domingo, 14 de octubre de 2012

PRISA Y EL PAIS, ARRUINADOS ELLOS Y ARRUINANDO ESPAÑA


Cebrián y el Grupo Prisa como trasunto de una España en liquidación por derribo

  
En mayo de 2009, Enric González, uno de los periodistas más solventes de la redacción de El País, intentó publicar una columna en la que aseguraba, textual, “No quiero ponerme en lo peor, pero cualquier día, en cualquier empresa, rebajarán el sueldo de los obreros para financiar la ludopatía bursátil de los amos”. Lo intentó, pero no pudo. La dirección del rotativo no consideró adecuada la frase. No había nombre propio de por medio, pero resultaba evidente que el ludópata de marras no podía ser otro que Juan Luis Cebrián, 68, el periodista metido a tiburón financiero que ya había sellado la suerte del Grupo Prisa al hacerle contraer una deuda de más de 5.000 millones de euros. El año pasado, este jugador de fortuna se embolsó 13 millones de euros (más que cualquier empresario del Ibex-35) entre sueldo, bonus y extraordinarios varios, mientras su empresa perdía 450. Esta semana, tras haber materializado EREs en los distintos negocios del grupo, el célebre Janly anunció que El País, que hasta ahora había permanecido ajeno a los ajustes, despedirá a 138 -más 21 prejubilaciones- de sus 440 periodistas, además de rebajar el sueldo un 15% al resto. El académico ha justificado tan dolorosa medida asegurando que “no podemos seguir viviendo tan bien”. 

Imposible desligar la crisis del primer grupo de comunicación, educación y entretenimiento en lengua española de la gran crisis de España como nación, crisis terminal que ahora mismo mantiene con respiración asistida desde la Corona a la última de sus instituciones. En este sentido, el Grupo Prisa es un botón de muestra más del terremoto que sacude España y los pilares que la conforman, y que afecta incluso a su integridad territorial. Tanto el país como el grupo editorial se enfrentan a un tan llamativo como dramático final de etapa, un fin de fiesta al que durante años nuestras elites quisieron dar largas bailando alegremente en la popa del Titanic, pero que ha terminado por hacerse presente dibujando un futuro plagado de incógnitas. 

Es casi una obviedad decir que aquellos que en el futuro pretendan estudiar los avatares del sistema político surgido en España tras la muerte de Franco deberán seguir puntillosos la historia del Grupo Prisa, porque, dos gotas de agua, ambos son calcos que, en sus virtudes, escasas, y en sus defectos, cuantiosos, se retroalimentan hasta componer la imagen siamesa de las caras de una misma moneda. Imposible desligar la singularidad del Grupo y de su fundador, Jesús Polanco, de la esencia misma de la Transición española. Miembro en su juventud del Frente de Juventudes, Polanco hermanó de forma natural con aquellas Cortes de camisa azul que, en glorioso harakiri, fueron capaces de saltar de la dictadura a la democracia sin solución de continuidad. Lo extraordinario de aquel hombre de ademanes rudos, poco cultivado aunque dotado de una gran inteligencia natural, y apasionado del dinero, es que iba a darse cuenta muy pronto de que aquella democracia sin demócratas, aquella tropa fiel seguidora de la “servidumbre voluntaria” sobre la que teorizó Etienne de la Boétie, en cuya cúspide se instaló un Rey ungido por el dedo de Franco, iba a convertirse en lo que, casi 40 años después, lamentablemente es: una democracia meramente formal carcomida por una corrupción galopante, con una Justicia domesticada por el poder político, unos medios de comunicación al servicio de los negocios del editor de turno y de sus amigos, y un horizonte donde todo está en almoneda, empezando por las propias fronteras de España tal como se han conocido en los últimos siglos.

Muy pocos de los que inicialmente le acompañaron en la aventura de Prisa fueron capaces de intuir que aquel español regordete y bajito iba a convertirse en el tipo más influyente del país, un verdadero poder fáctico catapultado por los ancestrales miedos de nuestra inexistente sociedad civil, miedos genuflexos renovados cada día ante el altar del cañón Bertha –“Este va a ser mi cañón Bertha”- que durante décadas ha sido El País. He ahí el gran secreto de Polanco y de su sucesor, Cebrián: haber utilizado el diario como arma disuasoria capaz de infundir miedo –particularmente entre la elite política y la oligarquía empresarial y financiera- a una sociedad acollonada por el franquismo, siempre alejada de las pautas de comportamiento que distinguen a toda sociedad abierta.

Típico ejemplo de empresario franquista

Hombre con pocos escrúpulos morales (“el que se me enfrente que se vaya de España”), Jesús Polanco fue el adelantado de unas élites  políticas y empresariales, que a la muerte del dictador se apresuraron a hacer de la libertad un negocio. Él, como tantos otros representantes del capitalismo castizo madrileño, no hizo nunca un business siguiendo las reglas de un mercado abierto y en libre competencia. En este sentido, Polanco fue el prototipo de empresario franquista, típico ejemplar de economía intervenida donde negocios y licencias dependen del favor del Poder político, sean populares [Rato y Gallardón fueron sus eternos aspirantes a la presidencia del Gobierno] o socialistas los inquilinos de Moncloa. Lo explicó él mismo un día –junio de 1992- en su finca de Valdemorillo, ante una taza de porcelana inglesa de humeante café:

-Estoy negociando la compra del paquete que me falta para hacerme con el 100% de la SER, y Solchaga se está poniendo muy pesadito con el precio. Ya veréis como con unos cuantos editoriales entra en razón.

Naturalmente entró. Hay quien sostiene que el ocaso de nuestro Ciudadano Kane y su Grupo, que presumía de tener a su servicio “más abogados que periodistas”, comenzó a perfilarse, como dice el protagonista de Los Buddenbrook de Thoman Mann (“sé que con frecuencia los indicios del encumbramiento aparecen cuando en realidad todo camina ya hacia el ocaso”) en el momento de su mayor gloria. Porque nuestro tycoon no fue nunca un editor vocacional, sino un especulador dispuesto a hacer negocios colaterales mediante el uso y abuso del poder disuasorio de sus medios (pecado, por otro lado, muy común en los media españoles). La potencia y relevancia de su grupo editorial, que ha contado siempre con algunos de los mejores periodistas españoles, no ha servido para cicatrizar viejas heridas históricas y hacer de España un país más amable y habitable, sino, al contario, para reabrirlas hasta la náusea a cuenta del insufrible sectarismo impuesto por la marca Cebrián.

El factótum de Prisa, en efecto, ha sido siempre un convencido de que en esta democracia sin demócratas el pavor a las negritas es un tipo de interés que cotiza muy alto en la bolsa de valores del miedo a la libertad. Con El País convertido a menudo –y en contra de la opinión de sus periodistas más solventes- en un simple periódico de partido, soy de los que opinan que, pudiendo haberse convertido en un elemento decisivo de progreso y concordia, el grupo Prisa ha hecho mucho daño a España. Entendámonos: a esa nación liberal que durante un tiempo pareció haber superado la dramática fractura entre las “dos Españas”; a ese país abierto reñido con la corrupción y regido por el principio de la igualdad de todos ante la Ley; a la separación de poderes; a la radical delimitación entre lo público y lo privado, y a tantas cosas más. Una línea editorial coherente del Grupo, por ejemplo, hubiera sido suficiente para impedir, o hacer más difícil, la deriva de España hacia la balcanización a plazo fijo, algo que el zoquete de Zapatero aceleró en grado sumo. Muerto el fundador, Cebrián prefirió seguir medrando a la sombra del inmenso poder de intimidación acumulado, convencido tal vez de que los negocios del Grupo seguirían yendo viento en popa con siete o diecisiete paísitos sobre la piel de toro.

La fortuna de Cebrián sobre la desgracia de los Polanco

Tras los rasgos descritos, cuyo relato pormenorizado daría para varios volúmenes, parece claro que el Grupo Prisa tenía que ir a morir en la ribera de la gran crisis de España, en el mismo momento y en idéntica circunstancia, porque llevaba en su seno la misma semilla de destrucción que esta democracia sin demócratas nuestra. De dar la puntilla al hace unos años aparentemente inexpugnable Imperio Polanco se ha encargado ese Cebrián que el 21 de julio de 2007, tras el fallecimiento del fundador, reclamaba a su hijo Ignacio “lealtad a la alianza de sangre en torno al propósito fundacional de El País que habíamos sellado [Jesús Polanco y él mismo] entre nosotros”. La “lealtad” de Cebrián consistió en arrinconar a los herederos del fundador y hacerles perder la mayor parte de su fortuna. Él, por contra, se ha hecho rico. Como buena parte de los responsables de la ruina de España, Cebrián se ha convertido en millonario a costa de hundir su empresa, no obstante lo cual sigue, “impasible el ademán” que decía el viejo himno falangista, impartiendo doctrina desde el púlpito de El País.

