sábado, 25 de enero de 2014

FRANCISCO PIZARRO EL CONQUISTADOR


En los años en los que todavía no se conocían todos los recovecos del planeta eran pocos los que se atrevían a adentrarse en las desconocidas e inexploradas selvas del llamado Nuevo Mundo. Sin embargo, entre ellos se encontraba Francisco Pizarro, un español que, mediante espada y morrión, dirigió varias partidas de exploración a Perú y llegó a vencer, junto a otros 200 españoles, a un ejército de casi 40.000 incas.

Y es que el siglo XVI fue uno de los más prolíficos para la Corona, que mediante Pizarro tomó posesión de una gran parte del oeste de América del Sur. No obstante, esta tarea se realizó gracias al sacrificio de cientos de españoles que, con la promesa de un futuro mejor, se adentraron en inhóspitos e inexplorados territorios sabiendo de antemano que en cualquier momento les podía llegar la muerte.

Aunque a día de hoy todavía no se conoce la fecha exacta en la que nació Francisco Pizarro, se ha establecido la posibilidad de que fuera entre 1476 y 1478. Sin embargo, lo que sí se sabe a ciencia cierta es que el lugar en el que su madre dio a luz fue el pueblo de Trujillo, en el corazón de Extremadura. A su vez, existe consenso en relación a sus progenitores. Concretamente, fue hijo bastardo de don Gonzalo Pizarro (héroe de guerra que luchó a las órdenes de Gonzalo Fernández de Córdoba, el «Gran Capitán») y Francisca González.

Desde pequeño, Francisco nunca se destacó por su interés en la cultura, algo que sin duda ayudó a su padre a tomar la decisión de obligarle a cuidar cerdos. Sin embargo, y según cuenta la leyenda, a los pocos años los animales a su cuidado contrajeron una grave enfermedad y Francisco, por temor a ser culpado de ello, huyó a Sevilla con tan sólo 15 años. Desde allí iniciaría su vida militar, pues decidió embarcarse rumbo a Italia para luchar en los Tercios.

Pizarro comenzaría su andanza por las tierras del Nuevo Mundo con 24 años. Al parecer, viajó a América, como muchos, seducido por las aventuras y la posibilidad de ganar dinero. Tras su llegada participó como soldado en varias expediciones sabiendo de antemano que, debido a que era un hijo bastardo y carecía de cultura, le sería muy difícil ascender.

Eran años difíciles en los que los españoles trataban, a costa de multitud de vidas, de asentarse en el territorio luchando contra los naturales del lugar: los indígenas. «Los indios eran exóticos. Andaban desnudos, dormían en casuchas de madera y dormían en hamacas. Eran lampiños, de menor estatura que los españoles, pero bien proporcionados (…) En cuanto a las mujeres, iban descubiertas de medio cuerpo hacia arriba (…) Las vírgenes dejaban ver su cuerpo enteramente desnudo», determina el escritor y graduado en Derecho Roberto Barletta Villarán en su libro «Breve historia de Francisco Pizarro».

Todo cambió radicalmente para Pizarro durante una de las expediciones que dirigió el conquistador Alonso de Ojeda con la intención de tomar el golfo de Urabá (ubicado cerca de Panamá). El cometido, que en principio no parecía dificultoso, se complicó cuando los nativos locales, armados con arcos y flechas untadas en veneno, asediaron el emplazamiento español levantado en el territorio: el fuerte de San Sebastián.

Su primer mando militar sucedió pues parecía inmune a las plagas

Tras rudos combates en los que los españoles perdieron multitud de hombres, todo terminó de complicarse cuando Ojeda recibió un disparo en su pierna y tuvo que ser evacuado en un buque. En ese momento fue cuando Pizarro, un militar anónimo para todos hasta el momento, recibió, casi por obligación, su primer mando a los 32 años de edad. «Al despedirse de sus hombres, Alonso de Ojeda (…) dejó a cargo al soldado barbudo (…). Su nombre lo conocía bien. A sus dotes por él conocidas se sumaba que era uno de sus mejores soldados y que (…) parecía inmune a las plagas que asolaban a su hueste. No dudó en dejarlo al mando ascendiéndolo a capitán y nombrándolo jefe de la expedición en su ausencia», destaca el autor.

Antes de partir, Ojeda ordenó a Pizarro resistir durante 50 días en el fuerte con los escasos soldados de los que disponía. A su vez, determinó que, si pasado ese período no recibía refuerzos, tenía potestad para huir junto a sus hombres en dos bergantines que dejaba a su disposición. El español no lo dudó y se aprestó a defender el lugar durante ese largo tiempo.

Una épica y mortal defensa

Como era de esperar, los casi dos meses siguientes fueron un calvario pues, a los combates con los indios, se sumó la escasez de alimentos. Tal fue la desesperación de los soldados que se vieron obligados a matar y comerse a sus caballos, algo inimaginable en aquella época. Para colmo, según pasaba los días, la posibilidad de recibir refuerzos se reducía.

Finalmente, una vez que pasaron los 50 días y nadie había acudido en su ayuda, Pizarro decidió que era hora de partir. Sin embargo, se le planteó una nueva dificultad: los dos buques amarrados no tenían capacidad para transportar a los 70 soldados que habían sobrevivido. Por ello, se vio obligado a tomar una difícil decisión.

«Pizarro optó entonces por esperar a que el hambre, la enfermedad y los indios redujeran a sus efectivos. Cuando sucedió, los soldados destruyeron el fortín y se amontonaron en los dos bergantines. Hacía seis largos meses que habían llegado a San Sebastián», explica por su parte el profesor de Civilización Hispanoamericana Colonial Bernard Lavallé en su texto «Francisco Pizarro y la conquista del imperio inca».

A partir de ese momento su tenacidad le valió la reputación de hombre valeroso y regio. De hecho, pronto llegó a convertirse en alcalde de Panamá, un territorio que se convirtió en la punta de lanza para la conquista española de Perú.

En 1522 Pizarro decidió que era hora de partir hacia tierras inexploradas

Sin embargo, parece que Panamá terminó haciéndosele pequeña, pues en 1522 Pizarro decidió que era hora de partir hacia tierras inexploradas. Por ello, a la edad de 32 años decidió asociarse con otros dos buscadores de aventuras y poner rumbo hacia Perú, lugar sobre el que circulaban todo tipo de historias relacionadas con riquezas que esperaban ser capturadas por el primer conquistador que las encontrara.

«La palabra Perú (Pirú o Perú) provenía, parece ser, de Birú, nombre de un cacique rico en oro y en perlas que, según los indios, vivía por allá, en el sur, y de quien los españoles habían escuchado hablar durante sus primeras exploraciones sobre la costa del Pacífico», sentencia Lavallé en su libro.

Las promesas de riqueza cautivaron así al barbudo conquistador español, que organizó en 1524 una primera expedición formada por dos desvencijados barcos, 110 hombres, 4 caballos e, incluso, un perro de guerra. No obstante, y a pesar del dinero invertido, esta primera aventura no tuvo demasiado éxito. A pesar de todo, Pizarro no se dio por vencido, y tan sólo dos años después planeó un nuevo viaje en el que, con unos recursos similares, partió de nuevo en busca de Perú.

Aunque este éxodo comenzó de una forma algo más prolífica que el anterior, pues consiguieron capturar una barcaza mercante india cargada con todo tipo de perlas preciosas, no terminó de forma agradable. Concretamente, las dificultades llegaron después de que la columna española se adentrara en la jungla, donde los soldados, hambrientos, sedientos y carcomidos por las enfermedades, tuvieron que hacer frente también a algunos grupos de indígenas.

Tal fue la situación de los soldados, que, cuando llegaron a una isla segura, muchos decidieron que ya habían pasado suficientes calamidades como para seguir adelante. De hecho, la mayoría plantearon que erahora de izar el ancla y volver a territorio español.

En ese momento, Pizarro lanzó un discurso de gran emotividad intentando convencer a sus hombres de que aguantaran un poco más, pues las riquezas se encontraban al alcance de la mano. «Desenvainando su espada, habría trazado una línea sobre la arena y propuesto pasarla a aquellos que, en vez de la oscuridad y de las miserias seguras de Panamá, ¡prefirieran el oro y la gloria de Perú!. (…) Según la tradición, trece hombres atravesaron la línea trazada por su jefe. La historia de la Conquista los conoce bajo el nombre de los Trece de la Fama», determina el escritor.

Parece que la decisión les fue ventajosa pues, tras explorar una extensa área del oeste de América del Sur, lograron hacerse con todo tipo de riquezas entregadas por algunos caudillos locales y volvieron a Panamá como héroes en 1529. No obstante, tras este último viaje, ahora tocaba proyectar la invasión armada del territorio, la cual alzaría a Pizarro como gran estratega militar.

Una nueva y curiosa expedición

Este viaje armado fue planeado a penas dos años más tarde. «La expedición dejó el puerto de Panamá el 20 de enero de 1531. Llevaba más de 180 hombres y una buena treintena de caballos. (…) Conociendo la importancia militar que tenían entonces estos animales en los combates contra los indios, es una prueba manifiesta de que esta vez el objetivo ya no era explorar Perú, sino más bien conquistarlo militarmente», señala Lavallé.

Al mando de este contingente se destacó Pizarro, quien nombró a su hermano Hernando como uno de sus más destacados oficiales. No pasó mucho tiempo hasta que la columna española, que contaba en este caso con arcabuces -un arma muy temida por indígenas-, decidió pisar definitivamente suelo peruano. De hecho, planearon invadir a la civilización inca aprovechando que esta se encontraba sumida en una guerra civil que enfrentaba a dos de sus líderes (Atahualpa y Huáscar) por el poder.

En poco tiempo, el contingente español recorrió hacia el sur un amplio trecho de la costa oeste de América del sur sin encontrar ni una mera onza de oro. A esto se unió el hecho de que, cuando la desesperación empezaba a cundir entre los soldados -ávidos de riquezas-, llegaron informes de que Atahualpa se había puesto al mando de un contingente formado por miles de incas en el norte. Aunque es cierto que los conquistadores desconocían la actitud del líder suramericano hacia ellos, no podían correr el riesgo de que ese inmenso ejército se hubiera constituido para darles caza.

En busca de Atahualpa

Hoy todavía se desconoce por qué se tomó la decisión, pero ya fuera por soberbia, por descubrir las verdaderas intenciones de Atahualpa, o por buscar suerte en el norte, Pizarro decidió que partiría con sus soldados al encuentro del inca.

De nuevo, y haciendo uso de su oratoria, dio un discurso a los soldados en el que, según los cronistas, señaló que, en el caso de que los incas fueran hostiles, confiaba en que sus soldados estarían a la altura de las circunstancias. «Habría dejado saber a sus hombres que debían estar listos para cualquier eventualidad. Poco importaba su pequeño número frente a la “multitud de gentes” que rodeaban al inca. Pizarro esperaba que todos dieran “muestras de coraje como tenían costumbre como buenos españoles que eran”», señala el autor.

La suerte estaba echada. El contingente español formó decidido a avanzar hacia la ciudad de Cajamarca (ubicada en la sierra norte de Perú), al encuentro del poderoso líder inca. Desconocían si este combatiría o no, pero estaban decididos a hacer frente a cualquier eventualidad y confiaban en sus cañones, en sus fieles arcabuces -cuyo estruendo acongojaba a los indios-.y en sus caballos -animales que los nativos creían infernales y ante los que huían aterrados-.

