domingo, 14 de octubre de 2012

CIFRAS ECONÓMICAS DE LAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS


Los datos básicos
Los desequilibrios de nuestras cuentas públicas nacionales y regionales, además de alimentar los cada vez más insistentes rumores sobre un rescate de España, han puesto sobre la mesa el debate de la financiación regional, de los desequilibrios entre comunidades autónomas y de la propia viabilidad del sistema autonómico, así que quizá merezca la pena echar un vistazo a esas cuentas regionales y ver en qué situación nos encontramos.
En estos momentos, las Comunidades Autónomas manejan en España unos presupuestos anuales totales de 174.519 millones de euros, más de tres veces el agujero detectado en el sistema financiero española. La Tabla 1 muestra los datos básicos de cada comunidad: población, presupuesto y Producto Interior Bruto (PIB). Todos los datos están referidos a 2011.
TABLA 1: Datos básicos de las distintas comunidades autónomas.
POBLACIONPRESUPUESTO (M€)PIB (M€)
Andalucía8.424.10231.682145.451
Aragón1.346.2935.29434.098
Asturias1.081.4874.36023.175
Baleares1.113.1143.39626.859
Canarias2.126.7697.01541.732
Cantabria593.1212.39813.289
Castilla-La Mancha2.115.3348.61237.978
Castilla-León2.558.46310.04557.490
Cataluña7.539.61832.886200.323
Extremadura1.109.3675.19117.491
Galicia2.795.4229.70857.677
Madrid6.489.68018.768189.431
Murcia1.470.0694.91828.169
Navarra642.0514.18818.726
País Vasco2.184.60610.56766.575
Rioja322.9551.2638.171
Valencia5.117.19014.228102.941
TOTAL47.029.641174.5191.069.576

¿Quién maneja más presupuesto?

Si calculamos el presupuesto por habitante y el PIB per cápita de cada comunidad, nos encontramos con algunos resultados sorprendentes:
TABLA 2: Presupuesto per cápita y PIB per cápita
PRESUPUESTO POR HABITANTEPIB PER CAPITA
Navarra6.52329.165
País Vasco4.83730.474
Extremadura4.67815.766
Cataluña4.36126.569
Castilla-La Mancha4.07117.953
Cantabria4.04322.405
Asturias4.03121.428
Aragón3.93125.327
Castilla-León3.92622.470
Rioja3.91125.300
Andalucía3.76017.266
Galicia3.47220.632
Murcia3.34519.161
Canarias3.29819.622
Baleares3.05024.129
Madrid2.89229.189
Valencia2.78020.116
  • Lo primero que llama la atención es la escandalosa diferencia entre las comunidades que disponen de más dinero por habitante y las que menos. En concreto, Navarra dispone de un presupuesto por habitante que es más del doble que el de Madrid o Valencia, mientras que el presupuesto por habitante del País Vasco es un 70% superior al de las dos comunidades menos dotadas presupuestariamente. Evidentemente, eso es consecuencia de la existencia del mecanismo de cupo en País Vasco y Navarra, que en la práctica se traduce en que todas las demás regiones españolas transfieren ingentes cantidades de dinero a esas dos comunidades.
  • El segundo dato llamativo es el referido a Cataluña. Lejos de manejar un presupuesto más restringido que otras regiones, Cataluña es la cuarta región española que más gasta por habitante. Tan solo la superan las dos comunidades que cuentan con el sistema de cupo (País Vasco y Navarra) y Extremadura. En contra del tópico, Andalucía no es de las comunidades mejor dotadas presupuestariamente: se encuentra en mitad de la tabla y maneja, por ejemplo, un presupuesto por habitante que es un 15% inferior al de Cataluña.
  • Llama la atención el caso de Madrid, que siendo la segunda región más rica (por detrás del País Vasco, cuya riqueza se infla artificialmente gracias al cupo) es, sin embargo, la penúltima en cuanto a presupuesto por habitante.
  • Finalmente, llama también la atención la escasa correlación entre la riqueza que cada región aporta al conjunto de la nación (su PIB per cápita) y el presupuesto por habitante que esa región maneja. A la luz de los datos, el sistema actual de financiación no parece estar asentado en ningún criterio lógico.