La historia del fiasco es de sobra conocida. La identificación, auténtica mimetización, entre la historia del Grupo y la burbuja económica española alcanzó tales cotas que Prisa, bajo la mano experta de ese gran gestor, fue capaz de endeudarse, como tantas de nuestras empresas, en más de 5.000 millones de euros, suma de todo punto imposible de devolver. Un ejemplo de libro de mala gestión. En cuanto se cerraron los mercados financieros para España, la suerte del Grupo estaba echada. Sabedor de que la solución pasaba por el desguace del conglomerado y su venta por piezas, el nuevo presidente ejecutivo dio en buscar un “fondo buitre” (el hedge fund Liberty que preside un tal Nicolas Berggruen) dispuesto a completar la tarea, a cambio de suculentas comisiones personales. Con la gran banca –sin olvidar Telefónica- acreedora convertida en accionista del antaño “diario independiente de la mañana”, los paganos de la fiesta, como no podía ser de otro modo, han sido los trabajadores del grupo. De la parte más sucia del negocio se ha hecho cargo Fernando Abril-Martorell, elevado por Cebrián a la condición de consejero delegado, vulgo capataz de este no menos vulgar corte de cabezas. Triste sino el del hijo de aquel gran padre.


sábado, 13 de octubre de 2012

MÁS TRAMPAS DE MAS, AHORA CON LA PREGUNTA DEL REFERÉNDUM SECESIONISTA


"¿Desea que Cataluña sea un nuevo Estado de la UE?". Ésa es la pregunta que Artur Mas quiere plantear a los ciudadanos catalanes en el referéndum independentista que se ha comprometido a convocar a lo largo de la próxima legislatura. El presidente de la Generalitat lo anunció ayer en una entrevista concedida a La Vanguardia, en la que aseguró que esa consulta popular "será lo último que haga". Pero la pregunta esconde una trampa. Porque Mas vincula claramente la secesión de Cataluña a su ingreso en la Unión Europea como miembro de pleno derecho.

La pregunta, según diversos catedráticos de Derecho Constitucional debería ser similar a ésta: "¿Desea que Cataluña sea un país independiente?". O a esta otra: "¿Desea que Cataluña se separe de España y constituya un Estado propio?". En cambio, la que Mas anunció ayer olvida de forma deliberada dos cuestiones esenciales: que Cataluña sólo será miembro de la UE si rompe primero con España, y que la entrada de un eventual Estado catalán en el club europeo no se produciría, ni mucho menos, de forma automática.

La primera de esas premisas –primero separarse de España, luego entrar en la UE- puede parecer una obviedad, pero Mas soslaya en su pregunta esa condición indispensable y da por hecho que un sí mayoritario en el referéndum abriría a Cataluña las puertas de Europa de par en par. Es decir, el presidente de la Generalitat utiliza la UE como señuelo, obviando que la adhesión de un nuevo Estado debe ser aprobada por unanimidad de los 27 socios comunitarios, y España ya ha anunciado que vetará la incorporación de Cataluña.

Una sentencia histórica

Los constitucionalistas consultados remiten al histórico dictamen emitido en 1998 por la Corte Suprema de Canadá, que fijó las condiciones para el referéndum de independencia de la región francófona de Quebec. El núcleo de esa sentencia, que ha sentado jurisprudencia en el Derecho Internacional, se resume en el principio pregunta clara, mayoría clara. De esta forma, el alto tribunal canadiense advertía al Ejecutivo de Quebec que no toleraría en el futuro una pregunta tan enrevesada como la planteada en la consulta secesionista celebrada tres años antes, que se resolvió con una ajustadísima victoria -tan sólo 1,1 puntos de diferencia- de los partidarios de la unión con Canadá.

La pregunta formulada entonces a los quebequeses fue: "¿Acepta que Quebec se convierta en un Estado soberano después de ofrecer formalmente a Canadá una nueva asociación política y económica en el ámbito del proyecto de ley sobre el futuro de Quebec y del acuerdo firmado el 12 de junio de 1995?". La Corte Suprema canadiense también advertía en aquella sentencia que la mayoría a favor del sí o del no debía ser inequívoca, es decir, que no aceptaría una victoria exigua ni de los separatistas ni de los unionistas. Y que tanto el contenido de la pregunta como el techo de votos a alcanzar deberían ser pactados por los Ejecutivos de Otawa y Quebec en una negociación política.

Las fuentes consultadas sostienen que, en una eventual negociación entre los Ejecutivos de Madrid y Barcelona para fijar los términos de un referéndum, el Gobierno central rechazaría una pregunta como la anunciada ayer por Mas. Y consideran que, en el hipotético caso de que Madrid autorizara la consulta, la pregunta se ajustaría al principio establecido por la Corte Suprema canadiense o al requisito que el Reino Unido acaba de imponer a Escocia para que esta región celebre en 2014 un referéndum de independencia: una sola pregunta, clara y basada en la regla yes or no vote.

El Gobierno escocés que preside el independentista Alex Salmon pretendía incluir una respuesta múltiple en la papeleta de votación, de forma que los ciudadanos, además de apoyar o rechazar la secesión de Escocia del Reino Unido, pudieran optar también por la permanencia en Gran Bretaña pero con una ampliación sustancial de las competencias actualmente transferidas a Edimburgo. En este último caso, Londres sólo tendría la última palabra en materia de defensa, relaciones exteriores y política monetaria. Salmond y el primer ministro británico, David Cameron, anunciarán públicamente este lunes el acuerdo alcanzado esta misma semana, que permitirá rebajar hasta los 16 años la edad para participar en el referéndum, como reclamaba aquél.


MUY TARDE, DEMASIADO TARDE PARA CATALUÑA Y ESPAÑA


Ayer fue la primera vez que se convocaba a los catalanes partidarios de la unidad de España. Desde la recuperación de la democracia nunca antes se había organizado una manifestación no partidista, de simple y llano apoyo a España, y las únicas reuniones de los 12 de octubre eran las de 300 o 400 nostálgicos del general Franco que se reunían en cualquier jardín de Montjuïc.
Si España pierde este partido no será porque no haya españolistas en Cataluña, ni porque no disponga de intelectuales catalanes de prestigio dispuestos a defenderla. Si España pierde será por dejación, por no comparecencia. Hace sólo cinco años, los independentistas no pasaban del 25%. Si hoy son mayoría y podría ser que ganaran un referendo secesionista es porque han hecho un inmenso trabajo de concienciación y de propaganda. Han creado todo tipo de organizaciones y de plataformas, han ido conquistando casi todos los espacios públicos, y muchos independentistas se han ido estratégicamente situando en las estructuras de los principales partidos políticos. Han creado consignas y lemas, algunos muy eficaces como el España nos roba, hasta el punto de que una amplia mayoría de catalanes piensa realmente que seremos más ricos si nos independizamos de España.
Paralelamente, CiU ha ido comprando afinidades en los medios de comunicación más relevantes. En los públicos, es decir, políticos, controlándolos directamente; en los privados, adiestrándolos con toda clase de subvenciones, públicas y encubiertas, hasta llegar a crear estampas tan extraordinarias como que el editor del periódico más independentista del momento es un Grande de España: Javier Godó, conde de Godó y maulet. Lo que puede llegar a hacer el dinero con la aristocracia arruinada.
Los del otro lado, en cambio, no han hecho nada. Tenían la fuerza, tenían la mayoría, tenían el aparato del Estado y no han hecho nada. Dieciocho de los 20 empresarios más importantes de Cataluña no sólo no son independentistas, sino que creen que la independencia podría perjudicarles. Ni el PP ni Ciutadans se han acercado a ellos para tratar de movilizarles, o de buscar su complicidad, o su patrocinio para campañas con las que rebatir los argumentos o los eslóganes del independentismo.
Si España pierde será por no haberse presentado. El independentismo empezó a ganar cuando dejó de quejarse de los árbitros y se puso a trabajar. Cada bando tiene sus razones y España no está perdiendo porque sus razones sean peores, sino porque no ha trabajado. Los judíos se cansaron de tener razón en Auschwitz, pero hasta que se tomaron en serio la construcción de su Estado no se aseguraron el no volver a ser exterminados. Hay mil excusas para cada derrota y sólo ganamos cuando trabajamos.
Ayer fue la primera manifestación españolista en Cataluña desde la restauración democrática. Hubo gente, pero mucha menos que en la Diada. No puede ni compararse. Hubo euforia y ganas, pero también la sensación de que se llegaba tarde, muy tarde, demasiado tarde. Además, a las 12.30 horas, media hora más tarde de la hora a la que había sido convocado el acto, el cielo de Barcelona se abrió y derramó toda su agua sobre los manifestantes. Muchos se refugiaron en la estación del metro de la plaza y tomaron los trenes para marcharse. A medias con la sensación del deber cumplido y a medias con la decepción de ver que Dios, como sus líderes políticos, también les había abandonado.
SALVADOR SOSTRES en EL MUNDO, 13 de octubre de 2012



viernes, 12 de octubre de 2012

"LA VÍCTIMA CATALANA ARTUR MAS" PIDE QUE NO SE COMPREN PRODUCTOS FABRICADOS EN EL RESTO DE ESPAÑA.