Durante el largo camino, sin embargo, todo tipo de emisarios de Atahualpa acudieron al encuentro del pequeño ejército de Pizarro, ofreciéndoles multitud de regalos e informándoles de que su jefe pretendía reunirse con ellos en Cajamarca. No obstante, esto no relajó a los oficiales españoles, cuya vista se iba a la empuñadura de la espada con cada paso que daban. Tal era el recelo, que algunos oficiales de la columna aconsejaron al español no comer ni beber nada enviado por el rey enemigo.

Llegada a Cajamarca

El 15 de noviembre de 1532, la columna vio por fin la entrada de Cajamarca, una bella ciudad pétrea a 2.700 metros de altura. «Los españoles se quedaron mudos por el gran espanto que sintieron al ver la extensión del campamento enemigo. En él habría unas 50.000 personas, más de la mitad guerreros», explica, en este caso Barletta.

En un intento de ganar confianza y desconcertar a los posibles asaltantes que esperaran escondidos en la ciudad, Pizarro ordenó que sus jinetes entraran con un estruendoso galope en Cajamarca. En cambio, no hizo falta usar el terror que insuflaban las monturas españolas en los indios, pues esa parte de la ciudad estaba desierta. Aprovechando esa pequeña ventaja, los militares españoles decidieron entonces asentarse en la plaza central del lugar, la cual podría hacer las veces de fortaleza al contar sólo con dos entradas entre los edificios.

Cajamarca era una bella ciudad pétrea de unas 50.000 personas

Curiosamente, pronto llegó al encuentro de Pizarro un emisario inca para informar a los españoles de que su jefe, Atahualpa, se encontraba acuartelado junto a sus hombres en un complejo cercano. No había más que hablar: Pizarro encomendó a su hermano dirigirse al lugar y entrevistarse con el líder suramericano.

Sin embargo, también ordenó a Hernando que ejecutara un curioso plan que había elaborado para poder vencer al inmenso ejército inca. «Pizarro pensó que Atahualpa podía atacar esa noche, así que tomó la iniciativa. Invitaría al Inca a cenar con él, y en ese momento lo apresaría. (…) El plan era osado, pero (…) lo ejecutó con firmeza», señala el autor peruano.

Tras seleccionar a una pequeñísima escolta, Hernando se presentó ante Atahualpa. Este, según Lavallé, era un hombre fuerte, atractivo y de unos treinta años. Altivo, el líder Inca no se dirigió en ningún momento de forma directa al representante español, sino que hizo que sus palabras pasaran primero por un noble. Por su parte, los españoles no descabalgaron de la montura en toda la entrevista ante el miedo de ser atacados.

Pizarro, el conquistador que venció a 40.000 soldados incas con 200 españoles

Tras beber un licor local -no sin recelo por parte de los españoles, que seguían manteniendo la idea de que los presentes que se les otorgaban podían estar envenenados- Hernando pidió al líder Inca, como estaba previsto, acudir a cenar al improvisado cuartel español. Tras unos segundos, Atahualpa decidió no decepcionar a los visitantes y, aunque explicó que aquel día ya era tarde, acudiría en la jornada siguiente a comer. El plan estaba en marcha. Rápidamente, los jinetes volvieron a contar las novedades a su jefe para iniciar los preparativos para la captura.

Sin embargo, Atahualpa tenía su propia estrategia. «Su plan era simple: él iría ante los españoles aparentemente sin mala intención, pero muy decidido a tomarles por sorpresa, a matarlos junto a sus monturas, y a reducir a la esclavitud a quienes se salvaran. Para esta emboscada, ordenó a sus soldados cubrir sus ropajes hechos de hojas de palma con amplios vestidos de lana», señala por su parte Lavalle.

Una increíble victoria

Al día siguiente los españoles prepararon su emboscada. Concretamente, Pizarro estableció que el rapto de Atahualpa se llevaría a cabo en el centro de la plaza. A su vez, ordenó a todos sus jinetes mantenerse inmóviles hasta que él diera la orden de ataque. Todos se encomendaron a Dios, pues sabían que su única forma de sobrevivir en aquella ciudad era capturar al inca, de lo contrario, serían aplastados por el inmenso ejército enemigo.

Atahualpa llegó al campamento casi al anochecer, después de múltiple insistencias. Junto a él, traía a un inmenso séquito y una ingente cantidad de riquezas que avivaban todavía más las ilusiones españolas. En cambio, también se destacaban en sus filas miles y miles de combatientes ansiosos de acabar con los españoles conquistadores.

Todavía en aparente paz, el sacerdote de la compañía fue el primero en dirigirse, con su debido traductor, a Atahulpa. Como estaba planeado, el religioso se acercó al rey inca para pedirle que se convirtiera al cristianismo y aceptara la palabra de Dios. De hecho, y como símbolo de sus palabras, le entregó una Biblia al poderoso líder, el cual se encontraba sentado en un trono transportado por varios porteadores.

A Atahualpa, que nunca vio un libro antes, se le ofreció una Biblia y la arrojó al suelo. Atahualpa, que jamás había visto un libro, no consiguió ni tan siquiera abrirlo. De hecho, al poco de tratar de averiguar como funcionaba aquel extraño artilugio, lo lanzó contra el suelo con odio para después acusar a los españoles de haber robado y saqueado sus ciudades. Al parecer, esto fue demasiado para el clérigo, que clamó, según Lavallé, venganza.

La paciencia cristiana se agotó. Pizarro, armado con su espada, se abalanzó entonces sobre Atahualpa con un pequeño séquito para, a continuación, dar la señal de ataque. En ese momento, los casi cincuenta jinetes españoles se lanzaron sobre los soldados enemigos y la multitud que, al tratar de huir, provocó una avalancha humana increíble en la que fallecieron cientos y cientos de incas.

Por su parte, mientras los cañones y los arcabuces daban buena cuenta de las tropas enemigas, Pizarro se abalanzó sobre el trono de Atahualpa acompañado por una veintena de soldados. Casi en trance, la escasa tropa atravesó y despedazó con sus espadas a la guardia personal del inca, que, finalmente, fue capturado.

Media hora después la plaza era un caos. La mayoría de las tropas enemigas habían huido de la ciudad con pavor. Por otro lado, casi tres mil cuerpos, una inmensa parte de los soldados de Atahualpa, salpicaban el suelo. Había sido una masacre, y había sido perpetrada por tan sólo dos centenares de españoles que habían puesto en fuga a un ejército de unos 40.000 hombres.

El fallido rescate de Atahualpa

El plan había tenido un final impecable. Tras la captura, Pizarro encarceló en una habitación a Atahulpa, quién, en un intento de ser liberado, prometió a los españoles llenar esa misma estancia de oro y otras dos similares de plata si le dejaban libre. Pizarro aceptó sin dilación y, así, comenzaron a llegar a la ciudad toneladas y toneladas de riquezas para los conquistadores.

Tras varios meses, los españoles lograron conseguir un botín cercano a 1.200.000 pesos, una ingente cantidad que nunca antes había sido obtenida en ninguno de los viajes de Pizarro. Los soldados no cabían en sí de gozo durante el reparto, pues al fin habían obtenido lo que llevaban años buscando.

En cambio, Pizarro se retractó en su promesa y decidió acabar con la vida de Atahualpa tras recibir falsas e interesadas opiniones de sus allegados. Finalmente, el 26 de julio de 1533, los oficiales españoles se reunieron y decidieron el ajusticiamiento del rey por, entre otras cosas, sus traiciones sobre los cristianos.

Esa misma tarde, las tropas españolas se reunieron en la plaza de la ciudad para poner fin a la vida del mandatario. «El inca fue amarrado a un tronco de árbol y se colocaron a sus pies haces de leña, pues se había tomado la decisión de quemarlo vivo por idólatra», destaca el escritor.

Atahualpa antes de su muerte recibió el bautismo

En cambio, los sucesos dieron un giro después de que el clérigo español instara a Atahualpa a recibir los santos sacramentos antes de morir para, así, no fallecer en pecado. «Atahualpa habría preguntado adónde iban los cristianos después de su muerte. Frente a la respuesta de que eran enterrados en una iglesia, el inca habría declarado entonces su voluntad de ser cristiano. Añade en el texto Lavallé. Por ello, finalmente fue bautizado y, en lugar de ser quemado vivo, murió ahogado.

La muerte de Pizarro

Después de la proeza llevada a cabo con sus 200 hombres, la suerte dejó de sonreír a Pizarro, que acabó enemistado con otro de los conquistadores españoles, Diego de Almagro. El enfrentamiento llegó a tal nivel que ambos se enfrentaron en una batalla decisiva en la que vencieron las tropas pizarristas.

Tras la muerte de Almagro –el cual fue ajusticiado después de ser enjuiciado por los hermanos Pizarro-, una docena de sus partidarios atacaron por sorpresa a Francisco en su casa de Lima el 26 de junio de 1541. Finalmente, y a pesar de que se defendió hasta el final, el viejo conquistador español cayó muerto de una estocada en la misma ciudad que había fundado sólo seis años antes.


EL ALMIRANTE RECALDE, UN GRAN DESCONOCIDO

El almirante Juan Martínez de Recalde, señor de los mares, otro de los hombres insignes injustamente olvidados; quizás porque su último destino esté ligado al desastre de la Gran Armada, aquella que no resultó ser Invencible (aunque el término fuese creado malévolamente por los ingleses, pues aquí se llamó “Grande y Felicísima Armada”). 

El almirante Recalde, coetáneo del pirata Francis Drake, fue relegado ya desde su súbita muerte, al baúl del casi olvido. Y digo que desde su súbita muerte por inesperada, y tras la que su viuda se las vio y deseó para poder trasladar el cadáver desde La Coruña, donde falleció herido en cuerpo y alma por la derrota sufrida, hasta Bilbao para poder enterrarlo, pues estaba en la más completa ruina económica.

Se sabe que el almirante vino al mundo en Bilbao, pero se desconoce con certeza la fecha nacimiento. Sí se conoce la de su muerte: el 23 de octubre de 1588, lo que lleva a poner en duda el hecho que algunas fuentes señalan de que falleciera alrededor de los cincuenta años. Y ello porque también conocemos otra fecha de su vida, digamos personal: la de sus nupcias con doña Isabel de Idíaques e Idíaquez, sobrina de don Juan de Idíaquez, secretario de Felipe II, y que fueron celebradas el día 8 de enero de 1585. 

Ello quiere decir que, de ser cierto su muerte a los cincuenta, matrimonió a los 47 años, edad que para la época era poco más o menos que senil (la esperanza de vida en aquellos años no llegaba a la treintena). Lo más probable es que el almirante falleciera en una edad más en torno a los treinta que a los cincuenta. No obstante, la duda queda.

Encargos reales

Lo que nos lleva a considerar lo logrado por este marino vizcaíno y español en ese breve lapso de tiempo. Comenzó sus singladuras en la Escuadra de Vizcaya, donde se distinguió como buen táctico y marino. Quizás por ello el rey le encomendó vigilara la construcción de sus buques en los astilleros cántabros.