¿A qué dedican el presupuesto las comunidades?

Ante el debate sobre la posible eliminación o reducción del estado autonómico, desde distintas instancias se insiste de forma machacona en una idea: que la mayor parte del gasto autonómico es gasto social y que, por tanto, no solo no es posible reducir el gasto autonómico, sino que hacerlo equivaldría a recortar el estado del bienestar. ¿Hasta qué punto es cierta esa consigna?
En la tabla siguiente se muestra el presupuesto que cada comunidad dedica a Educación y a Sanidad (las otras dos grandes categorías de gasto social - pensiones y desempleo - corren a cargo del Estado).
TABLA 3 Gasto en Educación y Sanidad de cada comunidad autónoma
PRESUP EDUCACION (M€)PRESUP SANIDAD (M€)
Andalucía70399332
Aragón10051835
Asturias7831541
Baleares8021176
Canarias15912527
Cantabria513729
Castilla-La Mancha19632692
Castilla-León20413431
Cataluña57499167
Extremadura9771539
Galicia22523498
Madrid44817069
Murcia13811969
Navarra643963
País Vasco26993406
Rioja234429
Valencia42365500
Con esos datos, resulta que el total invertido por las comunidades autónomas en Educación y Sanidad es de 95.192 millones de euros, lo que equivale al 55% del presupuesto total manejado por las comunidades. En otras palabras: un 45% del gasto de las comunidades autónomas no tiene nada que ver ni con Sanidad, ni con Educación. Y en realidad estamos siendo generosos en los cálculos, porque parte del presupuesto teóricamente dedicado a Educación y Sanidad enmascara, en la práctica, gastos que nada tienen que ver con mejorar la calidad de la enseñanza o de la asistencia sanitaria. El porcentaje del presupuesto dedicado a Sanidad y Educación varía enormemente de una comunidad a otra, lo que nos da idea de en cuáles comunidades el gasto "social" es más prioritario.
TABLA 4: Porcentaje del gasto sanitario y de educación sobre el total del presupuesto
Valencia68%
Murcia68%
Madrid62%
Galicia59%
Canarias59%
Baleares58%
País Vasco58%
Castilla-León54%
Castilla-La Mancha54%
Aragón54%
Asturias53%
Rioja52%
Cantabria52%
Andalucía52%
Extremadura48%
Cataluña45%
Navarra38%
Pero lo más interesante es comparar la cantidad por habitante invertida por cada comunidad en cada uno de estos dos conceptos.
TABLA 5: Gasto en Educación por habitante
GASTO EDUCATIVO POR HABITANTE (€)
País Vasco1235
Navarra1001
Murcia939
Castilla-La Mancha927
Extremadura880
Cantabria864
Andalucía835
Valencia827
Galicia805
Castilla-León797
Cataluña762
Canarias748
Aragón746
Asturias724
Rioja724
Baleares720
Madrid690
TABLA 6: Gasto en Sanidad por habitante
GASTO SANITARIO POR HABITANTE (€)
País Vasco1559
Navarra1499
Asturias1424
Extremadura1387
Aragón1363
Castilla-León1341
Murcia1339
Rioja1328
Castilla-La Mancha1272
Galicia1251
Cantabria1229
Cataluña1215
Canarias1188
Andalucía1107
Madrid1089
Valencia1074
Baleares1056
Podemos hacer varias observaciones sobre los datos de estas tablas:
  • La disparidad entre comunidades es enorme. Obviamente existen factores objetivos (dispersión de la población, pirámide de edad, ...) que influyen en el dinero que una comunidad tiene que gastar en Sanidad o Educación, pero la disparidad es demasiado alta como para poder ser atribuible en exclusiva a esos factores. Por ejemplo: las cinco comunidades con menor porcentaje de población de treinta años (Asturias, Cantabria, Castilla-León, Galicia y País Vasco) aparecen muy dispersas en la tabla de gasto educativo por habitante.
  • De nuevo, son las comunidades que cuentan con cupo (País Vasco y Navarra) las que más se permiten gastar en Sanidad y Educación, gracias a la aportación de dinero procedente de otras regiones españolas.
  • Madrid es la comunidad con menor gasto educativo por habitante y una de las que menos gasta en Sanidad por habitante. Sin embargo, la calidad de los servicios sanitarios y educativos de Madrid es significativamente superior a la de muchas otras comunidades. Eso indica una de dos cosas: o bien las ineficiencias de gestión en algunas comunidades son altísimas, o bien algunas comunidades incluyen en sus cifras de gasto sanitario y educativo cosas que nada tienen que ver con mejorar la calidad de la enseñanza o de la atención sanitaria.