Informa Libertad Digital de que CiU ultima en estos días la campaña y los ejes fundamentales del programa electoral. En ellos estará la mención de un Estado propio dentro de la Unión Europea, "estructuras de Estado", el referéndum, por supuesto, y también se incluirá un argumentario para tratar de convencer de que Cataluña genera suficientes recursos como para sobrevivir por sí sola como cualquier otro Estado europeo.

Quizás tratando de demostrar esa supuesta autosuficiencia, el presidente catalán, Artur Mas, llamó el pasado fin de semana a "apreciar" los productos "de casa" y a pensar "qué hay y quién hay" detrás de cada compra, antes de decidir libremente. En un momento en que muchos empresarios catalanes no ocultan su preocupación por las consecuencias en los consumidores del resto de España de las proclamas independentistas, Mas sugirió unas pautas de consumo que perjudicarían directamente a los productos españoles y que recuerdan al Compreu, No compreu que difundió hace unos años el organismo Omnium Cultural, de la órbita de la Generalidad y subvencionada por ella

Poniendo como ejemplo la empresa lechera "cien por cien catalana" que estaba visitando, Mas dijo que si esta mentalidad se va introduciendo", los agricultores autóctonos obtendrán mejores precios, al igual que los ganaderos, mientras que sus familias se podrán plantear seguir en el ámbito rural y se creará "riqueza para todo el territorio". Es necesario, dijo, "una visión un poco más integral de los intereses del país".

Tras estas valoraciones, Mas se refirió al peligro de una reacción idéntica, pero en España. Curiosamente, Mas lo descartó de plano: en su opinión, informa Efe, no tendría mucho sentido en el mundo actual y en una Europa integrada y sin aranceles.

Es decir, fomenta que no se compren productos fabricados o producidos en el resto de España, pero confía en que no pasará ala inversa. Y si pasa, ya saben, los pobres catalanes estarán siendo agredidos por los fascistas españoles. El mismo cuento de siempre por parte de los separatistas onanistas catalanes.



LA CAMPAÑA POR LA INDEPENDENCIA DE CATALUÑA FAVORECE A LA COMUNIDAD DE MADRID


Artículo publicado en el diario El Mundo, 11 de octubre de 2012

La Comunidad de Madrid aprovecha sus fortalezas frente a Cataluña para reactivar la atracción de inversores. El nuevo consejero de Hacienda de Madrid, Enrique Ossorio, convocó a una treintena de representantes de entidades financieras españolas y extranjeras y remarcó que «el Gobierno autonómico apuesta por la creación de un marco de estabilidad y confianza que fomente la inversión y facilite la actividad emprendedora, mediante la rebaja de impuestos, cuando ello sea posible, y la eliminación de trabas burocráticas que obstaculicen la puesta en marcha de un negocio». Así se expresó según un comunicado oficial del Ejecutivo regional, que hizo pública la reunión para marcar diferencias con otras comunidades que están reclamando el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) por falta de acceso a los inversores.

Ossorio eludió presentar Madrid como la antítesis de Cataluña, pero sí hizo énfasis en la estabilidad política de la autonomía madrileña y en la política liberal y reformista del Ejecutivo regional en contraste con otras comunidades. Facilitó, además, unas cifras apabullantes sobre la capacidad de Madrid para atraer inversiones. Según sus datos, basados en los de la Secretaría de Estado de Comercio de España, Madrid copó en el primer semestre del año el 76% de las inversiones extranjeras en el Estado. Le sigue Cataluña con apenas un 12%, pese a que la comunidad de Artur Mas tiene más peso en el PIB español que la de Ignacio González. Fuentes de la Consejería regional de Hacienda señalan que este porcentaje no es excepcional y que la comunidad ha recibido la mayor parte de las inversiones a lo largo de los últimos años (ver gráfico adjunto). Estas cifras no recogen aún la inversión de Eurovegas, que optó el pasado verano por Madrid frente a Cataluña.

Pese a los ajustes, el nuevo consejero presentó la región como el pulmón del mercado español. «La Comunidad de Madrid, que ocupa tan sólo el 1,6% del territorio nacional y acoge al 13% de la población española es, sin embargo, capaz de generar casi el 20% del PIB nacional, lo que la convierte en la primera economía española», resaltó el consejero regional en un comunicado oficial. Ossorio señaló que «el crecimiento de Madrid en el año 2011, en términos reales, fue del 1,4%, situándonos un punto por encima de la media nacional, manteniendo crecimiento interanual positivo».


jueves, 11 de octubre de 2012

ARTUR MAS CONVOCA LA GUERRA COMERCIAL CON ESPAÑA



Da la impresión que el presidente catalán (en funciones) y líder de CiU, Artur Mas, ha saltado sin paracaídas sobre territorio español y pretende batir el récord de velocidad en caída libre, antes que el audaz piloto austríaco Felix Baumgartner, que acaba de aplazar su intentona por motivos climáticos. Lo especial de estos saltos es que una vez en el espacio no puedes volverte atrás, y en esa más que peligrosa posición política y personal se encuentra ahora Mas por no haber calculado los riesgos y consecuencias de su desafío. Forzando la ruta hacia la independencia de Cataluña, al margen de la ley, y en plena crisis económica y financiera nacional. Y todo ello, para aprovechar la debilidad española y también para huir de su incapacidad para gestionar la crisis catalana, echando la culpa a España con el cuento falso del déficit fiscal catalán, y el argumento falaz desde de que España le “roba” a Cataluña sus recursos fiscales (ayer acaba de pedir Mas otros 400 millones de euros al Estado, además de los 5.000 solicitados).

El falso déficit fiscal catalán que debería de haber desmontado con datos el Gobierno de Rajoy -que siempre llega tarde a todas las citas, como al rescate, “la ayuda”, dice balbuceante Soraya en la Moncloa-, o puede que incluso el propio empresariado y los banqueros de Cataluña que son los que saben las cifras reales de todo ello y los que ahora temen una gran guerra comercial entre Cataluña y resto de España, con dimensiones muy superiores a la guerra del cava de 2005, aquella que convocó Carod Rovira, que puede quedar convertida en una broma si la comparamos con esta que acaba de convocar Mas desde la presidencia de la Generalitat.

Para empezar es falso lo del déficit fiscal, porque una gran parte de los ingresos fiscales de Cataluña provienen del resto de España a través de los ingresos, IVA y servicios de empresas y entidades financieras catalanas que actúan en España fuera del territorio de Cataluña. A todo ello hay que añadir los ingresos fiscales que en Cataluña aportan los catalanes españolistas que son contrarios a la independencia y están por la solidaridad interregional. Y luego y para seguir hay que hablar del global de la relación económica de Cataluña con España que muy favorable para los catalanes, y ahí se incluyen la balanza comercial, de servicios, bancos, turismo, seguridad social, infraestructuras y aportaciones del Estado. Algo que los primeros empresarios catalanes deberían explicar a Mas y a sus ciudadanos, antes que sea demasiado tarde para todos, y en especial para ellos y las instituciones y empresas que regentan.

Sobre todo, porque la noticia de que el desafío independentista de Mas está causando o puede causar estragos en la credibilidad y la financiación de España, y el argumento oficial catalán de que la “recaudación fiscal” catalana se tiene que quedar “en casa” va a provocar una enorme respuesta según la cual los ahorradores y los consumidores españoles también actuaran para que se queden “en su casa”, es decir en España, y no en Cataluña, todo su dinero, sus ahorros, sus inversiones y sus compras de productos y servicios.

Máxime una vez que se sabe que la Generalitat, y las entidades financieras y empresas de Cataluña utilizan el dinero que reciben de España para financiar la secesión y dañar nuestra economía, dejando a los españoles por tontos, cornudos y apaleados.