Dio escolta a las flotas de Indias y consiguió recuperar, con buzos, un cargamento de oro hundido en el archipiélago de Madeira. Por sus méritos se le da el mando de la Escuadra de Laredo y en el año 1572 transporta, con cuarenta y cinco buques de guerra y transporte, al duque de Medinaceli que iba a relevar como gobernador de los Países Bajos al temido y odiado duque de Alba, así como refuerzos en tropas y dinerario para pagar a los tercios. 

Aquellos tercios cuyos soldados "todo lo sufren en cualquier asalto / Solo no sufren que les hablen alto”. Y esto lo escribió uno de ellos: don Pedro Calderón de la Barca.

Mientras tanto seguía con el encargo real de vigilancia sobre la construcción de buques y así, en 1581 eleva un informe al duque de Medina Sidonia sobre la construcción de 8 galeones, recomendando que se construyesen en Vizcaya o en Guipúzcoa. Su destino comienza a ligarse con el del almirante don Álvaro de Bazán, cuya estatua orgullosa podemos los madrileños admirar en la plaza de la Villa, si bien al primer combate que debía librar con él no llegó: el combate naval de San Miguel, primero en la historia celebrado en mar abierto y con participación de galeones de guerra, que terminaría con una sonada victoria sobre los franceses. Cuando don Álvaro vuelve a las Azores, Recalde va con él y participa en la total liberación de las Islas Terceras.

Apoyo a los católicos irlandeses

Terminada la contienda con Portugal, el rey le encomienda a Recalde el mando de una escuadra para llevar apoyo de hombres a los católicos irlandeses en su lucha contra los ingleses. Consigue desembarcar a 1.500 voluntarios en la verde Erín. Fue en esta expedición cuando en los barcos de guerra españoles comenzaron, como aún hoy en día siguen, a ondear los estandartes reales, pues así lo solicitó al rey Recalde para distinguir sus barcos militares de los mercantes y avisar al enemigo de que aquellos eran barcos de guerra.

Sigue con su actividad constructora de buques, y en 1584 escribe una Relación de las medidas que han de tener los mástiles y vergas para los galeones a su mando. Don Álvaro muere y el rey prudente, que no sabio, otorga el mando de la Gran Armada al duque de Medina Sidonia, marino inexperto y que, incluso, se mareaba en la mar. No es aquí momento de analizar las controvertidas y equivocadas decisiones navales del duque. A nuestros efectos baste decir que Recalde se batió heroicamente y que cuando perdió su buque, el Santa Ana, trasbordó su insignia al Santiago, y en él se mantuvo firme ayudando a cualesquiera otros bajeles que lo necesitaran, hasta que la escuadra se descompuso y cada uno intentó volver a España por sus medios. 

El Santiago, con Recalde al mando, necesitado de agua, entró en el primer puerto irlandés que encontró, resultando ser uno de los dominados por los ingleses, por lo que el agua la tuvo que obtener a sangre y fuego descargando su artillería y logrando desembarcar nuestra temible infantería. Por fin, salió de aquel puerto poniendo rumbo a España, arribando a La Coruña el 8 de octubre de 1588. Tan solo quince días después moría el gran marino, herido en cuerpo y alma por la derrota como señalé, atormentado quizás por el “si se hubiese hecho de otra forma…”.


LAS MENTIRAS DEL EXPOLIO ESPAÑOL A CATALUÑA



El presidente de la Generalitat, Artur Mas, y Oriol Junqueras argumentan con frecuencia y rotundidad que si Cataluña fuera independiente, la Generalitat dispondría cada año de unos 16.000 millones de euros adicionales. Con ese dinero que “España nos roba” se podrían prestar nuevos servicios, evitar recortes y reducir deuda. Veamos algunos ejemplos. En junio de 2012, en una entrevista en el canal en español de la CNN, el señor Mas, decía que: “Si Cataluña no tuviese un déficit fiscal tan grande con España, de 20.000 millones de dólares anuales, en dos o tres años podríamos liquidar totalmente nuestra deuda”. En diciembre del mismo año, en un debate en la emisora RAC1, el señor Junqueras decía: “¡Hombre!, tendríamos 16.000 millones más de euros cada año; (...) son cuatro veces más que todos los recortes juntos que hace la Generalitat; (...) mira que es fácil ¡por el amor de Dios!”.

Esa cifra surge del informe de la Generalitat "Resultats de la balança fiscal de Catalunya amb el sector públic central 2006-2009", de marzo de 2012, que hizo famosos los exactamente 16.409 millones de euros de déficit fiscal, que según la Generalitat, tuvo Cataluña con el Estado en 2009 (posteriormente ha dado a conocer una cifra parecida para 2010 y todavía no hay datos para 2011). Artur Mas escribe en el libro What’s up with Catalonia?, que se trata de un déficit anual “inmutable”.

Muchos catalanes están convencidos de que la Generalitat independiente dispondría cada año de esos 16.000 millones de euros adicionales. Y ese es un poderoso argumento en favor de la independencia. Pero realmente no es así. Y para explicarlo, imaginemos que al día siguiente de la independencia, los señores Mas y Junqueras se reúnen con el nuevo conseller de Hacienda, uno de los economistas que han puesto su prestigio como garantía de ese cálculo, para decidir en qué se van a gastar esos 16.409 millones. El conseller carraspea y les dice que en realidad la Generalitat no dispone de esos 16.409 millones adicionales.

Los señores Mas y Junqueras, que se habían creído y explicado de buena fe que la independencia aportaría recursos por un importe equivalente a cuatro veces los recortes previstos, piden al conseller que les explique cómo se calculó el déficit fiscal y de cuántos recursos adicionales disponen. Sigamos su explicación en cuatro pasos, utilizando los mismos datos y el mismo método de cálculo del propio informe de la Generalitat.

Primero. Se estimó que Cataluña aportó 46.195 millones de impuestos a la recaudación del Estado. Pero como no existe un registro contable de este dato y como no todos los impuestos que se cobran en Cataluña los pagan los catalanes ni todos los que pagan los catalanes se recaudan en Cataluña, hubo que hacer muchas hipótesis para calcularloLas aportaciones del Estado y de la Comunidad no se han calculado con entera precisión.

Segundo. Se estimó que el Estado aportó a Cataluña 45.403 millones de euros en forma de bienes y servicios públicos que una Cataluña independiente tendría que producir en su lugarEste cálculo tampoco es fácil. El conseller explica que solo se contabilizó el gasto del Estado que se realizaba en el territorio catalán. Y así, por ejemplo, en embajadas y consulados no se incluyó ni un euro, aunque estos sean también utilizados por los catalanes; en administración tributaria y justicia tampoco se computaron los gastos de funcionamiento situados fuera del territorio catalán; y en defensa, solo se computó el gasto de las pocas instalaciones militares que hay en Cataluña.

Los señores Mas y Junqueras estarían empezando a pensar que a efectos de hacer el presupuesto de una Generalitat independiente, esa forma de calcular los costes no era muy realista. Pero dejemos que elconseller continúe su explicación.

Tercero. Restando las cifras de los puntos anteriores se obtiene un déficit fiscal de Cataluña con el Estado de 792 millones. [Es lo que se llama el déficit fiscal observado por el método del flujo monetario].

Los señores Mas y Junqueras preguntaron a la vez ¿cómo que 792?, ¿pero no eran 16.409? El conseller les recuerda que queda un último paso.

Cuarto. “Neutralización” del déficit público estatal. Consiste en añadir a los ingresos que Cataluña aporta al Estado la parte que le correspondería del déficit público del Estado. O, lo que es lo mismo, descontar del gasto del Estado en Cataluña la parte que no se paga con impuestos, sino con la deuda emitida para financiar ese déficitA pesar de lo que diga el señor Mas, el ciclo económico influye mucho sobre el saldo fiscal. La Generalitat calculó esa parte repartiendo el déficit del Estado proporcionalmente a los ingresos aportados por cada comunidad autónoma.
En 2009 el Estado tuvo un déficit de 81.113 millones de euros. La Generalitat calcula que Cataluña contribuyó con el 19,25% de los ingresos del Estado por lo que añade 15.618 millones de euros a los 792. Así obtiene los 16.409 [es lo que se llama el déficit fiscal por el método del flujo monetario neutralizado]. El conseller justifica la “neutralización” argumentando que los 15.618 millones es una deuda que se pagará con impuestos de los catalanes de años futuros y lo computa como un ingreso virtual que Cataluña ha hecho al Estado en el presente.

Las razones, el significado y el método de cálculo de la neutralización del déficit público en caso de independencia es un tema controvertido. En sus estudios del beneficio fiscal de la independencia, la Fundació CatDem de CiU dice que no hay que neutralizar, y la Fundació Josep Irla de ERC, que sí debe hacerse.

En realidad, “neutralizar” el déficit es una manera de tomar en cuenta el efecto del ciclo económico sobre el saldo fiscal. Aunque el señor Mas diga que es “inmutable”, su composición y su valor cambian mucho con el ciclo económico y un solo año no es suficiente para analizar el problema. Pero no es nuestra intención entrar ahora en ello. Nuestro objetivo y lo que preocupa realmente a los señores Mas y Junqueras es saber si los 16.409 están disponibles o no para prestar más servicios, evitar recortes o reducir deuda.

Lamentablemente no, tiene que reconocer el conseller. ¿Por qué? Porque de los 16.409 millones solo 792 es dinero contante y sonante pagado con impuestos del año 2009. Como hemos visto, el resto, 15.618, corresponde a virtuales impuestos futuros que no están disponibles porque los catalanes aún no los han pagado. Para poder gastarlos ahora habría que endeudarse“¡Pero esto no es lo que hemos contado!”, dice el señor Junqueras. A ver cómo explicamos eso en las entrevistas que nos hacen en TV3, dice el señor Mas; porque si para disponer de esos 16.409 millones nos tenemos que endeudar en 15.618 ¡así cómo vamos a reducir la deuda en dos o tres años! En efecto, no es lo que habían contado.

Tampoco habían contado que el método utilizado infravalora los costes de los servicios que antes de la independencia prestaba el Estado y que ahora tendría que asumir la Generalitat. Por ejemplo, los 16.409 incluyen un gasto de la Agencia Tributaria en Cataluña de 236 millones pero el estudio del Consell Assessor per a la Transició Nacional estima que el coste para Cataluña independiente será de entre 400 y 750 millones anuales, sin contar la inversión inicial. Tampoco se incluyeron otros gastos como la aportación de Cataluña a la UE, quizá porque se daba por hecho que de momento quedaría excluida aunque lo negasen.

En su informe, la Generalitat también calcula los costes de todos los servicios del Estado que beneficiaron a los catalanes, independientemente de que se prestaran desde dentro o fuera de Cataluña (lo que se llama el método del flujo beneficio), y el resultado es que en vez de un déficit de 792 millones, Cataluña tuvo un superávit de 4.105 millones antes de neutralización del déficit del Estado y un déficit de 11.261 millones después de neutralización.

Se puede discutir mucho sobre las ventajas y los inconvenientes de la independencia de Cataluña. Pero Cataluña no hubiese dispuesto en 2009 y 2010 de unos 16.000 millones para financiar servicios públicos adicionales a los suministrados por el Estado. Y si estamos equivocados, agradeceríamos que alguien nos diga de dónde saldrían.