¿Cuánto nos cuestan los empleados de la administración?

La tabla siguiente muestra cuánto gasta cada autonomía en personal (funcionarios, contratados laborales, altos cargos, ...). Como vemos, el gasto total de personal de las 17 autonomías en un solo año supera el agujero completo de nuestro sistema bancario.
TABLA 7: Gastos de personal de cada autonomía
PERSONAL (M€)
Andalucía9766
Aragón2032
Asturias1569
Baleares1076
Canarias2738
Cantabria830
Castilla-La Mancha2896
Castilla-León3532
Cataluña7313
Extremadura1782
Galicia3616
Madrid6297
Murcia1141
Navarra1145
País Vasco1957
Rioja423
Valencia5371
TOTAL53482
El agujero negro del fomento del empleo
Si hay una categoría que llama la atención en los presupuestos de las comunidades es la de fomento del empleo. La cobertura de desempleo corre a cargo del Estado, pero las comunidades gastan ingentes cantidades de dinero en las llamadas políticas activas de empleo, teóricamente destinadas a conseguir que existan más puestos de trabajo. Observemos la tabla siguiente:
TABLA 8: Gasto en políticas activas de empleo, por comunidades
FOMENTO EMPLEO (M€)
GASTO POR HABITANTE (€)
PORCENTAJE PARO
Extremadura23721333,4
País Vasco41919114,6
Canarias32415233,1
Navarra9114116,4
Castilla-La Mancha29714028,7
Andalucía1.13913533,9
Asturias14513421,0
Galicia32611621,1
Castilla-León29411419,8
Cantabria6711217,4
Aragón14310618,6
Cataluña79710522,0
Valencia4949627,1
Rioja298922,7
Baleares938321,3
Madrid5298118,9
Murcia1208126,2
TOTAL5.544
La cantidad total invertida en esas políticas activas de empleo que no sirven para absolutamente nada es monstruosa: 5.544 millones de euros anuales.
Pero más llamativo que el gasto total es el gasto por habitante de cada comunidad. Porque si examinamos la tabla vemos que, con la tradicional y explicable excepción de País Vasco y Navarra, las cuatro comunidades que más gastan por habitante en fomentar el empleo son Extremadura, Canarias, Castilla-La Mancha y Andalucía, es decir... justo las cuatro comunidades que mayor porcentaje de paro tienen.
En otras palabras: las políticas activas de empleo no solo no sirven para nada, sino que parece existir una correlación inversa: a mayor gasto en fomento del empleo, mayor porcentaje de paro. Lo que sugiere que, posiblemente, esas políticas solo sirven para el mantenimiento de redes clientelares que, lejos de fomentar el empleo, lo que hacen es impedir el desarrollo empresarial.

¿A dónde nos lleva esto?

El descontrol en las cuentas autonómicas está teniendo el efecto de generar una pelota de deuda que crece sin control, porque los ingresos no dan para satisfacer la voracidad del estado autonómico. El montante de la deuda autonómica total (a fecha de hoy) alcanza los 145.000 millones de euros. Esa deuda generó unos gastos financieros a las autonomías de 4.550 millones de euros en 2011. La tabla siguiente muestra la deuda total, la deuda por habitante, los gastos financieros anuales y los gastos financieros por habitante.
TABLA 9: Deuda total y gastos financieros anuales, por autonomías
DEUDA (M€)DEUDA POR HABITANTE (€)GASTOS FINANCIEROS (M€)GASTO FINANCIERO POR HABITANTE (€)
Cataluña42.0005.5701478196
Navarra2.7254.2446195
Valencia20.8324.070512100
Baleares4.4794.023120107
País Vasco6.7983.11116374
Castilla-La Mancha6.2872.9727435
Rioja9602.9722887
Aragón3.7312.77112592
Galicia7.3812.64019670
Madrid16.5722.55335254
Cantabria1.3012.19374125
Castilla-León5.5572.17223491
Murcia3.0552.0789363
Asturias2.2422.0739789
Extremadura2.0451.8436256
Andalucía15.3731.82473487
Canarias3.7791.77614768
TOTAL145.1174.550

