club te tienen que admitir", ha dicho a propósito de las posibilidades de veto que tendría España. El vicepresidente de la Comisión ha insistido en que "basta que uno diga que no para que quede paralizado el proceso", si bien ha apostado por "no llegar a ese punto" porque antes existen "miles y miles de posibilidades de diálogo".

Aunque ha defendido el federalismo como una solución (otro con la misma matraca, que sigue sin explicarnos), ha dejado claro que es necesario "escuchar las opiniones de todos y buscar puntos comunes" para que avance la negociación y el diálogo y evitar que el proceso llegue a un punto muerto. "Si se llegase a esta situación, estaríamos abocados a una inmensísima frustración", ha agregado.



DIFERENCIAS ESTADO AUTONÓMICO ESTADO FEDERAL, MÁS COMENTARIOS


Tanto oír hablar del estado federal como remedio de todos nuestros males territoriales, pero nadie ha explicado aún de qué se trata, especialmente nuestros queridos socialistas, por los que sólo conocemos el nombre esta propuesta milagrosa pero nada sobre su contenido. Leamos esta aproximación que hace el diario ABC el 05.11.12 tras la que realizamos en una entrada anterior sobre este mismo tema.

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, quiere conseguir para la región que gobierna los atributos propios de un Estado soberano. Ante la bravata, el Ejecutivo español y el Partido Popular han fijado su postura: «Vamos a defender la unidad de España». Pero desde el PSOE se plantea otra alternativa. Tanto el secretario general de los socialistas, Alfredo Pérez Rubalcaba, como el presidente del partido, José Antonio Griñán, proponen la vertebración del país de acuerdo a un sistema federal como respuesta al desafío secesionista del nacionalismo catalán. Pero, ¿qué cambios conllevaría tal reforma? ¿Qué traería consigo la implantación del modelo federal? España ya es una federación de territorios autónomos unidos en una misma nación.

Antes de entrar en la cuestión hay que distinguir el sistema federal del confederal. En la confederación las partes entregan competencias al «gobierno central» conservando la soberanía y por lo tanto el derecho a abandonar el conjunto en cualquier momento. Es el caso de la Unión Europea, que es una confederación de estados soberanos. En un sistema federal los territorios se juntan en un agregado al que entregan su soberanía. Se pacta un reparto de competencias y se renuncia al derecho a la secesión a menos que este sea concedido por la unión. Los Estados Unidos de América son un ejemplo de federación.

Según explica Manuel Sánchez de Diego, experto constitucionalista de la Universidad Complutense de Madrid, «las confederaciones surgen por la integración de estados, y las federaciones por evolución de una confederación, caso de Canadá, o por una constitución que así lo defienda, como la Ley Fundamental de Bonn para Alemania».

Es cierto que en España los estatutos de autonomía son leyes orgánicas aprobadas por las Cortes Generales y no constituciones redactadas y aprobadas por las regiones, como es propio de un sistema federal, pero en opinión de muchos autores la instauración en nuestro país de este modelo no tendría por qué conllevar ningún cambio importante. España ya está vertebrada como una federación de territorios autónomos unidos en una misma nación, de manera que el cambio de sistema podría no servir para nada. Una monarquía federal asimétrica como Canadá, donde reina Isabel II y sus 10 «provincias» tienen más competencias que sus tres «territorios», no difiere mucho del heterogéneo Estado de las Autonomías español.

En cualquier caso, según María Eugenia Rodríguez Palop, titular de Filosofía del Derecho de la Universidad Carlos III de Madrid, «para que España fuese un Estado federal auténtico tendría que disfrutar de un Senado que cumpliera el papel de una verdadera cámara territorial». Actualmente sólo una quinta parte de los miembros de nuestra Cámara Alta -58 de 266- ha sido elegida por los parlamentos autonómicos. Además de la necesaria reforma constitucional «sería ineludible el pacto fiscal o, cuando menos, una modificación sustancial del régimen de financiación de las actuales comunidades autónomas, y seguramente tendría que cambiar el modo en que tenemos articulada la Administración de Justicia», afirma Palop.