Eso ya pasa con la enseñanza catalana y la marginación obscena de la lengua castellana en Cataluña en la enseñanza y también en las instituciones, todo ello pagado con el dinero público, algo que el ministro Wert anuncia que va a cambiar. Pero lo de financiar la independencia de Cataluña con dinero de España eso si que no va a prosperar. Eso es lo que pensó lograr Artur Mas antes de saltar al vacío en caída libre, convencido que nadie lo iba a sospechar.


ESTADO AUTONÓMICO Y ESTADO FEDERAL, SEMEJANZAS Y DIFERENCIAS


Ahora que los separatistas de España piden la separación, y que los torpes socialistas  españoles proponen un estado federal como solución, basta echar un ojo a este artículo del catedrático Jorge de Esteban, en el periódico El Mundo, para ver que nuestros socialistas no saben ni de lo que hablan, porque el federalismo real recortaría esta libertina autonomía asimétrica de la que gozan catalanes y vascos actualmente.
El federalismo no solo no es una solución, sino que no sería aceptado por los separatistas catalanes y vascos. Para los segundos probablemente sólo valga la independencia. Para los primeros, sólo valdrá un nuevo formato de relación, el planteado en el Estatuto, en el que España se convertía poco menos que en un Protectorado dirigido por Cataluña.

El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha declarado, ante la crisis institucional en que España está inmersa, y motivado asimismo por la indecisión «identitaria» que afecta al PSC, que es partidario de ir avanzando hacia un modelo federal de nuestro Estado. Es más: añadió que, si hubiese el consenso adecuado para ello, estaría dispuesto incluso a reformar la Constitución.
Ahora bien, su propuesta no es válida, como la ha planteado, porque parece ignorar que el Estado de las Autonomías, es un tipo sui generis de Estado Federal. En consecuencia, no se puede adoptar lo que ya existe. Supongo, por tanto, que lo que ha debido querer expresar es que nuestro Estado actual ya no es válido, porque la situación caótica que atraviesa España exige ineludiblemente afrontar cuanto antes su necesaria reforma. En tal sentido, conviene tener las ideas claras, para no confundir las cosas. 
En primer lugar, no existe un modelo único de Estado federal. En el mundo hay cerca de 30 Estados federales, entre los casi 200 Estados representados en la ONU. Es necesario aclarar que los Estados federales pueden nacer de dos formas diferentes. Unos, como Estados Unidos, que fue quien inventó la fórmula, surgieron por asociación de Estados o entidades preestatales ya existentes. Y otros se crearon por disociación de un Estado unitario, que se divide, sin separarse, en diversas partes. El Estado federal nace bien para unir lo fragmentado (EEUU, Canadá, Suiza), bien para desanudar lo que está demasiado unido (Argentina, México, Brasil o Bélgica). Ni por su origen, ni por su desarrollo, ni por su funcionamiento, existe un modelo único de Estado federal. 
Claro está, que, a pesar de todo, dicha categoría posee unos rasgos propios, que son los que permiten hablar de este concepto de Estado. Por tanto, podemos afirmar que esos caracteres derivan fundamentalmente de la idea de una dualidad, que impregna toda su naturaleza. Se parte así de dos ámbitos de poder: el propio del Estado global, y el de cada uno de los miembros que lo componen. En definitiva, se trata de descentralizar el poder territorialmente hablando, lo que implica igualmente que en cada uno de los tres poderes clásicos del Estado se puede ver también esa dualidad típica de todos los Estados federales
  • Dualidad en el Poder Ejecutivo, puesto que hay un Gobierno común para todos y el propio de cada uno de los Estados miembros. 
  • Dualidad en el Poder Legislativo, porque existe un Parlamento federal y un Parlamento en cada una de las partes que integran el Estado. 
  • Dualidad también en el Poder Judicial, donde un Tribunal Supremo es el órgano judicial máximo de la Federación, y unos Tribunales propios de cada miembro del Estado federal. 

De las tres dualidades, la que caracteriza con más fuerza al Estado federal es la que se refiere a la dualidad del Poder Legislativo. Ciertamente, se reconoce tanto la existencia de un Parlamento para toda la Federación, como la de cada uno de los Parlamentos de los Estados miembros. Lo cual significa que tiene que haber un reparto de competencias entre el primero y los segundos, partiendo de la idea de que las competencias cedidas no tienen por qué ser homogéneas para todos los Estados miembros, aunque siempre se evita que no sean asimétricas, ya que aquí se encuentra el meollo del funcionamiento igualitario de los Estados federales. De ahí que se exijan dos condiciones para la mejor eficacia en su actividad: 
  • que el reparto de competencias se halle claramente establecido en la Constitución federal y 
  • que los derechos fundamentales sean iguales en todo el territorio federal.

Por lo demás, los Estados miembros deben disponer de su propia Constitución, que se dan por sí mismos, sin intervención del Estado global. Sin embargo, deben redactarse sin contradecir la Constitución federal, porque es en esta en dónde únicamente se haya reconocida la soberanía nacional. De ahí se desprende, la llamada «cláusula de la supremacía federal», que consiste en que, en caso de conflicto entre una norma federal y otra de un Parlamento de un Estado miembro, debe prevalecer siempre la primera
Hay otros dos rasgos comunes en prácticamente todos los Estados federales
  • En primer lugar, los Estados miembros participan en el Gobierno común a través, aunque no sea la única vía, de una Segunda Cámara o Senado. Y, por otra parte, también intervienen en la reforma de la Constitución federal
  • Por último, tanto el Estado global como los Estados miembros poseen respectivamente una capacidad tributaria directa para recaudar impuestos y para financiar los gastos de sus competencias respectivas.

La cuestión que se plantea entonces, ante la sugerencia de Rubalcaba, consiste en aclarar si nuestro Estado de las Autonomías posee esos rasgos enunciados. Podemos afirmar que aun perteneciendo al género de los países descentralizados, el Estado actual español es parcialmente federal. Es posible ver en él la mayor parte de los rasgos señalados, pero existen otros que lo desvirtúan, que lo alejan del esquema dibujado, y que últimamente lo convierten en una caricatura de Estado federal. 
  1. En primer lugar, a diferencia de los Estados federales, no se especifica en la Constitución cuáles son las partes que lo componen, reconociendo únicamente un principio dispositivo que permite a las diferentes regiones convertirse en comunidades autónomas. 
  2. En segundo lugar, las competencias de cada comunidad autónoma no se regulan en una Constitución inacabada, sino en los diferentes Estatutos
  3. En tercero, no guarda una simetría de todas las partes que lo componen, incluso es la propia Constitución la que diferencia a unas comunidades autónomas, como, por ejemplo, Navarra y el País Vasco, que gozan de privilegios fiscales. 
  4. En cuarto, podemos hablar también de una asimetría sobrevenida, puesto que la existencia de partidos nacionalistas ha comportado, en las comunidades autónomas en que son mayoritarios, que hayan conseguido mayores competencias que las demás. Esta peculiaridad es la que ha llevado a la máxima asimetría que existe en nuestro Estado de las Autonomías, esto es, la causada por la aprobación del Estatuto de Cataluña, que a pesar de su rebaja, primero en las Cortes y, después, insuficientemente, en el Tribunal Constitucional, ha dado lugar a un Estado adosado al Estado español
  5. En quinto lugar, el Senado no cumple con las funciones propias de los Estados federales, por lo que es absolutamente inoperante. 
  6. Y, por último, las comunidades autónomas no han tenido pudor en incrementar cargos y entes que han hecho insoportable los gastos del Estado, en una época en que la situación económica se degrada. Así, han transformado la dualidad típica de los Estados federales en la duplicidad de órganos y funciones de un Estado derrochador.

Por consiguiente, aunque haya algún autor que sostiene que el Estado español es realmente federal, salvo en su nombre, creo que no es así, porque para que fuese un Estado federal pleno, y no parcialmente, como lo es ahora, es indispensable la reforma de la Constitución para suprimir esas anomalías y adelgazar el Estado de las Autonomías. El problema que se plantearía es si ese Estado federal clásico lo podrían admitir los nacionalistas vascos y catalanes, no siendo asimétrico, como ellos desean, lo cual es difícil sin una lealtad constitucional. 
La propuesta de Rubalcaba no la comparte el PP, quien absurdamente no desea ninguna reforma constitucional, mientras que los nacionalistas catalanes hablan de autodeterminación o de imitar a Puerto Rico, en una espiral de paranoia colectiva
En consecuencia, España se seguirá deslizando por un desfiladero que conduce al abismo, pues no hay futuro sin reformar lo antes posible la Constitución. En definitiva, ante la que se nos viene encima, que cada palo aguante su vela.

Jorge de Esteban es catedrático de Derecho Constitucional y presidente del Consejo Editorial de EL MUNDO.