Conclusiones

A la luz de estos datos, cabe extraer varias conclusiones:
  1. El complejísimo sistema de financiación autonómica, combinado con la falta de control de las cuentas de las autonomías, genera una situación que carece de cualquier racionalidad. El gasto por habitante de las distintas comunidades presenta unas disparidades enormes, que además no guardan ninguna relación con la renta de las comunidades, así que cabe deducir que no están funcionando los mecanismos de redistribución de riqueza que en teoría deberían imperar.
  2. Los cupos vasco y navarro constituyen un auténtico expolio para el resto de regiones españolas. Quienes pagan impuestos no son las regiones, sino las personas; en consecuencia, es natural que en un sistema fiscalmente progresivo como el español, se produzca una transferencia neta de renta de las regiones más ricas a las más pobres. Pero en el caso de Navarra y el País Vasco, la transferencia se produce en sentido inverso: son las regiones más pobres las que financian a dos de las regiones más ricas.
  3. La disparidad presupuestaria y de financiación hace que la inversión en Sanidad y Educación presente llamativas diferencias entre unas comunidades y otras. El estado autonómico, en su forma presente, se ha convertido en una fuente de desigualdad entre los españoles, que reciben servicios que están más o menos dotados presupuestariamente según la región en la que vivan.
  4. Al menos el 45% del gasto autonómico no está relacionado con la Sanidad, ni con la Educación, lo que indica que existe margen suficiente para reducir los presupuestos autonómicos sin tocar esos dos pilares del estado del bienestar.
  5. El análisis del gasto por habitante en Sanidad y Educación sugiere que también en esas áreas sería posible conseguir enormes ahorros sin afectar a la calidad de los servicios sanitarios y educativos que se prestan. En muchas autonomías, el gasto en estos dos capítulos es a todas luces desproporcionado si lo comparamos, por ejemplo, con el de la Comunidad de Madrid. Si todas las comunidades consiguieran prestar un servicio de la misma calidad que el de esta comunidad al mismo coste que en la Comunidad de Madrid, el ahorro total en la factura de la Sanidad y la Educación sería de 12.000 millones de euros.
  6. Sólo en personal, las autonomías gastan 53.000 millones de euros anuales. Por hacernos una idea, con ese dinero daría para cubrir 10 veces los costes salariales y de seguridad social de los aproximadamente 100.000 médicos que existen en la Sanidad pública. La plantilla de empleados públicos está claramente sobredimensionada, especialmente en algunas comunidades.
  7. Un área en la que el posible ahorro resulta evidente son las políticas activas de empleo, en las que se dilapidan 5.500 millones de euros anuales. Esas políticas no solo no crean empleo, sino que parecen ser completamente contraproducentes: a mayor gasto en fomento del empleo, mayor es la tasa de paro.
  8. La deuda autonómica está creciendo sin ningún tipo de control, lastrando las propias cuentas de las comunidades autónomas y comprometiendo los objetivos a los que España se ha comprometido. De nada sirve que el Estado reduzca sus gastos si eso no va acompañado de un recorte radical en el tamaño del estado autonómico.
Y AHORA LA DEUDA PÚBLICA, SÓLO PARA VER QUIENES SON LOS QUE DESPILFARRAN MÁS O MENOS MIENTRAS ACUSAN A ESPAÑA DE EXPOLIARLES:




POR FIN SE DEFIENDEN, POR FIN ALGUNOS SALEN A LA CALLE SIN MIEDO


Después de tantos años de silencio, de cobardía, de indolencia, de miedo, de mirar hacia otro lado, de ignorar el problema, de esconder la cabeza, por fin han salido a la calle, sin ayuda, sin promoción, sin apoyo institucional ni de los medios de comunicación, por fin han salido a la calle a defenderse ellos y a defender a España. Aún son pocos, pero crecerán, el primer paso es el más difícil, y por fin lo han dado.