Josep Borrell es catedrático Jean Monnet y Joan Llorach es empresario.


LA GENERALITAT JUEGA A SER ESTADO

Una de las máximas expresiones de la ficción nacionalista es el jugar a ser Estado de la Generalitat de Cataluña. El precedente inmediato hay que buscarlo en el Estatuto de 2006. Ese Estatuto que señala que la Generalitat asume competencias propias del Estado, que propone modificar tácitamente el modelo de Estado, que persigue una reforma encubierta de la Constitución. ¿Ejemplos? La condición jurídico-política de la nación catalana, los derechos históricos de Cataluña, la relación bilateral con el Estado, la acción exterior, la cooperación transfronteriza, la obsesión monolingüe, la Justicia propia, la Agencia Tributaria de Cataluña, el diseño de políticas migratorias, la convocatoria de consultas sobre temas previsiblemente ajenos a las competencias de la Generalitat y un etcétera que exige una lectura abusiva del artículo 150.2 del texto constitucional, un cambio de siete leyes orgánicas y, probablemente, una reforma de la propia Constitución.

¿Por qué se redactó y aprobó un Estatuto que, en el más generoso de los casos, coqueteaba con la inconstitucionalidad? Oportunismo, irresponsabilidad, desafío y ensueño. Creían que, por ser quienes eran –¡una nación!, aseguran–, verían satisfechas sus demandas. Sus exigencias. La aventura acabó –como no podía ser de otra manera teniendo en cuenta la letra y la música del texto estatutario– mal. El Tribunal Constitucional –un «legislador negativo», en la tradición democrática jurídica occidental– resolvió lo que debía resolver. El Alto Tribunal, a tenor de lo que marca la Constitución, difícilmente podía haber hecho otra cosa distinta. Pero, la ficción nacionalista siguió ahí. Como siguió ahí la obsesión por jugar a ser Estado que reflejaba el Estatuto. En espera de una nueva oportunidad.

La oportunidad llegó con el triunfo electoral de CiU en 2010. El nacionalismo catalán alcanzó el poder equipado con una ideología –populismo y egoísmo localistas– según la cual 

1) Cataluña posee una identidad nacional propia que le confiere el derecho natural a ser lo que es, 

2) Cataluña es un territorio económicamente e irremediablemente expoliado por España, 

3) España no puede cambiar, porque si lo hiciera dejaría de ser España, 

4) Cataluña no tiene lugar en una España centralista y recentralizadora que lamina el ser y el autogobierno catalanes, 

5) Cataluña tiene derecho a constituirse en un nuevo Estado de la Unión Europea. La oportunidad volvió después de la Diada de 2012. 

Fue entonces cuando Artur Mas –el pacto fiscal como excusa– dio el portazo a Mariano Rajoy en La Moncloa y se puso al frente de la ola callejera que reivindicaba la independencia a través del llamado «derecho a decidir».

En semejante coyuntura, con los mimbres ideológicos mencionados, el nacionalismo catalán –populismo, electoralismo, victimismo, narcisismo de las pequeñas diferencias (del que ya hemos hablado en este blog), psicologismo identitario, ensueños y necesidad de encubrir una política ineficiente–, con la inestimable colaboración de una fiel infantería –mediática y no mediática– siempre dispuesta a prestar –por convicción o interés– su apoyo a la causa, retomó la ficción y la idea –primer paso hacia la independencia– de jugar a ser Estado. La consigna: ¡Hay que construir estructuras de Estado! A los pioneros Meteocat, Neucat, Inuncat, Ventcat, Procicat, Diplocat o Cesicat –esto es, previsión meteorológica, planes para hacer frente a la nieve, las inundaciones o el viento, plan de protección civil, organismo asesor en materia de acción exterior y centro de seguridad de la información: todo ello «cat»– le seguirán, en palabras del Consejo Asesor para la Transición Nacional, «diecinueve informes para identificar e impulsar estructuras de estado». 

¿Qué estructuras de Estado? Hacienda, Agencia Tributaria, Banco Central, entes reguladores, seguridad social, deporte, energía, poder judicial, administración electoral o servicio exterior. 

¿Para qué las estructuras de Estado? Tres documentos: «el impulso de estructuras de estado para llevar a cabo la consulta… identificación de las estructuras estratégicas para el funcionamiento del futuro Gobierno y de las instituciones catalanas» (Decreto 113/2013 de 12 de febrero de 2013 de la Generalitat de Cataluña); «el Gobierno trabajará en la construcción de estructuras de estado que acompañen este proceso de ejercicio del derecho a decidir del pueblo de Cataluña y permitan fortalecer el país en todos los ámbitos… la construcción de estructuras de estado no es un objetivo en sí mismo. Es un instrumento, que ha de dar a nuestro país la posibilidad de ejercer aquellas competencias y de diseñar aquellas políticas que cualquier estado puede hacer en todos los ámbitos, desde definir modelos de prestación hasta políticas de proyección exterior de nuestro país» (Programa electoral de CiU, 2012); «estamos avanzando en la construcción del Estado propio y Convergència es la garantía del rigor y la solvencia del proceso de Transición Nacional, y también de su éxito» (folleto de la campaña DerechoadecidiryEstado propio. Garantía de un futuro mejor, Convergència Democràtica de Catalunya, 2013). 

Por lo demás, el Consejo Asesor para la Transición Nacional –en su informe Las relaciones de cooperación entre Cataluña y el Estado español, 2103–, propone un «Consejo Ibérico» que permita que los «estados de la península: España, Portugal, Cataluña y Andorra» busquen una «fórmula de cooperación que, favoreciéndoles, reforzará la capacidad de influencia, especialmente dentro de la UE». Propone también un «Consejo Catalano-Español» para «buscar las máximas sinergias de cooperación entre los dos países». Y, mientras Artur Mas garantiza que Cataluña será un «buen aliado» de España una vez conseguida la independencia, Convergència Democràtica de Catalunya impulsa (2014) la campaña del triple «si» a favor de la consulta de autodeterminación, el Estado propio y la independencia. En definitiva, sigue el jugar a ser Estado. Así entiende el Govern de la Generalitat la lealtad institucional.

La pregunta: ¿cuál es el secreto de la persistencia de ese jugar a ser Estado del nacionalismo catalán? Diversas variables explicativas. 

1/ En primer lugar, la variable emocional –la frontera interior romántica y el narcisismo de las pequeñas diferencias– característica de quien construye una identidad a la carta con el objetivo de diferenciarse del Otro, tiende a exagerar su personalidad, reclama ser valorado como una cosa especial en virtud de su ser, y reivindica la soberanía nacional que le correspondería. 

2/ En segundo lugar, la variable psicológica –la personalidad política inmadura– que explica la tendencia a escapar de la realidad a través de una fantasía impaciente, que soporta mal los contratiempos, no suele ser consciente de las consecuencias de sus actos y exige lo que desea porque cree tener derecho a poseerlo. 

3/ En tercer lugar, la variable antropológica –el chivo expiatorio– propia de quien dice cargar sobre sí las culpas y excesos de los demás, precisamente por ser un cuerpo distinto y no asimilable, y apela a la independencia como manera de librarse del maltrato que se le infligiría. 

4/ En cuarto lugar, la variable política y económica –la competición por los recursos– inherente a quien se vale de la identidad para obtener ventajas de toda índole. 

Todo ello remite a la ficción. Al fingimiento que busca el privilegio a través de la afirmación heráldica y el victimismo. Un torpe intento de seguir a Maquiavelo, una lección mal aprendida que usa el sentimiento y la artimaña para alcanzar y mantener el poder. Y para disimular una pésima gestión. La brutta cupidità di regnare.

Miquel Porta Perales, escritor, en ABC 25 de enero de 2014

jueves, 23 de enero de 2014

LA OLIGARQUÍA CATALANA AL SAQUEO DE ESPAÑA: IBERIA

Este cuarto y último artículo del Profesor Roberto Centeno en El Confidencial sobre la oligarquía catalana contra España lo inicio con profunda indignación ante lo sucedido en el viaje de Mariano Rajoy a Washington, donde, después de dos años de espera, Barack Obama decidió recibirle. Una demora que la Casa Blanca sólo aplica a los gobernantes de tercera clase. Rajoy fue acompañado de una caterva de empresarios catalanes. Todos los grandes no catalanes Botín, Alierta, Roig, Isla, González o Villar Mir declinaron la invitación.

El grupo de oligarcas catalanes, que sigue creciendo en época de crisis gracias a las subvenciones estatales (1) y a costa de expoliar a los consumidores, no ha parado de insistir a Rajoy durante el viaje para que resuelva el problema catalán que ellos han inventado y alimentado, con un pacto bilateral Cataluña–España, ¡como si Cataluña fuera un Estado soberano, algo que no ha sido jamás! Aunque lo que quieren no es independencia, sino convertir a España en una colonia. Y Rajoy, como esencia de la cobardía y la traición, en lugar de prohibirles que le hablen de política y que dejen de apoyar el separatismo, les escuchó y dijo que en la Constitución caben todos, incluso si niegan la existencia de España como unidad política.  

Mientras tanto, el Parlamento catalán acuerda pedir al Parlamento español que le conceda la facultad de destruir España y Rajoy, en lugar de aplicar el artículo 155 como es su obligación constitucional, les entrega 7.000 millones para que puedan seguir financiando la secesión. Es casi lo único que les queda; la semana que viene Volskwagen anunciará que no construirá ya el todoterreno previsto para la planta Martotell, sino que lo hará en Chequia. Y todas las multinacionales tienen planes de evacuación. Si Rajoy les ha permitido incumplir la Constitución y aplastar a los no nacionalistas, ¿qué puede hacer pensar que este nuevo obispo Oppas no tenderá una alfombra roja a la secesión catalana?

La calidad española de esta oligarquía catalana se ha puesto una vez más de manifiesto en el desmantelamiento de Iberia y el aislamiento aéreo de España.

Un plan diabólico

Hoy no se trata de la apropiación gratis de empresas o entidades financieras, que también, sino del desmantelamiento de las comunicaciones aéreas internacionales de España y, particularmente, las de Latinoamérica. Así como del aislamiento de Madrid/Barajas del mundo y de Europa a favor de Heathrow y de El Prat, por la colusión de intereses entre la oligarquía catalana y los británicos, un plan auténticamente diabólico, bendecido por un presidente, Rajoy, que ha incurrido  en un presunto delito de lesa patria, es de decir, no sólo de alta traición, sino también de felonía, opinión que no es la de un jurista, sino la de alguien preocupado por la ruina de la España que legaremos a nuestros hijos y nietos. 

La diferencia esencial entre España y los demás países europeos estriba en la lengua y la cultura española, que comparten 500 millones de personas en el mundo, 750 si incluimos el portugués, un país con el que España debería buscar una estructura única de carácter federal. Idioma y cultura comunes son hechos diferenciales que suponen una ventaja política y económica colosal. Pues bien, de la misma forma que la derrota de Trafalgar en octubre de 1805, cuando España perdió el dominio de los mares para siempre, lo que afectó gravemente a nuestro comercio con Latinoamérica, el desmantelamiento de Iberia y el aislamiento de Barajas es el equivalente moderno de una segunda derrota de Trafalgar, donde esta vez lo que se pierde es el dominio del aire. Las líneas maestras de este plan diabólico fueron:

- Siendo ministro de Industria el catalán José Piqué –y su director general de Industria Pau Guardans Cambó (nieto de Cambó), de quien dependía el transporte aéreo– abrió el melón pactando una entrevista con La Vanguardiaa cuatro columnas y en primera página, en la que afirmaba que Iberia debía ser fusionada (absorbida) por British Airways. Paralelamente, se inicia una campaña, encabezada también por La Vanguardia, cuyo propietario es el Conde de Godó, vicepresidente de La Caixa, a favor de que El Prat se privatice y quede en manos de Abertis (La Caixa).