«Derecho a decidir»

Uno de los malentendidos que existen acerca del sistema federal es que en él las partes gozan del derecho de autodeterminación que permitiría a uno de los territorios federados abandonar la unión cuando así lo decidiese, algo sólo propio de las confederaciones. Como afirma Luis Gordillo, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Deusto, «una vez se crea el Estado federal, la unión es irrevocable». Gordillo pone como ejemplo la Guerra de Secesión de los EE.UU., que estalló cuando los estados del Sur, que se autoproclamaron «confederados», decidieron romper unilateralmente la Unión. En el modelo federal la soberanía reside en la federación, en el conjunto, que podrá permitir o no a una de sus partes decidir si quiere permanecer en él o abandonarlo.

«El derecho de autodeterminación, un concepto que se creó para permitir la emancipación de las colonias, no es propio de un sistema federal. El único caso que recuerdo de un sistema federal que, en teoría, permitía la autodeterminación de sus partes integrantes es el de la URSS. Pero en cualquier caso la cuestión que habría que plantearse ante la posibilidad de instaurar un modelo así es: ¿para qué iba a querer alguien un sistema federal que recogiese el derecho de autodeterminación si no es porque, en realidad, quiere separarse?», explica Gordillo.

Según entiende, «cuando el PSOE plantea el federalismo está proponiendo una reforma constitucional que aclare y ordene el reparto de competencias entre Estado y Comunidades Autónomas. Se perseguiría, básicamente, racionalizar el modelo. Pero cuando se habla de federalismo desde el PSC parece que se quiere replantear la naturaleza propia del Estado, se cuestiona la esencia, el origen mismo del sistema que tenemos ahora, que ya es federal».

Posibles ventajas

¿Serviría para algo la instauración de un sistema federal en España? No, si tenemos en cuenta que este modelo difiere muy poco del autonómico con el que nuestro país se vertebra en la actualidad. Pero en cualquier caso, según el profesor Gordillo la implantación del federalismo podría suponer una oportunidad para aclarar el «desorden competencial» que recoge la Constitución Española y así luchar mejor contra la crisis. «Aumentaría la transparencia y contribuiría a clarificar las responsabilidades de cada parte», afirma.

El cambio de sistema también podría servir para evitar las duplicidades en la gestión de las administraciones nacionales y regionales. «En Alemania, que es una federación, existe un principio llamado “lealtad federal” que permite que un sólo funcionario trabaje en nombre de distintas administraciones. Es la “ventanilla única”, pero en España el problema es que falta confianza entre las administraciones estatal y autonómicas», explica Gordillo.




sábado, 3 de noviembre de 2012

BERNARDO DE GALVEZ, OTRO HÉROE ESPAÑOL DESCONOCIDO


Gálvez, el marino español que se aventuró «solo» contra las defensas inglesas de Florida, en una batalla clave para la independencia de EE.UU. El malagueño entró con 4 navíos en una bahía repleta de navíos británicos: «El que tenga honor y valor que me siga», dijo (ABC  02.11.12)

EE.UU. vivió en Pensacola una batalla decisiva para su independencia. Y aquella lid de 1781 fue librada y ganada por la Infantería de Marina de la siempre olvidadiza España. Una vez más las casacas rojas de la Pérfida Albión se cruzaban en el rumbo de nuestra Historia. Esa vez, al inglés le tocó perder. El de Pensacola, en tierras de la Florida occidental, fue un desembarco audaz y osado dada la dificultad de acceder a su bahía. Una empresa temeraria que, exitosa finalmente, alumbraría para siempre el arrojo (cojones, que se dice ahora) de uno de los personajes más influyentes y desconocidos de la Historia común de España y de EE.UU: Bernardo de Gálvez y Madrid, vizconde de Galvestón y conde de Gálvez. Tras aquel fuego de Pensacola su escudo de armas siempre luciría el lema de «Yo Solo», porque así fue cómo entró en el bastión inglés de la Florida: «El que tenga honor y valor que me siga».

«Para entender el desembarco de Pensacola, antes debemos remontarnos a la Guerra de los Siete Años (1756-1763), ganada por el Reino Unido a una coalición de naciones entre las que se encontraba Francia y España», relata José María Moreno Martín, jefe de la sección de Cartografía del Museo Naval, que este mes exhibe como «pieza destacada» un mapa en ocho viñetas sobre la batalla de Pensacola. Tras esa guerra, la España de Carlos III y la Francia de Luis XV, y después Luis XVI, aguardaban avizor una primera oportunidad para devolver el golpe a Inglaterra. Y esa vino con la sublevación de las Trece Colonias (1775) que para sufragar las guerras de la metrópli veían cómo sus cargas impositivas aumentaban sin cesar. La gota que colmó el vaso fue el nuevo impuesto del té, que originó un motín en Boston.