El 12 de octubre en Barcelona no me lo tiene que contar nadie porque lo vi y lo viví. Soy, pues, inmune a la desinformación, las intoxicaciones, las mentiras obscenas que han llevado a diarios franceses y alemanes a contar la concentración de la Plaza de Cataluña como un acto anti catalán de extrema derecha, infamia que fabricaron y mantienen varios medios locales. En Cataluña, el imperativo moral de conocer la verdad, redoblado en la deontología periodística universal, encuentra su primer obstáculo en el propio periodismo.

Dejemos la guerra de cifras para el separatista Puig, conseller de Interior, y para el Ayuntamiento de Barcelona, que, antes de inventarse lo de los seis mil asistentes, se ocupó de cortar la señal de la cámara municipal que graba la Plaza de Cataluña las veinticuatro horas del día. Pido desde aquí a los concejales demócratas con despacho en la Plaza de San Jaime que exijan explicaciones y responsabilidades por esa arbitrariedad.

Aprovecho asimismo para rogar al PPC nos comunique la fecha en que piensa dimitir su representante en la Corporación Catalana de Medios, un señor que ocupa el único puesto de vicepresidente en la empresa pública a la que pertenece TV3. En diecisiete años, el representante popular en un ente que es, junto a la educación, herramienta principal de división social, construcción nacional y señalamiento personal, ha tenido la suerte de no hallar jamás motivo alguno para levantar la voz o para levantarse del asiento, cantar las cuarenta y largarse de la cueva. Pero, sin duda, incluso él, con su infinita tolerancia, tendrá por insoportable la emisión de un programa donde se coloca en dianas al Rey de España y a un disidente y se les dispara, con sangre y todo.

Terrorismo simbólico

Del Rey se dice antes que, si no se marcha, habrá que pegarle cuatro tiros. Y que aunque la violencia es el ultimo recurso, es un recurso. Al disidente se le dispara en la rodilla para seguir explotando un temprano triunfo del terrorismo catalán: el atentado contra Federico Jiménez Losantos, cuyo abandono de Cataluña fue imitado por millares de docentes. Ahora sí que sí, señor vicepresidente de la Corporación. Ahora va a hablar. ¿O todavía no? ¿Esperaremos quizá a que el terrorismo simbólico de TV3 pierda el adjetivo?

En este ambiente tan democrático y distendido, es estúpido discutir sobre cifras. Especialmente si la discusión se da con la clase periodística que otorgó (sin disentimientos) un millón y medio de asistentes a la manifa separatista de Artur Mas, imponiendo la quintuplicación de la realidad a base de repetir la trola a todas horas en todos los medios. Conste que, hasta ahora, no había denunciado el disparate en ninguno de mis debates con secesionistas. Tampoco he usado una sola palabra ofensiva para con sus manifestantes. Porque se manifestaron pacíficamente y con todo derecho. Pero hete aquí que llego ayer de otra concentración pacífica celebrada con todo derecho, que sin duda convocó a decenas de miles de ciudadanos, y me encuentro una oleada de mentiras y ofensas en los papeles, firmados por supuestos periodistas. Resumo: somos casposos y fascistas, somos como Torrente, nos movilizó la Falange, somos enemigos de la democracia y también de Cataluña, somos los mismos que asesinaban «rojos separatistas» y los arrojaban a las cunetas. Y somos seis mil.

Pero yo vi familias, banderas catalanas y españolas, alegría, esperanza, solo afirmaciones y proclamas constructivas. Ni una frase o eslogan contra nadie. Atmósfera festiva y asombro por el hecho de que, a pesar de tanta presión ambiental, tanto discurso único y tanto miedo, decenas de miles fueran capaces de asomarse por primera vez al espacio público.