- La Generalitat impulsó una línea low cost centrada en Cataluña, para lo que presionó a la oligarquía local a que participara y financiara el proyecto.Vueling, la sociedad resultante, con el apoyo del Gobierno y con Piqué como presidente, empezó un desarrollo disparatado comprando hasta 26 aviones, todos basados en El Prat. Esto le provocó pérdidas espectaculares y una situación financiera insostenible. Increíblemente, en lugar de dejarla quebrar, Iberia, presionada por la oligarquía catalana, aceptó su fusión con Clickair, controlada por ella. No menos increíble es que IAG, la empresa derivada de la fusión British-Iberia, hiciera una generosa OPA por Vueling, lo que permitió a la oligarquía catalana forrarse y no perder hasta la camisa.

- Simultáneamente, se implementó la fusión British-Iberia, que llevó al desmantelamiento de la segunda y al aislamiento aéreo de España.

La oligarquía catalana puso en marcha el proceso y recibió los beneficios, pero no es la única culpable. Hay otros actores en la tragedia.

- La desmesurada ambición de los dirigentes y los accionistas de referencia de Iberia, apátridas sin limitación moral para vender a trozos su propio país, ha marcado los hitos vergonzosos de esta perfidia nacional. Especialmente Antonio Vázquez o '007 al servicio de su Majestad'. En Trafalgar se combatió con coraje y honor. En el nuevo Trafalgar aéreo hemos sido víctimas de la avaricia y el deshonor. 

- El egoísmo corporativo y la ceguera estratégica de los pilotos, una élite de 1.500 empleados sobre un total de 25.000 trabajadores, que estaban entre los que más cobraban y menos horas trabajaban. 

- El ínclito Rajoy, sin un mínimo sentimiento de apego a su nación y con absoluta ignorancia de las consecuencias inmediatas de su insensatez, después de nacionalizar Bankia –convirtiendo así al Estado español con un 15% de participación en el primer accionista de la sociedad fusionada–, en lugar de hacerse con el control de IAG, a lo que estaba obligado, vendió la participación de control del Estado español, regalando la posición dominante de España en las conexiones aéreas con Latinoamérica a la compañía inglesa, ya que es en Londres donde se decide hoy lo que hasta esa traición se decidía en Madrid. 

La segunda derrota de Trafalgar

Antonio Vázquez, el hombre que había desmantelado Tabacalera, una empresa española mítica, creada nada menos que en 1636, entregando la industria del tabaco español y francés a la británica Imperial Tobacco, preparó para Iberia el mismo proceso de desmantelamiento, a través de una fusión-trampa. Su mano derecha y consejero delegado ha tenido que dimitir por lo que en Fomento denominan eufemísticamente “déficit de gestión”. Sin embargo, Vázquez, responsable de ello, ha sido nombrado presidente no ejecutivo –solo está para cobrar– de IAG. Estos son los hechos:

Se realiza la fusión entre una empresa quebrada, British, e Iberia. British Airways estaba quebrada, porque además de estar en pérdidas operativas sufría un déficit en su Fondo de Pensiones de 3.700 millones de libras, equivalente a unos 5.000 millones de euros, cifra que doblaba su capitalización bursátil. Además, las previsiones en su Memoria Anual de 2011 eran de pérdidas, aún mayores las de 2012 y 2013. Por su parte, Iberia llevaba 12 años en beneficios hasta que llegó Antonio Vázquez, tenía una caja acumulada de 2.200 millones de euros y un potencial enorme de crecimiento en su tráfico con Latinoamérica.

Se la denomina una “fusión entre iguales”, cuando no lo eran. Se adjudica a los accionistas de Iberia el 45% de la nueva sociedad y el 55% a British. ¿Cómo rayos se hizo esta increíble valoración? Las acciones de Iberia se valoraron a 2 euros frente a los 3,6 que había ofrecido en 2007 el fondo americano TPG. Iberia en 2011 valía mucho más.

Pero lo peor estaba por llegar. Primero, el regulador de pensiones británico obliga a Iberia y a IAG a financiar el déficit de pensiones de British. Segundo, el verdadero gestor de la empresa fusionada IAG, el CEO de British, Willie Walsh, un auténtico matón del East End en su comportamiento (2), empieza de inmediato el desmantelamiento sistemático de Iberia.

El resultado es pavoroso. Iberia despide a 4.500 empleados, British contrata a 2.000. Iberia pierde un tercio de sus aviones, IAG compra 42 de larga distancia y ¡120 para Vueling! Y mientras, se dejan caer de viejos a los de Iberia. El dinero en caja se ha “evaporado”. De 700 vuelos diarios se ha pasado a 100, y los vuelos nacionales y europeos los han transferido a Vueling.

Han eliminado las rutas de Madrid a Johanesburgo, Washington, Boston, Recife, La Habana, Santo Domingo, Montevideo, Puerto Rico, Berlín, Ámsterdam, Estocolmo, Atenas, El Cairo y Estambul. Y nos han “concedido” Madrid, Luanda, Accra y Noukchott. Iberia sólo vuela a Londres, Vueling a Londres, Cardiff y Edimburgo. La política de British, además, es ofrecersiempre precios más bajos que Iberia, al menos hasta que la destruya.

Y esto es sólo el principio, porque lo verdaderamente aterrador es que  British compra las joyas de la larga distancia, A380, A350 y B787, y  Vueling los A320 de nueva generación, cuyo consumo de combustible es muy inferior a los “viejos” aviones de Iberia, ¡y luego dicen que Iberia no es competitiva!  Esto es pura y simplemente el final de Iberia y el aislamiento de España de Latinoamérica y el resto de sus conexiones intercontinentales, así como Madrid de Europa, cuyos enlaces pasan a Barcelona con Vueling.

¿Y qué puede hacer el Gobierno? Lo puede todo. Primero, activar las salvaguardas que blindaban a Iberia hasta 2016 y que los ingleses han destruido. Segundo, anular la fusión aunque cueste dinero. Tercero, abrir una investigación por la CNMV y la Fiscalía Anticorrupción de todo el proceso de la fusión, especialmente  por quién y por qué se tomaron esas decisiones tan nefastas para los intereses de España. Cuarto, ordenar a la Agencia Tributaria que investigue todo el tráfico de dinero inherente a esta operación y la variación de los patrimonios de los agentes de esta perfidia, tanto dentro como fuera de España , y en particular en las islas británicas del Canal, en las British Virgin Islands y en las Bahamas.Una vez rota la fusión, el Gobierno debe tocar a rebato e implicar a los grandes empresarios españoles y especializar a Iberia en los recorridos de larga distancia, que son los trayectos más rentables y políticamente más ventajosos, adquiriendo los nuevos A-380, A-350 y B78, y dejar que Vueling se arruine en Europa compitiendo con Ryannair, Easy Jet y demás hermanos mártires, que la enterrarán, ofreciendo a estas aerolíneas low cost Barajas como hub principal.

Pero todo esto estando Rajoy de presidente es un cuento de hadas: ni siquiera alcanza la talla moral del almirante Villeneuve, quien sintiéndose culpable de la derrota en Trafalgar prefirió quitarse la vida antes que seguir viviendo sin dignidad.  


(1) 15.000 millones de euros ha costado la entrega de la CAM a Sabadell.

(2) En un consejo de administración de IAG en Madrid, un consejero español preguntó tímidamente y sin ofender por qué se estaban eliminando o recortando las líneas servidas por Iberia. El CEO de IAG, Willie Walsh, cual matón del East End, respondió airadamente: “Usted cállese, que no sabe nada de esto, ¿es que acaso pone en duda mi capacidad de gestión?”. El tema fue tan brutal que Alierta tuvo que pedir a Walsh que se disculpara.

miércoles, 15 de enero de 2014

LA OLIGARQUÍA CATALANA AL SAQUEO DE ESPAÑA: EL CASO DE REPSOL, BANCA Y ENDESA

A continuación se transcriben tres artículos del Profesor Roberto Centeno publicados en El Confidencial sobre el saqueo catalán a las grandes empresas españolas, al grito de "Espanya ens roba". Aún con opiniones personales en ocasiones poco afortunadas, la descripción y cronología que Centeno realiza de estos saqueos tiene un indudable valor para conocer la realidad del movimiento independentista catalán (los resaltados en azul y la eliminación de parte del texto son actividades realizadas por el editor del blog, no por el autor de los artículos).


EL SAQUEO DE REPSOL

La pregunta que pretenden hacer los dos traidores Artur Mas y Fracesc Homs al pueblo catalán es si quieren tener un Estado, cuando lo realmente pertinente sería el preguntarle al pueblo español en su conjunto si quiere tener o no un Estado propio. ....

Los Gobiernos sucesivos han confundido la delegación de competencias estatales a las autonomías con la disolución del Estado y actúan como bandas de prebendarios, mafias dedicadas a colocar a los suyos a cientos de miles y al expolio a gran escala, lo que ha arruinado a la sociedad civil. La catástrofe económica, política y social provocada por la Transición no tiene precedentes en la Historia de España ni en la de Europa.

Uno de estos desastres ha sido el desmantelamiento industrial, que del 34% del PIB en 1975 ha pasado a solo el 14% hoy. Los tres principales responsables de esto son tres. El primero, Adolfo Suárez, que dividió España en 17 pedazos contrarios a la realidad objetiva e histórica de nuestra nación: ¡este calamitoso ignorante hasta dividió Castilla en 11 trozos! El segundo, Felipe González, que con tal de “pasar a la Historia” como quien llevó a España a la Unión Europea desmanteló, literalmente, la industria pesada, la pesca y la producción lechera para que nos admitieran, un peaje disparatado que no ha pagado ningún otro país. El tercero, el nacionalismo catalán.

Y ahora estos incultos payeses sufragan con el dinero de los españoles, que tan generosamente entrega Rajoy a los enemigos de España, un simposio dictado por el odio y la mentira, bajo el lema “España contra Cataluña”. Cuando la realidad es justo lo contrario: “El nacionalismo catalán contra España”. En los últimos diez años la responsabilidad del desmantelamiento de las grandes empresas españolas recae sobre los corruptos dirigentes del nacionalismo catalán, apoyados en la felonía de los dos presidentes más ineptos y desidiosos de la historia de España. Estos son los hechos, y no las fabulaciones y mentiras de la canalla separatista.

- El desmantelamiento de Repsol, impidiendo que fuera la primera petrolera privada mundial por reservas probadas, a fin de evitar la autosuficiencia energética de España, lo que dañaría las comisiones de gente muy notable. 