España ayudó con dinero a los rebeldes norteamericanos desde el inicio

España desde el primer momento ayudó económicamente a los rebeldes norteamericanos llegando a pertrechar a 30.000 rebeldes con sus uniformes, fusiles y 216 cañones, pero... ¿debía intervenir militarmente como hizo posteriormente la Francia de Luis XVI tras la insistencia de Benjamin Franklin? He ahí el dilema del Rey Carlos III. «España se encontraba en una posición más delicada. Por un lado nos encontramos con las tesis del Conde de Floridablanca, que abogaba por mantenerse neutral so pena de desencadenar un efecto dominó de independencias en las colonias españolas americanas. Por otro lado, el Conde de Aranda, embajador de España en París, veía en el apoyo a las Trece Colonias una oportunidad idónea para recuperar Gibraltar», explica Moreno Martín.

Definitivamente se impusieron las tesis del Conde de Aranda y en 1779 España declaró la guerra a Gran Bretaña. Ya nada sería igual en la Guerra de Independencia de las Trece Colonias: Inglaterra se vería obligada a dividir esfuerzos en el Canal de la Mancha (contra Francia), el Mediterráneo (contra España) y el Golfo de México, donde Inglaterra había arrebatado años antes a España algunas plazas marítimas como era el caso de Pensacola, también conocida como San Carlos de Panzacola. Conclusión: las fuerzas de la guerra por la Independencia de las Trece Colonias se niveló. Por un lado, Reino Unido (120 navíos y 100 fragatas) y, por el otro, Francia (60 navíos y 60 fragatas) y España (60 navíos y 30 fragatas).

Es aquí donde saldrá a relucir el ingenio del entonces gobernador de la Luisiana, el malagueño Bernardo de Gálvez (Macharaviaya, 1746 - Tacubaya, en Ciudad de México,1786) quien comenzó a forjar su leyenda militar como capitán en tierras de Nueva España, llevando a cabo una campaña contra los indios Apaches. Con 24 añitos y heridas a doquier, el futuro «Yo Solo», ameritaba ya el galón de comandante de armas de Nueva Vizcaya y Sonora (aproximadamente el actual estado de Nuevo México). El héroe militar español en tierras del ahora EE.UU. forjaba su leyenda, aunque antes regresaría a España para participar en la fallida expedición de Argel (1775), foco central de la piratería en el Mediterráneo.

En su vuelta a América en 1776 Bernardo de Gálvez es destinado a la plaza de Luisiana. Y es por eso que cuando España decide librar batalla a Inglaterra en el Golfo de México todas las venturas se dirigen hacia él. Fijó como objetivo recuperar Pensacola; antes caerían las posesiones británicas de Manchac y Baton Rouge -en la desembocadura del río Mississipi- o Mobila (1779). El círculo se estrechaba así en torno a la capital de la Florida. Sin embargo, su disposición geográfica y su estrecho con escasa profundidad impedía acometer la empresa.

«Se trataba de una operación bastante complicada, por no decir inverosímil», destaca el jefe de cartógrafos. Un 28 de febrero de 1781 partía desde La Habana la expedición española con 36 buques de guerra con José Calvo Irazábal como de jefe de la escuadra. En sus tripas los ansiosos infantes de Marina aguardaban el desembarco. Por tierras otras tropas españolas y después francesas esperaban el desembarco para envolver la plaza de Pensacola.

En este momento nos dirigimos de nuevo al Museo Naval de Madrid. En el mapa de 8 viñetas que se exhibirá durante dos meses más como «la pieza detallada» (encargado a raíz del informe de la toma de Pensacola «con la clara intención de narrar la historia de una batalla») observamos en su parte central a los navíos españoles frente al escenario de la batalla. La ciudad de Pensacola en su bahía y la isla de Santa Rosa en la bocana de acceso, formando un estrecho con la posición fortificada de Barrancas Coloradas, desde donde provenía el principal riesgo de la empresa.

La toma de la isla de Santa Rosa

El trabajo se auguraba duro, ya que, para llegar hasta su objetivo, la escuadra tenía que pasar a través de un estrecho flanqueado por dos baterías de cañones. Una sentencia de muerte sin duda. Por ello, Bernardo de Gálvez se decidió a tomar el fuerte de la isla de Santa Rosa para así evitar ser aniquilados por un fuego cruzado.