A Ramiro de Maeztu le fusilaron los republicanos, en el cementerio de Aravaca, en 1936, en una de aquellas sacas que, al parecer, no caben en la «memoria histórica». Su condición tradicionalista tampoco le granjeó muchas simpatías en el ámbito de Falange Española y, en consecuencia, es uno de los muchos talentos olvidados, casi proscritos, con los que engrandecemos nuestra ignorancia colectiva. Ahora, cuando en uno de sus espasmos acostumbrados los nacionalismos pretendidamente separatistas lucen su brío y dificultan la solución de otros problemas más urgentes, no menos graves, es conveniente acordarse de Maeztu. No solo porque, con monseñor Zacarías de Vizcarra, acuñó la palabra «Hispanidad», sino sobre todo porque conoció de cerca los procesos germinales de esos nacionalismos que hoy nos inquietan y que, sobre su sentido político, conllevan responsabilidad en el retraso de la solución que esperan y merecen los españoles -uno de cada cuatro- que están sin trabajo ni esperanza.

Maeztu tuvo el acierto de entender los separatismos vasco y catalán como un fenómeno urbano, no como un ensoñamiento rural y amorosamente tutelado por las madres, como apuntaban muchos analistas de su tiempo. «No ha nacido el separatismo -escribió en Hora de España- en Urgel o en Azpeitia, sino en Barcelona, ciudad de población heterogénea, y en Bilbao, villa en la que hace más de un siglo se ha olvidado el vascuence». Esa condición urbana del fenómeno niega muchas de las esencias literarias y románticas con las que tratan de disimular sus promotores lo que es, más prosaicamente, la defensa cerrada y xenófoba de la propia riqueza.

En esa pugna entre los separatistas y los partidarios de una España descentralizada, pero unida, aquellos parecen meter más goles que estos. Es natural. La verdad democrática se asienta sobre la debilidad que proporcionan la libertad y las muchas dudas que suelen acompañarla. Los vociferantes del independentismo no tienen incertidumbre alguna, funcionan desde la fanática certeza que es inevitable cuando se siente la posesión de la verdad y se pretende la exclusión de los diferentes, sea cual fuere la diferencia a considerar. El nacionalismo viaja siempre con un aroma fascistoide y un pretexto social. Tan amalgamada confusión entre el fondo y la forma nacionalistas fue la que llevó a un prócer, como Enric Prat de la Riba, a plantear la idea de una raça histórica. A orillas del Mediterráneo no cabe andarse con escrúpulos de ADN y la levedad de la idea permite evaporar el inconveniente antropológico. De ahí que convenga alejarse de los nacionalismos como del espiritismo. No es lo que prefieren nuestras autoridades nacionales, siempre dispuestas a sobredimensionar el problema; pero lo mejor es el desdén.


LA RESPONSABILIDAD SOCIALISTA Y ZAPATERIL EN ESTA CRISIS NACIONAL


MIRÉ los muros de la patria mía... -Y un letrero ponía «Se vende»... ¿No te jode el Quevedo, con los muros de la patria mía?

No es que yo sea Quevedo, pero los muros de la patria mía sí que están ahora que da penita verlos y no en aquellos entonces quevedescos. No se sabe qué es peor: si el desprestigio de la casta política, o la crisis, o el paro, o la deuda, o el problema que los españoles estamos haciendo con Cataluña, donde como ustedes bien saben no existe el menor problema, salvando, claro está, los de Messi. Qué ganas tiene la gente de ver problemas donde no los hay... ¡Cuidado que decir que es un problema que una región pida su independencia «sí o sí» y pregone al mundo que «Catalonia is not Spain»; que en una parte del Reino de España no se cumplan las leyes ni las sentencias de los tribunales; que desde una TV pública le aventen al Rey cuatro tiros; que te multen por rotular tu negocio en español; que tus hijos no pueden aprenderlo en la escuela; o que te agredan por la calle si vas con la bandera nacional y llevas a tu hija con la roja camiseta de la selección! No tenemos remedio: cuidado que decir que Cataluña es un problema, cuando hablando se entiende la gente...

Lo que más me sorprende en los muros de la patria mía es que nadie haya puesto nunca una pintada contra el verdadero organizador del presente caos. La progresía andante repite que están pagando la crisis los que no la provocaron, sufridores de los recortes. Pero nadie dice quién nos llevó al caos. Crece el desprestigio de la clase política, pero en general, sin dar el nombre de quien nos llevó a esto, ni de su partido. Me encuentro a un harto de coles y me dice: «A los funcionarios les rebajan el sueldo, hay reforma laboral, la clase media paga más impuestos, los emigrantes no tienen sanidad... Hasta las televisiones privadas no tienen dinero para retransmitir a la selección española por primera vez en 50 años... Y a la clase política ¿cuando le toca?».