EL CORREDOR CENTRAL DE TRANSPORTE, TREINTA AÑOS ESPERANDO QUE SE CUBRA ESTA NECESIDAD


Desde 1975 ya sabían nuestros políticos que los separatistas acabarían proponiendo la separación de Cataluña y Euskadi de España, estrangulando las dos salidas terrestres desde España hacia Europa. Casi cuarenta años negándose a invertir en el corredor central, cediendo a las presiones de catalanes y vascos, treinta años sin trabajar en la Unión Europea para conseguir este objetivo, abandonando los intereses nacionales en beneficio de los intereses localistas y egoístas de dos partes de España. Y ahora, probablemente sólo para dar un toque de atención a los catalanes por la presión separatista, parece que PP y PSOE se deciden a impulsar este proyecto imprescindible para el futuro de la economía española. Aunque quizás sea demasiado tarde.

"Los dos grandes partidos del arco parlamentario español, que a su vez suponen en el Parlamento Europeo casi el 90% de la representación española, coinciden en defender los intereses legítimos de España". Así de contundente se ha presentado en Bruselas el acuerdo alcanzado entre PP y PSOE para pedir la inclusión en la red básica de comunicaciones de la Unión Europea el llamado corredor central por el Pirineo. Es un cambio radical en los planes para la conexión de España con el resto de la UE y de inversiones en grandes infraestructuras de transportes, hasta ahora y por decisión del anterior Gobierno, sólo previstas por Irún (País Vasco) y La Junquera (Cataluña).

La iniciativa conjunta de los eurodiputados del Partido Popular y del PSOE en Bruselas, inédito pacto con rasgos de política de Estado (el transporte de mercancías y viajeros entre España y la UE) entre los dos grandes partidos, ha provocado las protestas inmediatas de los nacionalistas catalanes. Los europarlamentarios de CiU también están volcados en la capital comunitaria en la 'venta' de sus planes independentistas pero daban por hecho, igual que los del PNV, que las grandes inversiones en infraestructuras de ferrocarril y carreteras hasta 2030, tanto en Francia como en España, se iban a concentrar en beneficio del territorio que consideran propio y que se proponen separar del resto de España: Cataluña y el País Vasco.

Las 16 enmiendas conjuntas de populares y socialistas para recuperar el proyecto de la travesía central por el Pirineo (Huesca-Zaragoza) para la red básica de la UE, también llamada "corredor 16", fueron presentadas por los eurodiputados Luis de Grandes (PP) e Inés Ayala (PSOE), portavoces en la comisión de Transportes. "Representa una visión de Estado con todas aquellas infraestructuras de interés general", según dijeron en fuentes del Grupo Popular, que consideran compatible la iniciativa con la apuesta consolidada por el Corredor Mediterráneo, que es el único que quieren los nacionalistas catalanes.

En las enmiendas, de carácter técnico, PP y PSOE confirman su apoyo a ese eje mediterráneo y también al atlántico, pero matizan: "Falta la Travesía Central, antes incluida en la lista de Proyectos Prioritarios de la Comisión. Este proyecto, un proyecto de Estado, es incluido en nuestras enmiendas de manera muy clara. Creemos que la Comisión debe recuperar este trayecto como pieza fundamental de las comunicaciones entre la Península Ibérica y Francia". Luis de Grandes insiste en que la gran novedad para recuperar la apuesta por ese eje central por el Pirineo es que "a Francia le vuelve a interesar". Se trata del viejo proyecto de unir ambos países por el trayecto más directo.

PP y PSOE, además de concentrar el 90% de los eurodiputados españoles en Bruselas, forman parte de los dos grupos mayoritarios en la Eurocámara y de las 'familias' políticas que gobiernan en la práctica totalidad de los países de la UE: populares y socialistas. Los nacionalistas catalanes y vascos están dispersos en grupos menores, sin peso alguno en los trámites parlamentarios y menos influencia aún en los Ejecutivos. Desde el Gobierno autonómico de Mas, su portavoz, Francesc Homs, ha protestado por la recuperación del proyecto de travesía por el Pirineo Central, plan que considera discriminatorio para los intereses de la Generalitat por 'distraer' esfuerzos hacia otros territorios.

En el PSC tampoco ha gustado el acuerdo del PSOE con el PP y la eurodiputada María Badía ya ha dicho que votará en contra de la iniciativa de su propio grupo porque considera prioritarios los intereses de Cataluña. En el Grupo Popular europeo, por contra, están orgullosos de su iniciativa que defenderán, de la mano del PSOE, en la última semana de noviembre en el trámite de las comisiones de Transportes y de Industria del Parlamento Europeo. La votación final en pleno está prevista, en principio, para finales de enero.


LOS NACIONALISTAS PUJOL SE HAN HECHOS MUY RICOS EN AMÉRICA, MUY RÁPIDO.


Lo que siempre fue un secreto a voces es ya una verdad absoluta en Cataluña. La familia del ex presidente Pujol se ha hecho muy rica muy rápido en la España Autonómica, y no ha podido ocultarlo más. Las imágenes difundidas el pasado verano del ex presidente y su esposa inaugurando junto a su familia un inmenso y carísimo hotel en México propiedad de su hijo Jordi Pujol Ferrusola se extendieron por Cataluña como la pólvora, dejando a su paso un reguero de indignación e incredulidad. Si algo une hoy a nacionalistas y no nacionalistas en Cataluña es el rechazo creciente a la figura del ex presidente, manchada por el patrimonio de su familia en el extranjero. A Pujol hoy muchos nacionalistas lo consideran un traidor, un oportunista que, envuelto en la señera, miró para otro lado y permitió a sus familiares enriquecerse mientras Cataluña perdía competitividad, prestigio e inversión extranjera.

La esposa e hijos del expresidente son viejos conocidos de la Inspección de Hacienda en Cataluña. Marta Ferrusola y su hija hicieron tremenda butxaca a través de su empresa Hidroplant, la cual plantó en su día la mayor parte de los parques públicos dependientes de los ayuntamientos controlados por CiU. A Josep Pujol Ferrusola, Hacienda le reclamó en 2004 mas de 18 millones de euros como tributos adeudados tras la venta a Indra de su consultora Europraxis –contratista de la Generalidad que encabezaba su propio padre-. Por su parte, Oriol Pujol Ferrusola está siendo investigado por Hacienda por el caso Campeón desde 2011. Con semejante palmarés, no es de extrañar que esta familia muestre tanto interés en reclamar una "Hacienda propia" para Cataluña controlada desde la Generalidad.

Enric O., simpatizante de la plataforma nacionalista Ómnium Cultural y experto en el mundo árabe, nos cuenta: "Al igual que Ben Ali, Gadafi y Mubarak, Jordi Pujol toleró que su esposa e hijos amasasen una fortuna desde su proximidad al poder. Lo malo es que esta práctica se extiende, como en el caso de los líderes africanos, no solo a la familia, sino también a su entorno inmediato. Macia Alavedra y Luis Penafreta, dos santones del ex presidente y grandes budas del pujolismo, pasaron en 2009 por la cárcel acusados de asociación ilícita, blanqueo de capitales y de tráfico de influencias por cobrar comisiones ilegales. Salieron tras pagar un millón de euros de fianza". Y continúa asegurando que "es hora de que Cataluña tenga su propia primavera árabe y se rebele contra la cleptocracia que parece que nos gobierna".

Parapetado tras sus gafas de pasta, prosigue: "Desde CiU nos hicieron creer que éramos la Holanda del sur de Europa, cuando en lo que a comportamiento del poder se refiere, estábamos más cerca del África más corrupta. De hecho Jordi Pujol Jr., propietario entre otros de un Lamborghini, comparte con el hijo de Teodoro Obiang su pasión por los bólidos". Para acabar, nos dice que "les hemos perdido el respeto por completo. Marta Ferrusola, por sus prósperos negocios, está más cerca de Imelda Marcos que de patriotas como Martha Washington o Eleanor Roosevelt. Con este panorama en casa, ¿que autoridad moral tiene su marido para reclamar la independencia de Catalunya?". Y sentencia: "Creímos que Pujol era un padre de la patria, un George Washington, pero ha resultado ser un simple José Bono algo mas instruido".

Montserrat M., nacionalista declarada, nos cuenta: "Tengo 55 años y estuve en la plaza de Sant Jaume el día que Tarradellas salió al balcón, soy catalanista hasta el tuétano. Pero cuando vi las imágenes de Pujol y su familia bronceados y sonrientes inaugurando su hotel de lujo en México como si fuesen unos multimillonarios de Miami, el mismo día en que releí la noticia de la muerte de una señora en Tossa de Mar tras pasar por cuatro hospitales desabastecidos por los recortes de CiU, se me heló la sangre. ¿Por quién nos han tomado todos estos años? Al principio no quería creerlo, pero como catalana y nacionalista me sentí estafada".