- El desmantelamiento de Iberia y el hundimiento de Barajas a favor del Prat, vía Vueling y la masonería inglesa, que compraron voluntades de directivos desleales a su empresa y a su patria. Entregaron a Vueling los vuelos de corta y media distancia y a British Airways, que estaba quebrada, la caja de Iberia para pagar sus pensiones y aislar a España, robándole las líneas intercontinentales incluida Latinoamérica, adonde ahora se viaja vía Londres. Ningún Gobierno del mundo habría tolerado este saqueo.

- La perfidia de la OPA catalana sobre Endesa, que terminó con la entrega de nuestra primera empresa eléctrica a Italia.

- La expansión de los bancos catalanes con el dinero de los españoles, adjudicándoles preferentemente cajas de ahorro. Además, el Banco de España ha permitido a La Caixa esconder sus activos tóxicos fuera de CaixaBank.

Los temas son tan amplios que hay que  tratarlos uno a uno. Empiezo con Repsol.

El consejo de Repsol: réplica del Pacto del Tinell

Repsol nace en 1988 como consecuencia de la concentración de todos los activos públicos en el sector petrolífero, financiados con el ahorro de todos los españoles durante 80 años. Con ellos era posible el construir una gran empresa petrolera integrada. Inicialmente, el accionariado de la compañía estaba compuesto por el Estado español y la mexicana PEMEX, derivada de una participación en Petronor en sustitución de la norteamericana Gulf, y con la que un servidor negoció en calidad de consejero delegado de Campsa, propietaria de Petronor, con Jorge Díaz Serrano, el mítico director de PEMEX.

En 1999 adquiere el 98% de la argentina YPF, que era la tercera empresa de petróleo y gas de Latinoamérica, después de la venezolana PDVSA y de PEMEX, aunque cuando se compró nadie en el sector tenía ni idea de que iba a ser posible extraer petróleo de las rocas madres (1), que eran el activo estrella de YPF y es algo que está cambiando el equilibrio geopolítico mundial.

Durante el proceso de privatización –es decir, entrega a precio de saldo de las mejores empresas públicas a la oligarquía financiera–, se decidió que La Caixa y el BBVA tomaran el 25% y el resto se colocaría a minoritarios a través de una oferta pública de venta. Posteriormente, el BBVA decidió hacer caja, dado el precio de saldo al que le fue entregado, fue vendiendo su participación y desapareció. Entre tanto, La Caixa, aprovechando las dificultades por las que pasaba YPF como consecuencia del default de Argentina, obligó a Repsol a vender un 25% de Gas Natural (Gas), de forma que la primera se quedó con el control de la segunda.

Gas, presidida por Brufau, lanzó una OPA sobre Iberdrola, que no estaba consensuada con su socio Repsol. Consiguió ponerla en marcha gracias a la deslealtad del consejero dominical de Repsol, José Luis López de Silanes, un mediocre adulador de sus superiores,  que estuvo a mis órdenes en Campsa. Votó a favor de La Caixa a cambio de ser recompensado con la presidencia de CLH y un sueldo de más de un millón de euros. La Caixa paga a traidores. Silanes puso, además, la red logística al servicio de los monopolios para impedir la competencia que abarataría los precios.

En noviembre de 2004, La Caixa decidió tomar el control de Repsol, sustituyendo a Alfonso Cortina por Brufau. La primera medida que toma es nombrar un consejo bajo el espíritu del Pacto del Tinell, lleno de nacionalistas y socialistas que no saben del petróleo más que empieza por P y termina por O. Eran tan radicalmente sectarios como Artur Carulla y Mario Fernández, ex-vicelehendakari, que subordinaron los intereses económicos de Repsol al dominio político de los nacionalistas catalanes. Su objetivo era trasladar toda la industria energética española a Cataluña. Claro está, excepcionando a Iberdrola coto reservado al nacionalismo vasco.   

A continuación Brufau empezó a preparar, siguiendo también la directrices del Tinell, una OPA sobre Endesa, la primera eléctrica española que había estado desastrosamente gestionada por Manual Pizarro, que nunca remató el proyecto de fusión con Iberdrola, lo que habría creado la primera compañía eléctrica del mundo, ni se expandió internacionalmente, a pesar de tener más medios que nadie. Literalmente, pasó diez años tocándose las narices. Ante la  pasividad de Pizarro, los nacionalistas, infinitamente más pequeños, se lanzan a por Endesa para repartir los activos entre Cataluña y el País Vasco, pero a esto dedicaré otro análisis (dicho artículo se reproduce más abajo)

El siguiente paso, en 2007, fue que Gas absorbiese a Repsol, que era tres veces mayor, y trasladase la sede a Barcelona, lo cual no se realizó por la oposición de Sacyr, que había adquirido un 20% de participación en bolsa en 2006, basándose en que la ecuación de canje ofrecida era escandalosamente favorable a los nacionalistas. Sacyr recurrió al vago redomado de Rajoy, abducido por La Caixa, que les dijo lo habitual en él: “Laissez faire, laissez passer”. Y a partir de ahí, los ataques a Sacyr en los medios, todos férreamente controlados por La Caixa directa o indirectamente, vía publicidad, se multiplicaron.  

Una gestión contra el interés de España

Como consecuencia de la crisis financiera mundial, los bancos americanos e ingleses pusieron en venta su préstamo a Sacyr, algo que el gigante energético ruso Gazprom deseaba para intentar controlar Repsol y después la otra gran petrolera rusa, Lukoil, algo que conozco bien porque intervine directamente hasta que fui desplazado por Corinna zu Sayn-Wittgenstein por razones obvias. La intervención de las más altas instancias hizo pensar a Lukoil que podía controlar Repsol a precio de saldo y al final el tema fracasó.

Ante la desastrosa estrategia de que la compañía no se rigiera por criterios de la industria del petróleo, sino de poder nacionalista, Pemex llegó a un pacto con Sacyr en 2011 para obligar a gestionar Repsol con un criterio industrial. El primer paso sería poner en desarrollo las inmensas reservas de Vaca Muerta, las mayores del mundo, invirtiendo masivamente y siguiendo el esquema de Brasil, donde se dio entrada a Sinopec con un 40%, de forma que estos aportes económicos permitieran desarrollar  las aguas profundas de Brasil.

Sin embargo, Fainé y Brufau, dedicados a tiempo completo a romper el pacto Pemex-Sacyr, letal para los intereses del nacionalismo, se olvidaron completamente de la política industrial y pensaron menos aún en invertir en Vaca Muerta, lo que habría convertido a Argentina en un país exportador de petróleo y habría servido para que España diera un paso de gigante hacia la autosuficiencia. Esta estrategia habría permitido, además, situar a Repsol como potencia mundial de fracking y explotar los yacimientos junto con Pemex, cuando se produjera la liberalización –aprobada justo hace una semana–, los activos de fracking en Cantarel, otra gigantesca reserva, y además en las aguas profundas del Golfo de México, hoy prácticamente virgen pero con un potencial inmenso. Repsol se habría convertido en la primera compañía privada en reservas de petróleo y gas del mundo.

Por el contrario, la actuación de los nacionalistas catalanes ha llevado a la expropiación y pérdida definitiva de Vaca Muerta, con un pacto final económicamente irrisorio, al conflicto con Pemex y la imposibilidad de ser su socio preferencial en México. Fruto de todo lo anterior, han perdido sus principales reservas, algo a lo que ha contribuido la desastrosa gestión global, que ha llevado a Repsol a obtener sistemáticamente resultados muy por debajo de sus pares. Hecho este último denunciado recientemente por Enrique Peña Nieto, presidente de México, ante el Senado, acusando de ello a la incompetencia del consejo y el sesgo político de todas sus decisiones. El Gobierno mexicano se preocupa seriamente por el tema. Rajoy, vendido a los enemigos de España, a los que se les tolera todo, se dedica por el contrario a defender los intereses de los nacionalistas.

El valor de Vaca Muerta era tan obvio que a algunos nos ha servido para invertir en YPF sobre seguro, el valor de cuyas acciones se ha multiplicado por tres en seis meses y va a seguir subiendo. ¿Por qué Repsol, que conoce perfectamente el potencial, no compró el 40% de las acciones hace meses, recomponiendo así sus reservas a precio de ganga, en lugar de ponerse a llorar y a pedir ayuda contra los malvados argentinos? Es lo que habría  hecho un servidor y cualquier profesional del petróleo de haber estado al frente de la empresa. La priorización de los intereses políticos nacionalistas a los industriales y el absoluto sometimiento del Gobierno y oposición a los intereses nacionalistas catalanes ha supuesto el desmantelamiento real y efectivo de la potencia de Repsol, tanto en sus activos de producción como en sus participaciones accionariales en gas, donde ha tenido que vender los activos de gas natural a Shell y está en proceso de venta de su participación en Gas, obligada por La Caixa a realizarla en varias porciones para que esta siga siendo accionista de control.

  • (1) Después de esta serie de artículos, dedicaré uno específico a este tema.
  • (2) El salón del Tinell en Barcelona es el lugar en que se celebró el acto más glorioso de la Historia de España. Donde los Reyes Católicos, después de la conquista de Granada, recibieron a Colón con sus indios, sus especies y su oro: el nacimiento de nuestro Imperio. De este lugar, único de nuestra historia, se han apropiado los nacionalistas hasta el punto de que el indigno alcalde de Barcelona, Xavier Trias, ha cometido la barbarie de impedir que este excepcional escenario sea utilizado para la serie televisiva Isabel. Los nacionalista-separatistas no solamente nos roban nuestro dinero y nuestras empresas, sino también nuestra Historia, mientras el pusilánime Rajoy comete la felonía de mirar para otro lado. Sin embargo, sí se cedió este salón para que en un acto de supremo insulto a España se firmase el inicuo acuerdo entre PSOE, PSC, CiU y Esquerra, conocido como Pacto del Tinell, para excluir de la vida pública a más de la mitad de España que no piensa como ellos, y donde a diferencia de la generación del 36, la actual parece resignada a morir sin levantar un dedo. En esto estriba el siniestro proceder en Repsol de La Caixa y de Brufau que he descrito.



EL SAQUEO DE LA BANCA

En el artículo anterior hablaba de “el nacionalismo catalán contra España”, pero es más exacto hablar de oligarquía. Un nacionalista catalán de a pie, de buena voluntad, o sea, la inmensa mayoría, no pinta nada, es una persona manipulada y utilizada –una versión moderna de los remensas del siglo XV– por una oligarquía de características mafiosas, pues se trata de un grupo profundamente endogámico, donde “la famiglia” es el centro de intereses y los lazos de sangre esenciales. Esta posee un amplio abanico de excelentes profesionales a su servicio, economistas, policías, jueces, catedráticos, artistas, etc., y controla las principales instituciones, desde la Generalitat a las universidades, las organizaciones profesionales o el FC Barcelona, que es su altavoz esencial.

Tiene infiltradas la Delegación de Hacienda y la Administración de Justicia y controla férreamente la prensa y la televisión en Cataluña, pero también, y gracias a la potencia publicitaria de La Caixa y sus participadas desde Telefónica a Repsol, el resto de medios nacionales. Como toda mafia, la oligarquía catalana es una organización implacable que no tolera la disidencia. A finales del siglo XIX y principios de XX consiguen de Madrid un mercado colonial propio que es España y, para ello, hacen aprobar enormes aranceles que impidan la competencia extranjera.