Nunca. Por solidaridad de cuerpo. El corporativismo de la clase política exculpará ahora a Más como exculpó al padre de las niñas de Zapatero. Ay, si hubiera sido un Gobierno de derechas el que nos hubiera llevado a esto... Las turbas de la chusma estarían pidiendo la cabeza del anterior presidente como la piden del actual, que se lo encontró todo hecho y sin un duro. Aquí se ha ido de rositas el anterior presidente del Gobierno, que en cualquier país civilizado estaría ya empapelado, al menos por incapaz y falaz. No he visto en ninguna manifestación que nadie culpe de nada del caos actual al padre de las niñas de Zapatero. 

El otro día, cuando un sindicato no estabulado ni trincón, el CSIF, intentó sacar en Sevilla en una manifestación una pancarta que ponía «Griñán y Valderas nos roban la cartera», los neoverticalistas del pesebre les rompieron la cara a sus portadores. Quien nos roba la cartera, como es sabido, es Rajoy. Y nos la roba porque quiere, un caprichito de este fascista, no porque el padre de las niñas de Zapatero dejara a España así. Repasen la debacle, si no. ¿Quién negó la crisis muchas más veces que San Pedro a Cristo, sin tomar medidas? ¿Quién empezó a coleccionar millones de parados? ¿Quién hocicó ante la criminal ETA y la puso en las instituciones? ¿Quién dijo que la España de Bankia tenía el sistema financiero más sólido del mundo? ¿Quién nos endeudó hasta las cejas derrochando el dinero que no teníamos en el absurdo Plan E? ¿Quién le dio alas al separatismo catalán, sacando adelante su embarrancado Estatuto? Del padre de las niñas de Zapatero, apalancado en el Consejo de Estado, nadie dice nada. Y cuando miro el «Se vende· en los muros de la patria mía, me gustaría decir como en el final de los antiguos triunfales estrenos teatrales: «¡Que salga el autor!» Por lo menos, para darle una catea de cosquis..


CATALUÑA Y LA CORONA. DOS PROBLEMAS PARA ESPAÑA


Cataluña: ¿de qué lado están el Rey y el Príncipe?


Artur Mas, CiU y la burguesía catalana financiera y empresarial han pasado el Rubicón, han desafiado y dañado a España, en plena crisis económica y social, y no tienen mas salida que perder el envite y rectificar o atenerse a las consecuencias. Si eso no es así, muy pronto vamos a tener el mismo problema en el País Vasco e incluso, con el tiempo, en alguna otra Comunidad autónoma. De manera que son ellos, Mas, CiU y su burguesía económica los que han creado el problema, roto las reglas del juego y la legalidad -porque el desafío se ha lanzado desde una institución del Estado que se llama la Generalitat-, los que han creado el problema y los que han de recibir la respuesta que se merecen y que ellos mismos se han buscado causando, dentro y fuera de España, un daño grande y difícil de reparar. Un daño cuyo alcance aún no hemos adivinado por las consecuencias que puede tener para España en nuestra estabilidad política y financiera, e incluso dentro de la UE. Y sería una temeridad mayor y un riesgo desmesurado el aplazar la respuesta hasta después de las elecciones catalanas porque la ola gigante que entonces se desplegará disfrazada de “legitimidad democrática” en favor de la secesión de Cataluña será imposible de frenar.

Parece sorprendente y preocupante que las instituciones y poderes del Estado aún no se hayan dado cuenta de la situación, y anden jugando con el fuego independentista como si de una fugaz bengala se tratara, algo sin importancia que se arreglará con el tiempo. Como si el tiempo fuera parte del problema y no un peligro añadido porque si algo está claro es que la deriva de CiU, Mas y sus financieros y empresarios ya no tiene marcha atrás. Máxime cuando las elecciones catalanas del 25-N -que ya han destruido al PSC como primera víctima española- de su ataque frontal al Estado se están presentando como un plebiscito nacional.