Con valentía, las tropas del malagueño desembarcan en el terreno dispuestas a derramar sangre inglesa pero, para su sorpresa, la fortaleza estaba desmantelada. «Consiguieron tomar la isla sin ninguna baja y sin ningún disparo», sentencia Moreno Martín. La moral aumentó pues, para entrar hacia la bahía de Pensacola, ya sólo tenían que pasar a través de la batería de las Barrancas Coloradas.

«Una vez conseguido esto, lo que pretendía Bernardo de Gálvez es pasar con toda la escuadra, eso sí, lo más cerca posible de la isla (ya española) para evitar el fuego de las Barrancas Coloradas», afirma el jefe de la sección de Cartografía. La empresa comenzaba a tomar forma, pero, al aventurarse por el estrecho, el fondo del casco del navío en el que viajaban el malagueño y Calvo (el San Genaro), tocó en el suelo: tenía demasiado calado para pasar. Por ello, fue necesario salir a aguas más profundas para no quedar encallados.

En ese momento comenzaron las discrepancias pues, mientras Gálvez quería entrar en la bahía y tomar Pensacola, José Calvo (al mando de la escuadra), se negaba en rotundo a atravesar el estrecho. Y es que argumentaban, no sin razón, que no se conocía bien el terreno y que una peligrosa tormenta tropical se aproximaba hacia el lugar. Además, la batería situada en el fuerte de las Barrancas Coloradas seguía activa y, en el caso de que un navío quedara encallado, toda la escuadra podría sufrir su fuego y ser seriamente dañada.

Para Gálvez, en cambio, no había opción. El marino subió a bordo de un bergantín llamado «Gálveztown» (un barco con menor calado que el «San Genaro») y se dispuso a llevar a cabo una de las mayores heroicidades de la Historia española: entrar sólo en la bahía pasando a través del fuego enemigo. Sus últimas palabras quedarían grabadas en la historia: «Una bala de a treinta y dos recogida en el campamento, que conduzco y presento, es de las que reparte el Fuerte de la entrada. El que tenga honor y valor que me siga. Yo voy por delante con el Galvez-town para quitarle el miedo».

No había vuelta atrás, Gálvez enarboló la bandera de Comandante y entró en el puerto junto dos pequeñas cañoneras y un buque de transporte. En contra de lo que se puede pensar, no sufrió serios daños por parte de las baterías enemigas y, además, atrajo el fuego sobre sus barcos. «De aquí es donde viene la leyenda que se puede leer en su escudo de armas: ‘Yo Solo’, porque pasó sin que le siguiera en principio ningún comandante», explica Moreno. «Después pasó toda la escuadra, ya que había buques que hacían frente al fuego de las Barrancas Coloradas y podían atravesar la zona con seguridad» determina el experto.

La marcha de Calvo y la llegada de refuerzos

Tras la entrada en la bahía de Gálvez, el resto de buques se decidieron a seguirle. ¿Todos? No. Hubo uno que se retiró, y es, según fuentes históricas, el navío en el que se encontraba José Calvo. Al parecer, el oficial decidió volver a La Habana tras ver el éxito del malagueño. Definitivamente, su misión había acabado, como más tarde le haría saber Gálvez mediante una misiva.

Antes de llegar a su destino, sin embargo, se detuvo en Matanzas (Cuba) donde preparó minuciosamente su defensa ante las posibles acusaciones que sufriera al llegar a territorio español. ¿Se apoderó la vergüenza de él?, probablemente, pero nunca se supo a ciencia cierta. Lo que es cierto es que, al partir, dejó a la flota española sin su navío, un gran activo en la contienda.

Una nueva escuadra llegó para reforzar a los españoles

Tras el ataque inicial, y como estaba planeado, una fuerza terrestre española tomó posiciones para ayudar a asediar Pensacola. Pero esos no serían los únicos refuerzos que recibiría Gálvez. «Ese mes llegó una nueva escuadra de navíos, en un principio se pensaban que era enemiga y que venía a ayudar a los sitiados en Pensacola, pero descubrieron que eran españoles comandados por José Solano y Bote que acudían a socorrer a Gálvez», destaca Moreno. Con esta flota eran ya casi 8.000 los hombres preparados para iniciar el asedio en contra de los 3.000 ingleses. Además, a los asaltantes también se les unieron cuatro fragatas francesas con casi 800 soldados. Y es que, Francia quería aportar también en esta batalla su pequeño granito de arena (o de pólvora), para favorecer la expulsión de Florida de los ingleses y, por lo tanto, luchar a favor de la independencia de los colonos.