Desde una cafetería de cristal y acero inoxidable del centro de Barcelona, apunta que ha llegado a la conclusión de que "mientras al escuchar Els Segadors, muchos oíamos el himno histórico de Cataluña, la familia Pujol y su entorno sólo oían el sonido de una caja registradora". Y prosigue: "No han tenido ni la decencia de invertir aquí ese dineral, lo han metido en México y la Argentina (Jordi Pujol Ferrusola es el mayor socio del Puerto de Rosario). ¿A esto lo llaman "fer país"? En estas manos pretenden que dejemos el destino de una Cataluña independiente?" Como se puede ver, la decepción con el expresidente es máxima.


lunes, 8 de octubre de 2012

MÁS MENTIRAS SOBRE EL DÉFICIT FISCAL DE CATALUÑA


Artículo en El País de Ángel de la Fuente, miembro del Instituto de Análisis Económico (CSIC), sobre el déficit fiscal de Cataluña.

Una de las afirmaciones más repetidas por la prensa catalana en estos tiempos de efervescencia independentista es que el expolio fiscal que sufre Cataluña no tiene parangón en ningún lugar del mundo. Como muestra, valga un botón. En un artículo reciente en La Vanguardia, mi buen amigo Germà Bel equiparaba a los territorios con déficits fiscales similares al catalán con los cisnes negros: no es imposible que se encuentre alguno, pero desde luego se trataría de un fenómeno muy raro.

El artículo del profesor Bel reavivó en mí una perplejidad recurrente. No termino de entender la facilidad con la que gente por lo demás muy sensata sostiene o acepta afirmaciones tan improbables como esta sin ofrecer o exigir evidencia medianamente consistente de que las cosas son como se dice. El fervor patriótico tiene efectos curiosos sobre las reglas de la lógica, que quedan en suspenso siempre que se trata de defender la causa.

La tesis del expolio sin parangón resulta en principio poco plausible porque el sistema fiscal español no difiere de los existentes en otros países de una forma que haga presagiar un especial maltrato a nuestras regiones más ricas. Si excluimos a los territorios forales, es cierto que tenemos un sistema de financiación regional más igualitario que el de Estados Unidos, pero no muy distinto en términos de sus resultados del australiano o el alemán, o de la situación imperante en Estados centralizados como Francia. También es cierto que nuestra inversión pública ha sido más redistributiva de lo razonable durante décadas, pero no somos el único país que tiene este problema y, en cualquier caso, el impacto de la inversión sobre el grado de progresividad del conjunto del gasto estatal es limitado debido a su reducido peso (un 7,6% en 2009).

Por otra parte, y excluyendo una vez más a Estados Unidos, España presenta un nivel de gasto social comparativamente reducido, lo que tiende a limitar la redistribución de la renta entre individuos y, por tanto, entre territorios. Teniendo en cuenta todo esto, cabe esperar que los déficits fiscales de las regiones ricas españolas (excluyendo a las forales) sean mayores que los de territorios similares en Estados Unidos y posiblemente en otros países anglosajones, pero no que los de sus homólogas en la Europa continental —incluyendo ciertamente a Alemania, donde, por mucho que se repita lo contrario, no existe límite legal alguno al tamaño de los déficits fiscales regionales.

Por lo dicho hasta el momento, la carga de la prueba debería recaer sobre el que afirma la excepcionalidad del saldo fiscal catalán, y no sobre el que la cuestiona. Y, sin embargo, es al revés: es al acusado a quien se le exigen pruebas de su inocencia. Esto no tendría importancia si contásemos con buenos datos, pero no es el caso. No existen —o al menos yo no he encontrado— datos homogéneos que permitan comparar el saldo fiscal de Cataluña con el de territorios similares en Francia, Alemania o Suecia.

Lo que sí existe son datos norteamericanos directamente comparables con las estimaciones del saldo fiscal catalán que ha elaborado la Generalitat (por el método del flujo monetario y corrigiendo por el déficit presupuestario central). La Tax Foundation ofrece (hasta 2005) una estimación del reparto territorial de los impuestos y gastos federales, así como de la tasa de retorno de cada Estado, definida como el gasto federal que vuelve al mismo por cada dólar de impuestos federales soportados.

El gráfico muestra que la tasa de retorno decrece con la renta relativa y tiende a situarse por encima de la unidad en los Estados pobres y por debajo de ella en los ricos. Como el lector puede apreciar, el punto rojo que representa a Cataluña (en 2009) encaja perfectamente en el patrón que dibujan el grueso de los Estados americanos (en 2005). Con una renta per capita relativa al promedio nacional similar a la de Nueva York (NY) o Nueva Jersey (NJ), la tasa de retorno catalana (0,73) se sitúa a mitad de camino entre las de estos dos Estados (0,64 y 0,81). Es cierto que el déficit fiscal catalán (un 8,5% del PIB) es mayor que el de cualquier Estado norteamericano, pero tampoco tanto: Nueva Jersey se queda solo un punto por debajo. Además, conviene recordar que estamos hablando de un país en el que básicamente no hay sanidad pública y donde la educación se financia con un impuesto sobre la propiedad a nivel de municipio o incluso de barrio.

La principal razón por la que los déficits fiscales de los Estados ricos de EE UU son inferiores al de Cataluña tiene que ver con el tamaño relativo de las Administraciones de ambos países, que a su vez refleja el grado de desarrollo del Estado de bienestar en los mismos. Una corrección aproximada por este efecto consiste en recalcular los saldos fiscales tras suponer: 1. Que el peso del gasto federal aumenta hasta el nivel observado en España, pasando del 17,9% al 30,6% del PIB. 2. Que los impuestos adicionales necesarios para financiar este gasto se reparten de la misma forma que los tributos ya existentes. Y 3. Que el gasto adicional se distribuye en proporción a la población de cada Estado. Con estas hipótesis, la corrección por tamaño haría que el déficit de Nueva York se acercase mucho al catalán (pasando del 3,5% al 6% del PIB), mientras que el de Nueva Jersey se situaría holgadamente por encima del mismo (alcanzando el 11,7% del PIB).

Los cálculos precedentes han de interpretarse con precaución. Si a los estadounidenses les diese de repente por construir un Estado de bienestar europeo, es imposible prever cómo sus costes se repartirían territorialmente. Pero el ejercicio nos ofrece una referencia muy útil: la de un hipotético Estado con un sector público de proporciones europeas, un sistema de financiación territorial no especialmente igualitario y una estructura impositiva idéntica a la americana. Si en este contexto el déficit fiscal catalán no llama especialmente la atención, resulta difícil pensar que pudiera hacerlo con datos reales de los países de nuestro entorno más inmediato.

Así pues, el análisis del caso estadounidense sugiere una conclusión muy distinta de la que los nacionalistas catalanes nos presentan como una verdad revelada: que en el caso de las regiones ricas de los países avanzados, los saldos fiscales negativos del tamaño del catalán seguramente están más cerca de la regla que de la excepción. Con toda probabilidad, el déficit fiscal catalán no es un cisne negro, sino un bicho mucho más fácil de encontrar: un vulgar pollo del montón.

Ángel de la Fuente es miembro del Instituto de Análisis Económico (CSIC).

Para un análisis más detallado, véase http://ideas.repec.org/p/aub/autbar/914.12.html

viernes, 5 de octubre de 2012

LA HISTORIA NAZI DE HUGO BOSS

Extractos del libro de Jesús Hernández «100 Historias secretas de la Segunda Guerra Mundial»

Hugo Boss fue el sastre que confeccionaba los uniformes de las tropas nazis, además de crear una popular marca de ropa, el fundador de esta firma fue un reconocido miembro del partido nazi que usó a esclavos judíos en sus fábricas.

La conocida firma de ropa «Hugo Boss» es sinónimo de calidad, elegancia y, sobre todo, alta costura. Sin embargo, su fundador, Hugo Ferdinand Boss, era conocido en la Segunda Guerra Mundial por algo bien distinto: fabricar los trajes para las tropas nazis dirigidas por Hitler y usar a prisioneros judíos como mano de obra. Y es que, este costurero alemán fue durante años el sastre del Tercer Reich

La historia de Hugo Boss comienza en 1923, año en que el modista fundó un pequeño taller de sastrería en Metzingen, un pueblo al sur de Stuttgart. Allí, como afirma el historiador y periodista Jesús Hernández en su libro «100 Historias secretas de la Segunda Guerra Mundial», «el sastre se dio cuenta de que el negocio era vestir a las tropas hitlerianas».