Y resulta emocionante la “soledad” institucional en la que miles de españoles residentes en Cataluña han salido a las calles de Barcelona a defender el buen nombre de España, algo que el Gobierno de Rajoy debió de hacer al día siguiente de la Diada y que el presidente redujo, un mes mas tarde, a una declaración breve en la que calificó el de desafío de Artur Mas al Estado de “gran disparate”, y eso es todo. Y cuando parecía que, por fin, el gobierno renunciaba al ‘bajo perfil’ con la firme declaración de ministro, José Ignacio Wert a favor de “españolizar”, resulta que el Rey don Juan Carlos pudo haber dicho al presidente Rajoy, al término del desfile de la Fiesta Nacional, que no le ha gustado lo de “españolizar” la enseñanza en Cataluña. Así lo han leído de los labios del monarca los expertos en interpretar imágenes, aunque la Casa Real lo ha desmentido. Y para colmo el Príncipe Felipe decía en la recepción del Palacio Real que “Cataluña no es un problema” (sic), y que hay que rebajar las tensiones. Y esto dice don Felipe el mismo día en el que Artur Mas declara en La Vanguardia que piensa hacer, por las buenas o por las malas, un referéndum que Cataluña para preguntar a sus ciudadanos si quiere tener un Estado independiente en el seno de la UE. Y todo esto del Rey y del Príncipe, en pleno desarrollo de la Fiesta Nacional de lo que va quedando de España.

Si todo esto es así, tenemos que preguntar ¿a qué juega la Casa Real y del lado de quién están el Rey y el Príncipe en esta grave crisis de Cataluña y España? Ahora resulta cuando el Gobierno, por boca de la vicepresidenta Saénz de Santamaría afirma que el desafío e independentismo de CiU y Artur Mas está dañando “la estabilidad política y la financiación de España” llega el Príncipe de Asturias y declara que no existe el problema catalán, mientras el Rey se pone del lado de CiU y el PSOE en contra la frase de “españolizar” la enseñanza. Y todo ello el mismo día en el que el diario ABC publica un documento donde el Gobierno de Artur Mas presume haber “catalanizado” la enseñanza en Cataluña.

Pero ¿quién le ha dicho al Príncipe Felipe que no hay problema en Cataluña?, ¿está ciego o sordo? Tenemos la impresión que son la alta burguesía financiera y empresarial catalana -los cómplices de CiU y Artur Mas- los que han ido al palacio de la Zarzuela (y a la Moncloa) a convencer al poder de Madrid de la estrategia del bajo perfil para quitar importancia de la secesión catalana y vender al Rey y al Príncipe el discurso y argumento falso de que ellos luego lo van a arreglar todo, fomentando “el diálogo” y la rendición de España a los pies de Mas, a base de entregarles un “pacto fiscal”.

Estos financieros y empresarios catalanes son los culpables del gran y temerario desafío de CiU y de Artur Mas, y lo único que buscan en Madrid es ganar tiempo para que no estalle la crisis en todo su esplendor antes de las elecciones catalanas del 25-N. Las que se han convertido en un plebiscito con el que Mas logrará una importante legitimación popular, para situarse al mismo nivel del Estado y para negociar de tú a tú la relación del Estado español con el pretendido Estado catalán. Además, estos ‘traidores’ y cómplices de CiU, grandes empresarios y financieros catalanes, traen ese discurso a Madrid para evitar que los españoles entren en una guerra comercial que arruinarían sus bancos y negocios en el resto del territorio español.

Si de algo está sirviendo esta crisis catalana es para clarificar la situación y saber de qué lado están unos y otros, y buena prueba de ello la tenemos en la autodestrucción del PSC-PSOE, que está llevando a los socialistas a una crisis descomunal en toda España. Su declaración en contra la “españolización” de la enseñanza en Cataluña -en línea con el Rey- puede llevar al PSOE, y no solo al PSC hacia su destrucción o a una necesaria refundación.

En cuanto al Rey y al Príncipe que se anden con cuidado porque los españoles no estamos para mas bromas, ni para guiños o paños calientes con el independentismo catalán y mucho menos aún con la identidad y la unidad nacional. Y si alguien en la Zarzuela está pensando una ‘Comonwealth Ibérica’ se van a equivocar.