Pero esta oligarquía no se conforma con tener a España como colonia, donde vende más del doble que lo que compra, ni que el ahorro captado en otras regiones de España por los bancos catalanes vaya a financiar el 70% de las inversiones en Cataluña, ni siquiera con el control de los monopolios energéticos. Aprovechando la cobardía de Rajoy, han puesto todos sus medios a favor del independentismo, que como acaban de reconocer no es en absoluto su objetivo, sino sacar nuevas prebendas fiscales y de todo tipo.

Pero el tema se les ha ido de las manos. ERC, enemigo histórico de la oligarquía, –serían los que en 1936 tiraron a los abuelos de los actuales oligarcas por las ventanas o los metieron en los hornos de sus fábricas, y asesinaron a todos los curas, frailes y monjas de Cataluña– ha capitalizado a su favor el movimiento que estos insensatos han puesto en marcha envenenando con sus mentiras la conciencia de muchos catalanes, aun a sabiendas de que llevará a Cataluña a la ruina.

El asalto al sistema financiero

Dentro de los desastres de la Transición, la destrucción del sistema de cajas de ahorro, una institución con más de 160 años que constituía la columna vertebral del ahorro popular y de la financiación de los autónomos y las pequeñas y medianas empresas, fue el más grave después del modelo de Estado. Aunque fue este el que permitió situar al frente de las cajas a políticos ineptos y venales, que las utilizarían para su servicio y provecho –dicho en corto “robar a manos llenas”– con la impunidad que les garantizaba el control del poder judicial por la casta política. Lo que ha pasado no tiene nombre: se llevaron el dinero a carretadas, multiplicaron sus sueldos por diez o más y, en lugar de ir a la cárcel, han cobrado jubilaciones de escándalo. Esta es la España de la Transición.

El río de dinero fácil que siguió a la entrada en el euro, donde estos insensatos se endeudaban a corto (2-3 años) para prestar a largo (20-30), debido a la dejación criminal de sus responsabilidades por parte del Banco de España (Caruana y MAFO), hizo que la crisis financiera  llevara a casi todas las cajas a la quiebra. Fue la hora de La Caixa y el Banco de Sabadell, los grandes bastiones de la oligarquía catalana. El 20 de abril de 2010 se produce un hecho crucial, la renovación de los órganos de gobierno de la Confederación de Cajas de Ahorro (CECA). Se daba por hecho que el nuevo presidente sería un hombre tradicional de las cajas, Amado Franco. Sorpresivamente, con el apoyo de Rodrigo Rato, que era presidente de Caja Madrid, es nombrado Isidro Fainé y desde ese momento empieza el reparto en serio de cajas y bancos con problemas.

En diciembre 2011, el Banco de Sabadell se hace con la CAM con el dinero de todos los españoles. El esquema  de protección de activos (EPA) fue absolutamente escandaloso: 17.500 millones ampliables a 20.000. Pero el asunto es infinitamente peor. Otras entidades que habían intentado lo mismo con EPA muy inferiores habían sido rechazadas por el Banco de España. Si el dinero y las EPA entregadas a dedo y con total opacidad a La Caixa y el Sabadell hubieran sido entregadas a las propias entidades, estas se habrían salvado solitas. ¿Por qué no se les dio opción a otras entidades nacionales o extranjeras para que presentaran sus propias ofertas?

Así, Caja Murcia había intentado fusionarse con la CAM solicitando una ayuda de sólo 2.500 millones, ¡y los esbirros del Banco de España a las órdenes del poder le dicen que no! Entonces se integran en un proyecto de fusión Caja Astur, Caja Cantabria, Caja Badajoz y la CAM. En el último minuto, Manual Menéndez de Caja Astur –que era el líder del grupo– pide una EPA de 3.500 millones, y no sólo le dicen que no, es que además le echan del Banco de España con cajas destempladas. Menos de un año después, sin concurso alguno, se adjudica la CAM al banco Sabadell, cuyo primer accionista es el Sr. Lara, soporte mediático principal de Rajoy.

La siguiente gran operación, en enero 2012, auspiciada por La Vanguardia y El País, fue la absorción de Bankia por La Caixa, con ayudas que hacían empalidecer las de la CAM, aunque eso presentara problemas insolubles incluso con un Gobierno de cobardes a su servicio. La Caixa pretendía que la sede social se instalara en Barcelona, algo imposible de aceptar porque desmantelaba la primera institución de ahorro de la Comunidad de Madrid y Esperanza Aguirre puso pies en pared; y, más importante aún, la nueva entidad escaparía al control del Banco de España y pasaría a estar controlada por la Generalitat.

Como el inútil de Rato –que ha sido el primer director del FMI expulsado por inepto después de haberse puesto un sueldo de 10 millones de euros– había profundizado aún más la ruina de Bankia, esta recibe ayudas por 24.000 millones de euros. La Caixa se queda, de momento, sin su presa y como consolación se le da el Banco de Valencia ¡por un euro! Y con ayudas de 10.000 millones, a pesar de que el conde de Godó, primer accionista de La Caixa, estaba desarrollando a través de La Vanguardia una feroz campaña secesionista. La mafia catalana pasa a controlar todo el ahorro de la Comunidad Valenciana, cuya anexión es objetivo declarado de los separatistas.

Si las operaciones descritas hubieran sido realizadas por cualquier otro banco español, Santander o Popular, por ejemplo, habría sido una golfada y un presunto caso de malversación de caudales públicos. Pero es que La Caixa y el Sabadell no son “cualquier otro banco”, sino que han puesto los medios de comunicación que controlan al servicio de los enemigos de España. Han apoyado sin pestañear el que en Cataluña no se respete ni la ley, ni la Constitución ni el Estado de Derecho. Que se ignoren las sentencias del Constitucional y el Supremo que obligan la enseñanza del español. No movieron un dedo para evitar la persecución y la discriminación de todo lo español, y apoyaron la falsificación de la Historia y el “España nos roba”, cuando como profesionales de la banca y con potentes servicios de estudios sabían que era totalmente falso.

Ahora confiesan públicamente que no era la independencia lo que querían, sino prebendas y ventajas fiscales similares a las del País Vasco, algo que saben imposible, porque el País Vasco es el 6% del PIB de España y Cataluña es casi el 20%. Este sistema destruiría económicamente la nación española, por lo que sería mejor que se independizaran y se llevaran su deuda, sus productos y sus empresas, salieran del euro y se buscaran la vida por su cuenta, y que España buscara la formación de un Estado confederado con Portugal con 750 millones de personas hablando español o portugués y unos lazos profundos con decenas de países.

Rajoy regala 50.000 millones a la oligarquía y se hace con el 33%

La siguiente operación era la de Novacaixagalicia (NCG), que ya había recibido 9.000 millones de ayudas que jamás serán devueltas. España es el único país donde las ayudas a la reestructuración del sistema bancarias no han sido reembolsadas y han recaído sobre los ciudadanos. Ya van más de 50.000 millones perdidos y pueden llegar a 100.000, a pesar de las promesas de los que nos gobiernan que han jurado y perjurado que no costarían un euro a los contribuyentes.

En NCG todo estaba precocinado para regalársela a La Caixa con una EPA de 10.000 millones de euros adicionales a los 9.000. Un disparate ininteligible pero que tiene una explicación sencilla: era lo comprometido por Rajoy con Fainé. En junio del 2011, colocan a J. M. Castellano de la mano de José  Blanco, Borja Prado e Isidro Fainé, que “convencen” a Elena Salgado el ordenar a MAFO que le acepte. Nada más ser destituida, es nombrada por Borja Prado consejera de Endesa Chile y por Fainé consejera de Abertis, saltándose a la torera las incompatibilidades. Esto ya no es un país, es Alí Babá y los cuarenta ladrones a gran escala.   

Pero la operación se ha ido al garete por la oposición frontal de Feijóo. La oferta de Bandesco gracias a Merrill Lynch ha sido tan contundente que ni Rajoy ni Guindos han podido evitarlo, aunque lo han intentado hasta la náusea. Por primera vez, el Estado ingresa dinero, en vez de tener que poner decenas de miles de millones a costa de los contribuyentes. Y esto pone una cuestión crucial sobre la mesa. ¿Por qué todas la adjudicaciones anteriores se han hecho sin concurso, en condiciones de total opacidad, rechazando ofertas más ventajosas, y con un costo salvaje para los ciudadanos?

El sistema financiero valenciano, el canario, el navarro, y parte del andaluz, han desaparecido a favor de la oligarquía financiera catalana. En 1980 las entidades financieras catalanas representaban el 16%  del sistema, hoy suponen el 33% y todo sin poner un duro, financiado con la miseria y la pobreza de los españoles, catalanes o no. Veamos lo que ha costado a los españoles. Dinero aportado por el robo legal del FROB, 25.000 millones totalmente irrecuperables –6.000 el Sabadell y 6.000 Caixa Bank y 9.000 Caixa Cataluña– a los que se suman 25.000 de las EPA. Total 50.000 millones. Y a pesar de ese río de nuestro dinero, su situación bordea la insolvencia, Caixa Cataluña ha sido nacionalizada y CaixaBank no lo ha sido porque Rajoy les ha permitido ocultar su volumen de activos tóxicos, que es su secreto mejor guardado.

Según Goldman Sachs, el montante de activos tóxicos en La Caixa, Bankia y Banco Base ascendía a 118.000 millones. No podemos saber con certeza cuánto de esto le corresponde a La Caixa, pero sí podemos estimar no sólo el montante de sus activos tóxicos, sino también las pérdidas latentes a base de compararlas con Bankia, que era de su mismo tamaño, y Caixa Cataluña, que era la mitad. Las pérdidas de Bankia derivadas de sus activos tóxicos han sido de 23.000 millones, las de Caixa Cataluña de 10.000, por lo tanto una cifra entre los 20 y los 23.000 millones sería la estimación más razonable de la pérdida latente de los activos tóxicos de La Caixa, que el Banco de España ha permitido ocultarlos en la matriz, La Caixa, ya que CaixaBank ha nacido sin activos inmobiliarios.

Ahora bien, de acuerdo con la Ley de Sociedades de Capital, (art. 363-E), las causas de disolución de una sociedad son “pérdidas que reduzcan el patrimonio neto a una cantidad inferior a la mitad del capital social”. Los fondos propios son 23.776 millones y el capital social 5.355 millones. Si restamos las pérdidas potenciales de los fondos propios, estos quedan reducidos a una cifra casi igual a los 2.677 millones, que es la mitad de su capital. Es decir, si se hubieran aplicado los mismos criterios que a Bankia o Caixa Cataluña estaría también nacionalizada. Y en lugar de esto, Rajoy está negociando un “intercambio de cromos”, renuncia al soberanismo a cambio de Bankia, que va a ser privatizada. Si CaixaBank consiguiera su objetivo, la oligarquía catalana pasaría a controlar el 40% del sistema financiero, tanto como el Santander y el BBVA juntos, pero con nuestro dinero. La rendición de Rajoy ante la oligarquía catalana no hay por dónde cogerla.