Corría el año 1931 y Alemania vivía asolada por las duras condiciones que le habían impuesto los aliados por ser la nación que, de forma «oficial», había iniciado la Primera Guerra Mundial. Concretamente, este país se veía ahora en la ruina ya que estaba obligado a pagar grandes impuestos al bando vencedor (denominados como «reparaciones de guerra»). Esto, unido a la gran crisis económica de 1929, había dejado a Alemania en el ostracismo.

En esa época, un joven Adolf Hitler había tomado ya las riendas del Partido Nazi y su discurso comenzaba a convencer a muchos alemanes. Y, al parecer, uno a los que persuadió fue Hugo Boss. «En abril de 1931, cuando aún Hitler no había llegado al poder, Boss, que entonces tenía 46 años, decidió alistarse en el Partido Nazi. Su número de afiliado sería el 508.889».

En 1933, dos años después de comenzar su aventura textil, y tras pasar multitud de calamidades económicas, Hugo Boss ya había decidido que su futuro sería proporcionar la indumentaria a las «Waffen SS» (un cuerpo de elite creado por Hitler para su protección, entre otras funciones), las SA (una organización paramilitar del partido nacionalsocialista), y las Juventudes Hitlerianas. Hugo Boss se afilió al Partido Nazi en 1931.
 
Ese mismo año, las ventas comenzaron a incrementarse, y Hugo Boss incluyó un anuncio en un diario local afirmando lo siguiente: «Uniformes de las SS, las SA y las HJ. Ropa de trabajo, de deporte y de lluvia. La hacemos nosotros mismos, con calidad buena y reconocida y a buenos precios. Boss. Ropa mecánica y de trabajo, en Metzingen. Firma homologada por las SA y las SS. Uniformes con la licencia del Reich». Su futuro acababa de quedar sellado.

Desde ese momento los pedidos del ínfimo taller se multiplicaron. «Años más tarde, en 1935, Boss decidió abandonar la fabricación de ropa civil y dedicarse exclusivamente a la confección de uniformes. Seguramente, a Boss no le pasó desapercibido el dato de que entre miembros de las SS, SA y Juventudes Hitlerianas sumaban un total de tres millones y medio de uniformes, y que alguien debía de fabricarlos».

Hugo Boss acertó de lleno: «La diversidad del vestuario del Tercer Reich debía ser atendida. Por ejemplo, el vestuario tipo del militar alemán podía tener hasta ocho uniformes distintos: el de campaña, el de servicio o diario, el de guardia, el de parada, el de presentación, el de paseo, el de trabajo, el deportivo y el de sociedad, este último solo para los oficiales».
 
El negocio progresa

Los pedidos llegaron a cientos hasta Metzingen, lo que provocó que Boss se planteara comprar en 1939 una fábrica de telas para ahorrar costes en el proceso de creación de las prendas. El mercado era sin duda favorable para la marca. Ese año sucedió además un hecho que convertiría a Hugo Boss en una de las marcas con más beneficios en Alemania: la invasión de Polonia por parte de las tropas nazis el 1 de septiembre de 1939. La maquinaria militar de Hitler se puso en marcha y alguien tenía que proporcionar la vestimenta a todos aquellos soldados que recorrerían medio mundo. El elegido, como no podía ser de otra forma, fue aquel sastre que trabajaba en Metzingen. 

La guerra amplió el mercado del sastre.

Además, la guerra amplió el mercado del modista, que ahora recibía multitud de nuevos pedidos, algunos incluso de la Wehrmacht (el grueso de las fuerzas de tierra, mar y aire del ejército alemán). «En el taller de Metzingen llegaron también pedidos de la Sección de Vestuario (Bekleidung) y del Estado Mayor (Stab), perteneciente a la Oficina de Asuntos Generales del Ejército (Allgemeines Heeresamt)».

Boss era en ese momento un empresario acaudalado cuyo producto era conocido en toda Alemania. «El pequeño taller de Metzingen se convertía así en la segunda compañía textil más importante de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial».

La guerra y la escasez de materiales

Aunque la guerra significó el aumento de los pedidos para Boss, le provocó también una serie de problemas. El primero de ellos tuvo que ver con la disminución de la entrada de productos a través del comercio, lo que provocó la escasez de materias primas para confeccionar los trajes. A esta dificultad se unió además el recorte en el presupuesto destinado a los uniformes que hizo el Gobierno Alemán, ya que necesitaba el dinero para la investigación armamentística. Sin embargo, Boss ideó una solución sencilla. «Si en los años treinta los uniformes de las SS, la SA, las HJ y la Wehrmacht estaban fabricados con una mezcla de fibras y lana, durante la guerra la lana reciclada pasaría a ser el elemento básico de los uniformes».

A su vez, los alemanes discurrieron otras formas de conseguir materias primas, requisárselas a sus enemigos. «Las necesidades de vestuario del Ejército alemán nunca se pudieron cubrir completamente debido a la escasez de materias primas. Por tanto, las tropas germanas se vieron forzadas a requisar toneladas de ropa en los países ocupados».

Otro problema que se le planteó a Boss fue la falta de trabajadores. Sin embargo, en su ayuda acudieron de nuevo las tropas de Hitler: «Hugo Boss no dudó en utilizar mano de obra de trabajadores esclavos procedentes de los países ocupados, sobre todo mujeres polacas. Entre 1940 y 1941, trabajaron treinta prisioneros franceses. Además las SS facilitaron a Boss la incorporación de una veintena de trabajadores polacos procedentes de campos de concentración».

La empresa tras la contienda

Después de la guerra, aproximadamente en 1945, las cosas cambiarían radicalmente para Hugo Boss, que pasó de ser un empresario reconocido a ser acusado por el nuevo Gobierno de colaboracionista con el nazismo. «Hugo Boss fue declarado por las autoridades aliadas ‘beneficiario’ del régimen nazi y su empresa fue calificada de ‘importante’ en el entramado económico del régimen de Hitler, dos condiciones que comportaron que Boss perdiera el derecho al voto y una multa de 80.000 marcos».

En 1953, la empresa se pasó a la ropa juvenil
 
A pesar de la gran cuantía de la multa, en un principio el dinero no era un problema para el sastre. «Este importe lo pagó con el dinero obtenido gracias a la venta de grandes cantidades de seda de la que utilizaba para confeccionar paracaídas que Boss había comprado en el mercado negro durante la contienda». Después de ser multado, Hugo Boss decidió cambiar los trajes militares que confeccionaba por uniformes de trabajo. «A la vez, presentó un recurso ante los tribunales de justicia para limpiar su nombre. Sin embargo, Hugo Boss nunca obtuvo el perdón del Gobierno de la nueva República Federal de Alemania. Murió en 1948».

De uniformes nazis a ropa juvenil

Tras la reconversión de la empresa, los descendientes de Hugo, Siegfried Boss y Eugen Holly, decidieron cambiar radicalmente el negocio y buscar una nueva dimensión para sus futuras colecciones de ropa. «Orientaron el negocio hacia ‘los triunfadores y los jóvenes hombres de negocios’, según reza la publicidad de la marca del año 1953».

Finalmente, 20 años después la empresa creció sustancialmente y, en la actualidad, se ha convertido en una marca que es sinónimo de elegancia y es usada por todo tipo de personajes famosos. «Hugo Boss se lanzó a patrocinar acontecimientos deportivos y culturales de todo tipo, consiguiendo transmitir una dinámica imagen de modernidad. En 1985 cotizó en Bolsa, hasta que en 1991, el imperio italiano de la moda Marzotto adquirió el 50,4% de las acciones».

SESENTA AÑOS DESPUÉS LA EMPRESA RECONOCER SU COLABORACIONISMO

La casa alemana Hugo Boss ha reconocido que su fundador Hugo Ferdinand Boss apoyó a Adolf Hitler durante la Segunda Guerra Mundial para intentar salvaguardar su empresa. El libro «Hugo boss, 1924-45» del historiador Roman Köster, docente de la Universidad de Historia Militar de Munich, que ha sido autorizado por la firma de ropa, revela que el jefe de la marca de ropa no sólo fue un ferviente nazi sino que durante la Segunda Guerra Mundial mantuvo esclavizados en su fábrica de Metzingen, en el estado de Baden-Wurttemberg a 180 prisioneros de guerra.

Sesenta años después, la compañía ha publicado un comunicado en su página web pidiendo perdón y señalando su «más profundo pesar hacia aquellos que sufrieron daños durante sus trabajos forzados en la empresa de Hugo Ferdinand Boss bajo el régimen nacionalsocialista».