La caída de Pensacola

Tras la entrada en la bahía, todo dependía ahora de las fuerzas terrestres, comandadas por José de Ezpeleta. Este, tenía órdenes de tomar los tres fuertes que defendían Pensacola: el de la «Media Luna», el del «Sombrero» y el del «Rey Jorge». «El siguiente episodio se produjo cuando las fuerzas españolas consiguieron tomar la fortaleza de la Media Luna, donde murieron 52 británicos», explica el jefe de Cartografía.

«A partir de ahí consiguieron pasar a la del Sombrero, luego a la del Rey Jorge y asaltar por detrás la ciudad», finaliza Moreno. La misión tocó a su fin, pues en menos de diez días Pensacola se rindió a los españoles. Las Barrancas Coloradas fueron las siguientes en abandonar la defensa, y es que, tras la caída de la ciudad, poco tenían que hacer ante el arrojo de Gálvez.

Una tormenta imperfecta

Una vez finalizada la contienda un nuevo enemigo se asomó entre las nubes: un huracán que causó grandes problemas a los españoles entre el 5 y el 6 de mayo de 1781, como bien puede apreciarse en una de las últimas viñetas del mapa. «Se puede ver como el autor dibuja una mar rizada y los barcos inclinados con sensación de movimiento», sentencia el experto. Sin embargo, no hubo que lamentar grandes daños, ya que los buques se retiraron de la costa y acudieron a proteger la entrada de la bahía frente a posibles refuerzos ingleses.

Mapa de la Batalla de Pensacola depositado en el Museo Naval de Madrid

A pesar de las pocas bajas que sufrieron los dos bandos durante esta contienda (74 españolas por 145 inglesas), sin duda la de Pensacola fue una de las batallas que favoreció la independencia de los EE.UU. Y es que, gracias a la toma de la ciudad, se abrió otro frente para los ingleses, que se vieron obligados a destinar soldados a las inmediaciones de la zona descuidando en cierta manera la lucha contra los colonos.

La hazaña le valdría a José Solano y Bote el título de «Marqués del Socorro» por la ayuda prestada. A su vez, Gálvez recibiría gracias a la toma de Pensacola el nombramiento de mariscal de campo, además de un título que no le abandonaría jamás… «Yo solo».

En la España descafeinada de hoy, apenas nadie recuerda aquellos avatares acaecidos en la Florida a fines del siglo XVIII. Si preguntáramos en un instituto, Universidad o redacción de periódico (sí, también) qué es Pensacola nos sorprenderíamos con la respuesta. Eso será en España, porque en EE.UU. aún tienen claro que sin el arrojo de Bernardo de Gálvez quizás todo habría sido diferente.

BERNARDO DE GÁLVEZ LLAMA A LA PUERTA DEL CAPITOLIO

El Congreso de EE.UU. pidió en 1783 un retrato del español que más ayudó a la independencia y conquistó Pensacola a los británicos. Hoy esa deuda puede ser saldada gracias a una española, Teresa Valcarce ha movilizado a congresistas y senadores a favor de un homenaje a Bernardo de Gálvez

Es de justicia. Desde que un investigador descubrió una carta en el Archivo de Indias, todo se precipitó y ahora es bastante probable que el Congreso de Estados Unidos rinda a Bernardo de Gálvez, un militar español del siglo XVIII, un homenaje –merecido y prometido en 1783– por su ayuda decisiva a los fundadores de la patria americana para conseguir su independencia de Gran Bretaña. ¡Y qué ayuda!

El investigador Manuel Olmedo, vicepresidente de la Asociación Bernardo de Gálvez y miembro de la Real Academia de San Telmo, fue quien durante una de sus maratonianas jornadas en el Archivo General de Indias en 2009 halló la primera carta, enviada al entonces Virrey de Cuba por Oliver Pollock, un comerciante norteamericano de origen irlandés que sirvió bajo las órdenes de Bernardo de Gálvez y que fue delegado del Congreso de Estados Unidos en Luisiana.