EL SAQUEO DE ENDESA

Hasta 1997, Endesa estaba dirigida por Feliciano Fuster, que la había convertido en la mayor por capitalización bursátil junto con Telefónica, muy por encima de Iberdrola, Repsol o el Santander. Fuster tenía una estrategia perfectamente definida: una política de internacionalización y diversificación, extremadamente brillante y eficaz, para convertir la sociedad en un holding multiutilities. Endesa era una empresa pública perfectamente gestionada con sueldos de las empresas públicas de entonces. Feliciano ganaba 12 millones de pesetas anuales, que equivalen a 140.000 euros de hoy, ¡casi cien veces menos que algunos de los presidentes de las empresas eléctricas actuales, mucho peor gestionadas!

Cuando se estaba terminando el llamado proceso de privatización “para fomentar la competencia”, la mayor estafa de la historia industrial de España, ya que se trataba de convertir los monopolios públicos con precios regulados en monopolios privados con precios libres, Aznar se hizo con el poder con la ayuda de los separatistas catalanes y puso a sus amigos al frente de todas las empresas públicas, privatizadas o no, con independencia absoluta de sus conocimientos. “¡No íbamos a poner a nuestros enemigos!", diría Rato con la soberbia que le caracterizaba, aunque deberían haber elegido al menos a los que supieran hacer una 'o' con un canuto, porque la mayoría ni eso.

Endesa se la 'pidió' Martín Villa, que, después de haber traicionado a Franco, a sus principios falangistas y a España y a los españoles en la Transición, era lo menos que se merecía. Así que Aznar echó a Feliciano, “un enemigo”, según el inepto de Rato, y puso al ínclito Rodolfo. Lo primero que hizo el nuevo presidente, que podía no saber lo que era un kw, pero sabía muy bien que la pela es la pela, fue ponerse un sueldo 20 veces mayor que el de Feliciano. Durante los ocho años siguientes, primero con Martín Villa y luego con Pizarro, la cotización de Endesa se estancó, mientras que la del resto de las eléctricas subió como la espuma.

Los caciques catalanes, al saqueo

Uno de los grandes desastres de la Transición ha sido el hecho de que el voto de los separatistas vascos y catalanes valga seis veces el del resto de los españoles, lo que ha llevado a que cuatro caciques locales, hoy en abierta sedición contra España ante la cobardía y la inacción de Rajoy, tengan la llave en la formación de Gobiernos. A los vascos se les restituyó un régimen foral de rapiña, e ingresan anualmente 8.000 millones menos al Estado de lo que les correspondería en el régimen común. También se dispuso que los impuestos del IVA y Sociedades pagados por las empresas radicadas en el País Vasco por sus ventas fuera de la región (particularmente las medianas y pequeñas), que son ingresados en las Diputaciones Forales, no vuelvan al Estado como es obligado. Ello añade miles de millones que literalmente roban al resto de los españoles, lo que les permite ser la primera región en renta per cápita.

En el caso de Cataluña, todo el expolio económico de España ha girado alrededor La Caixa, cuya gestión del negocio bancario ha sido manifiestamente ineficiente (a día de hoy ni siquiera sabemos el valor de sus activos tóxicos aparcados fuera de CaixaBank, gracias a la connivencia con el BdE), y que ha aprovechado en su favor el chantaje político que suponía la compra de los votos nacionalistas. La Caixa conseguía así el 'gratis total', porque el dinero obtenido con el trapicheo político no era para los catalanes de a pie, sino para la oligarquía, al control de numerosas empresas clave

Como señalaba Alberto Recarte, gran conocedor del sistema financiero, La Caixa recibía un pago [por estas ayudas políticas] en forma de participaciones empresariales, lo que la ha hecho dueña de enormes paquetes accionariales en las principales empresas de España a precio de saldo. Analicen sus balances y comprobarán que el precio de las participaciones no se ha pagado con sus beneficios bancarios, sino que ha sido fruto de pactos políticos”. O sea, del saqueo sistemático a los españoles, catalanes o no.

Antes de la desgracia nacional que supuso que Zapatero ganara las elecciones, Gas Natural intentó lanzar una OPA sobre Iberdrola, algo que Cortina, entonces presidente de Repsol, frenó con facilidad. Cuando Zapatero llegó a la presidencia, vieron el cielo abierto, porque además nombra al bachiller Montilla ministro de Industria. La máxima aspiración de Montilla en la vida, siendo como es de un pequeño pueblo de Córdoba, era llegar a presidente de la Generalitat, para lo que necesitaba el apoyo de la todopoderosa oligarquía catalana, sin la cual nada se mueve en esa región. ¿Y qué quiere esta a cambio de promocionarlo a molt honorable President? Pues quedarse con Endesa sin poner un euro.

Así, de la OPA que realiza Gas Natural, 21,30 euros por acción, se paga el 65% en papeles de colores, es decir, acciones de la nueva sociedad, para lo que se hace una ampliación, y el 35% restante en dinero que sale de la propia Endesa, vendiendo algunos activos a Iberdrola por entre 7.000 y 9.000 millones. O sea, la oligarquía catalana se queda con la mayor eléctrica española sólo por su cara. Igual que ha hecho con las cajas y el Banco de Valencia, en cuyo caso se ha quedado con los activos, mientras que el dinero lo ponen los españoles vía robo legal del FROB y similares.

Esta OPA 'gratis total' de una hormiga a un gigante, algo inédito en el mundo y que jamás le habría ocurrido ni a Feliciano Fuster ni a un gestor digno de ese nombre, despierta a Pizarro de sus largos años de dolce far niente, y lo primero que hace es decir “el kilovatio me aburría, pero esto me pone”. Se trata del mayor dislate pronunciado jamás por un dirigente empresarial en la historia industrial española, y probablemente en la mundial, y explica la pérdida brutal de valor bursátil de Endesa en relación con sus pares a lo largo del mandato de Villa/Pizarro.

Pero como la creación de valor para el accionista le aburría y la parte legal le "ponía", empezó a buscar todos los obstáculos legales posibles para torpedear el robo descarado que pretendía perpetrar la oligarquía catalana. Y para sortear al Gobierno Zapatero, que estaba a los pies de los oligarcas (tanto que llegaría hasta la traición, haciendo aprobar un Estatuto manifiestamente anticonstitucional que convertía a España en una colonia económica de Cataluña), pidió la intervención de la Comisión Europea, ya que las inversiones de Endesa fuera de España hacían competente a la misma y no al bachiller Montilla.

Simultáneamente, Pizarro salió a la busca de un 'caballero blanco', algo que, de no haberle aburrido tanto el kilovatio y haber hecho su trabajo durante su presidencia, no habría necesitado. Llama la atención que, siendo Pizarro un experto en bolsa, no se percatase de que la estructura accionarial de Endesa, con un 85% de particulares o fondos de inversión, era extremadamente vulnerable. Pizarro no movió un dedo para tener un núcleo duro que hiciera imposible una OPA en un mundo donde eran la moda del momento. Sería un error letal.

El 'caballero blanco' fue la alemana E.ON, sin duda una excelente elección pues es la empresa eléctrica más eficiente de Europa: si al final se hubiera quedado con Endesa, el desastre actual no se habría producido jamás. Pizarro les abrió las puertas de Endesa y los alemanes se quedaron tan asombrados con el valor de lo que había que en lugar de tomar una participación minoritaria decidieron hacer una contraopa por 27,5 euros por acción y todo en efectivo. La oligarquía catalana, que se había dormido en sus laureles, sintiéndose imbatible por el sometimiento de Zapatero y del bachiller Montilla, vio que el tema se le iba de las manos, porque la nueva OPA de E.ON le obligaba a poner dinero, y eso nunca.

Montaje infumable

Así que pasaron a lo suyo: al lloro y a la amenaza política. 'Catalanofobia empresarial' diría el miserable de Carod Rovira, enemigo declarado de España: “En Cataluña no se entendería que Endesa no fuera para Gas Natural”. Y luego: “¿Cómo va a entregarse la primera eléctrica española a una empresa alemana con mayoría pública?" Zapatero y el bachiller Montilla rechazaron a E.ON por ser parcialmente pública, algo que clama al cielo a la vista de lo que ocurrió después, e hicieron un montaje infumable con Acciona, que compró un 10% con dinero del Santander, pues el retorno con un beneficio escandaloso estaba garantizado por Enel, que, de la mano de Solbes, compró otro 10% ampliable.

El montaje Acciona-Enel puso a E.ON en dificultades, pero, conocido el valor real de Endesa, elevó su apuesta hasta los 40 euros por acción. La oligarquía catalana había conseguido impedir de un Gobierno de traidores la entrada de E.ON, pero a costa de que las acciones se disparasen en bolsa, lo que les dejó fuera de juego. La clave del tema pasó entonces a Pedro Solbes, el cual se había visto envuelto en la mayor trama de corrupción descubierta en la Comisión Europea, lo que ya es decir, ya que la Comisión es el organismo público más corrupto de todo mundo civilizado.

En vez de haber sido expulsado con deshonor, que era lo que correspondía ya que era el responsable político, su jefe, Romano Prodi, no sólo le mantuvo en el puesto, sino que al final de su mandato lo jubiló con unas cifras de lujo. A su salida como presidente de la Comisión Europea, Prodi sería elegido Presidente del Gobierno italiano, y como buen conocedor del tema Enel, pues había sido presidente del IRI, holding público italiano al que pertenecía Enel, utilizó la deuda de honor contraída por Solbes para que apoyara a muerte la toma de control de Endesa por Enel, que era la antítesis de E.ON, pues es la empresa eléctrica peor gestionada y más ineficiente de Europa. Todo se gestó entre bastidores.

De todas formas, lo relevante es el resultado final: España entrega su mayor empresa eléctrica con fuertes ramificaciones en Latinoamérica a Italia. Enel se 'estira' y pone un eurillo más que E.ON, hasta 41. Y nuestro mayor activo en el sector eléctrico desaparece, gracias a que al presidente de Endesa le aburrían sus obligaciones, a la rapacidad y la avaricia de la oligarquía catalana y a la felonía de Zapatero y de Solbes, que sería nombrado, ¡cómo no!, consejero no de Endesa, ¡sino de la propia Enel en Roma, que hoy sí paga a los traidores!

Alguien tiene que pagar la OPA

Los italianos se fuman un puro con la clausulas 'inviolables' de españolidad de Endesa, el hecho de mantener su sede en Madrid y un largo número de etcéteras, a lo que se habían comprometido formalmente. Y eso sin que el Gobierno, Rajoy en este caso, mueva un dedo. Los suministros más importantes de Endesa los hacen empresas italianas, y la electricidad para los españoles se pone al nivel más alto de Europa, porque alguien tiene que pagar la OPA, las plusvalías escandalosas de Acciona y el macrosueldo de Solbes, y no iban a ser los italianos.

A día de hoy, Enel/Endesa, Iberdrola y Gas Natural manipulan los precios como les da la gana. Alteran sus sistemas productivos y sus aprovisionamientos para producir una escasez artificial en un mundo pletórico de energía para elevar artificialmente los precios, algo que sería de cárcel en todo el mundo civilizado, mientras el inútil de Soria no hace absolutamente nada. No es más que otro episodio del desgobierno, la corrupción, la incompetencia y la falta de liderazgo de Rajoy, que raya en lo criminal y que nos ha conducido a una profunda crisis nacional en todos los ámbitos. Alguien debería decir basta, porque esta situación nos va a llevar al desastre político y económico más absoluto.