El profesor Koester señala que los documentos investigados demuestran que el fundador de Hugo Boss era un nazi convencido: «No sólo apoyó el partido ya que obtuvo diversos contratos para la produccción de uniformes militares, sino que estaba totalmente integrado en el movimiento político». El historiador afirma que la ideología del Tercer Reich fue «asimilada profundamente por el propietario de la empresa tanto que las condiciones de trabajo de los propios trabajadores fueron muy trágicas».

miércoles, 3 de octubre de 2012

MÁS MENTIRAS CATALANISTAS



Los independentistas catalanes han obligado al Congreso de los Diputados a dedicar parte de su tiempo a debatir sobre una iniciativa que pedía la derogación de los Decretos de Nueva Planta de Cataluña, de 1715, y la proclamación de la soberanía de su Comunidad Autónoma. 

ERC pretendía que el Congreso reconociera "que Cataluña fue independiente hasta 1714, momento en que perdió su soberanía a causa de una invasión ilegítima por parte de las tropas castellanas y francesas".

La proposición fue rechazada con los votos de PP, PSOE y UPyD. Los nacionalistas de CiU y el PNV se unieron alborozados a la iniciativa de ERC, sin matices. Mientras que IU apoyó el punto que reconocía al “pueblo de Cataluña” como depositario de una soberanía nacional. 

El diputado del PP Pedro Ramón Gómez de la Serna, portavoz de la Comisión Constitucional, dio una lección de historia al autor de la iniciativa, el portavoz de ERC, Alfred Bosch, quien se quedó, literalmente, sin habla según fue escuchando los argumentos de su adversario, al que solo acertó a dirigir una mirada de esas que si pudieran, fulminaban. 

Este es el resumen del repaso histórico que Gómez de la Serna dio a Bosch en el Congreso: 

1. Piden algo insólito. Que se derogue lo que no está vigente (los Decretos de Nueva Planta de 1715). "Es como si yo, que soy diputado por Segovia, pido la derogación del Fuero de Sepúlveda". 

2. Su propuesta llega con 300 años de retraso. Es una tomadura de pelo a la Cámara. 

3. Hablan de una supuesta soberanía de Cataluña suprimida por Felipe V. No mientan más a la gente. Cataluña nunca fue soberana, han construido ustedes un relato falso, han engañado a los catalanes. 

4. Cataluña jamás existió como nación o como Estado, entre otras cosas porque en 1700 el concepto político de nación todavía no había sido alumbrado. 

5. En 1700, Cataluña era un Principado, sí, un territorio, sí, con instituciones propias, sí, pero integrado en la Corona de Aragón y, por lo tanto, en España 

6. Las Cortes no representaban al pueblo de Cataluña, eran Cortes estamentales y, por lo tanto, representaban a los tres estamentos, pero no al pueblo. 

7. Tampoco existía una opinión pública catalana, entre otras cosas porque la opinión pública en todo el mundo surge a finales del siglo XVIII. 

8. En cuanto a la Nueva Planta, un historiador poco sospechoso y solvente como Vicens Vives decía que fue un desescombro que obligó a los catalanes a mirar hacia el porvenir. Ferrán Soldevilla dice que gracias a la Nueva Planta comenzó el resurgimiento económico de una Cataluña agotada y deprimida. 

9. Aquello no fue una guerra de secesión, fue una guerra de sucesión. 

10. El mayor apoyo del candidato de la Casa de Austria fue el Almirante de Castilla, no fue un catalán. 

11. Cuando Felipe V se casa en la catedral de Barcelona se produce una eclosión de panegíricos de poetas catalanes como Joan Bac o Ramon Costa a favor del Rey. 

12. Hacen ustedes afirmaciones absolutamente insostenibles como que Felipe V incorpora Cataluña mediante el derecho de conquista. 

13. Barcelona inicialmente se decantó a favor del candidato francés y solo en 1705, después de un intento en 1704, una escuadra de un ejército portugués, británico y austriaco, después de lanzar seis mil bombas sobre la ciudad, tomó Barcelona. 

14. Lo que había en Cataluña no era un sentimiento antiespañol sino un sentimiento antifrancés, y por eso su héroe nacional, Rafael Casanovas, dijo aquello que ustedes no quieren escuchar: “Por nosotros y por la nación española peleamos”. 

15. Lo que querían los catalanes era movilizar a toda España contra el candidato francés, es decir, querían liderar España. 

16. Han hablado de la legislación que fue derogada por los decretos de Nueva Planta. Estos decretos acabaron, por ejemplo, con las jurisdicciones patrimoniales y la única instancia en las condena de muerte, y prohibieron la legislación anterior que permitía que multitudes armadas persiguieran, dieran caza y mataran a los delincuentes. 

17. Hablan del derecho de autodeterminación. Otra mentira. Cataluña nunca fue soberana, tampoco ahora lo es, no es sujeto de derecho internacional, no es sujeto de poder constituyente, no tiene poder constituyente. 

18. Y luego vienen con el manido asunto del expolio de Cataluña. No son los territorios los que tributan, son las personas. Hay otros territorios de España que tributan más que Cataluña y no hacen sus planteamientos. Por la misma razón de expolio, Gerona podría denunciar el expolio del resto de los catalanes, porque es la provincia que más contribuye a la Hacienda catalana.




lunes, 1 de octubre de 2012

EL PSOE Y SU ALIANZA ANTINATURA CON LOS NACIONALISTAS ¿DE VERDAD QUE HABRÁ CRISIS?


JOSÉ MARÍA CARRASCAL en ABC

EL mayor problema, hoy, de España no es Cataluña. Es el PSOE. Nuestro partido más antiguo personifica la izquierda española, englobando desde la ancha clase trabajadora a la intelectual, exigua en número pero amplia en influencia, más todos los descontentos, abundantes en nuestro país. Tras el paréntesis del franquismo, Felipe González le inyectó hormonas juveniles, gobernando hasta que los españoles aprendimos que la izquierda puede ser tan corrupta como la derecha, para aprender luego bajo Zapatero que puede ser incluso más ignorante. En tiempos normales hubiera sido un mero contratiempo. En medio de la mayor crisis desde la del 29, que ni siquiera supieron ver, fue una catástrofe. Hoy, el PSOE navega a la deriva sin otro viento que los errores que pueda cometer Rajoy, ni otro plan que las antiguallas en su armario. No es sólo el socialismo español el que está en esa situación. El hundimiento del «socialismo real», o comunismo, trataron de remontarlo con la «Tercera Vía», especie de socialismo descafeinado con infusiones de mercado. Pero la crisis, creada por un exceso de mercado, les ha cortado esa vía. Y, encima, su rapto por el nacionalismo en España ha significado su descabello.

Si había algo contrario al socialismo era el nacionalismo. El socialismo nació internacionalista («¡Proletarios de todo el mundo, uníos!»), y se hizo en torno a las Internacionales, creadas por Marx en 1864, con las que colaboró estrechamente el PSOE a través de Anselmo Lorenzo, que informaba detalladamente a Pablo Iglesias, hasta que Stalin las convirtió en Kominform, liquidando a buena parte de los líderes socialistas que se había refugiado en Moscú.

Pero ni siquiera ese fue el mayor error del PSOE. Lo ha sido su alianza con los nacionalismos excluyentes, burgueses, independentistas y más o menos xenófobos españoles. Pura traición a las esencias de su partido. La alianza de gobierno del PSV y del PSC -respaldados por su cúpula madrileña- con el PNV y ER ha dado alas a ambos nacionalismos, con el resultado que estamos viendo. Artur Mas no es una casualidad. Es la meta inevitable de una «larga marcha hacia el Estado identitario» en Cataluña y País Vasco, alcanzada gracias al apoyo suicida del PSOE y, todo hay que decirlo, de la política a corto plazo del PP en diversas ocasiones. Pero que quienes más han alentado ese nacionalismo han sido los socialistas no hay duda. Que lo siguen haciendo lo demuestra su incapacidad de votar contra la propuesta independentista de Mas. Tratan de cubrir sus vergüenzas con la hoja de parra del federalismo. Incluso si fuera factible -lo ensayó la Primera República con el resultado de que Cartagena se separó de Murcia-, no lo aceptarían los nacionalistas, que exigen un «federalismo asimétrico», con privilegios. Pero el PSOE ni siquiera defiende ya la igualdad. Eso no es estar en crisis. Eso es estar en la UVI.

Pero todo lo anterior ¿nos lleva a una crisis del PSOE? No creo, perro no come perro, los votos socialistas en Cataluña son imprescindibles para gobernar España, y lo saben, así que nada pasará en el seno del PSOE, tres manoletinas y tres pases de pecho y el toro a los toriles, y aquí no pasará nada.