La ayuda secreta de España

En la misiva le solicitaba que le enviase un retrato de Gálvez para el Congreso estadounidense en señal de agradecimiento por su ayuda a la independencia. «Fue el puntal de la ayuda secreta que España estaba prestando a la causa estadounidense», apunta Olmedo, que recuerda que los ejércitos de los colonos «se tapaban con mantas de Zamora, vestían uniformes confeccionados en Barcelona y utilizaban pólvora nacional».

Dos documentos localizados por Olmedo en el Archivo Nacional de EE.UU. han sido la clave: el primero, fechado el día 8 de mayo de 1783, ha permitido demostrar que Pollock presentó la obra del general español en el Congreso. Y en el segundo, firmado un día después por John Jay, presidente del Congreso, se le respondía que se acordaba colgar el citado retrato. Pero no se sabe qué ocurrió. La ayuda española generó deudas materiales y de honor que están sin saldar.

La del retrato de Gálvez será probablemente reparada. Todo indica que se realizaron dos cuadros para atender la petición de Pollock, y uno, atribuido a Mariano Salvador Maella, lo conservan en Málaga los descendientes del general, la familia Haya-Gálvez. Ante la imposibilidad de enviar el retrato original, la Asociación Bernardo de Gálvez va a ofrecer una reproducción que realizará el pintor malagueño Carlos Monserrate.

El empeño de una mujer

El plan no podría llevarse a cabo sin la intervención de una mujer, ferrolana de origen, malagueña de adopción y con la doble nacionalidad española y estadounidense, que está haciendo posible que esta historia tenga un final feliz. Se llama Teresa Valcarce, vive en Washington y ha recogido el guante de Manuel Olmedo y la asociación que representa. El homenaje del Congreso a Gálvez es ya, por su tenacidad y buen hacer, un objetivo al alcance de la mano.

Y lo más importante: como Gálvez, ha dirigido sola su nave al centro institucional de la democracia estadounidense. «Comprobé que el cuadro no estaba en Filadelfia [en el Carpenter’s Hall]. Y un día hubo un golpe de suerte. Acompañé al Capitolio a unos amigos que rodaban un episodio de “Españoles por el mundo” y me vi delante de un congresista. Era mi oportunidad». Dicho y hecho: nada más contar la historia embriagadora de la vieja promesa incumplida por los padres de la patria, aquel congresista se volcó con el asunto.

La historia compartida es ya emoción compartida: «Me siento como un instrumento al que la historia ha puesto ahí para aportar mi granito de arena para que este homenaje se cumpla. El logro fue el de Gálvez, lo nuestro es solo ayudar a cerrar este capítulo». La motivación lo es todo. «No entiendo que en la escuela no estudiemos a estas grandes figuras. Pero con este asunto además he conocido la democracia desde dentro, es el mejor tesoro que tenemos, porque sirve para hacer realidad nuestras ideas, nuestros sueños. Para mí es un orgullo ayudar, ahora que la crisis ha hecho que mi país lo pase mal». Ayudar y ser ayudada, porque Teresa Valcarce termina la conversación con un recuento generoso e interminable de todos los que le han apoyado, desde Málaga y las asociaciones citadas que le dan aliento a la iniciativa, hasta la Embajada española, donde todo el personal arrima el hombro para que la historia acabe bien.

Congresistas que colaboran


Teresa ha puesto en pie otra lista, impresionante, gracias a su incansable labor de lobby: ya están involucrados en este proyecto los congresistas Chris Van Hollen (Maryland), Ileana Ros-Lehtinen (Florida), de origen cubano; Xavier Becerra (California), Jeff Miller (Florida), que ha logrado que se nombre a Gálvez ciudadano honorífico... La senadora Barbara Mikulski (Maryland) y probablemente su compañero Ted Cruz (Texas). También, las asociaciones de Los Hijos y las Hijas de la Revolucion Americana, el Congressional Hispanic Caucus Institute, The Hispanic Association of Colleges and Universities y los cónsules españoles honorarios. Como Gálvez, Teresa ve ponerse en marcha la gran tarea gracias a la intrépida iniciativa que nació estrechando la mano de un congresista. Si el Congreso acepta el nuevo cuadro, los parlamentarios redactarán una resolución y el retrato de Gálvez estará en el Capitolio, como el héroe y la inspiración que es aún para nosotros.